29 Apr 2021 - 6:44 p. m.

Recién presentada, la “nueva Champions” ya recibe críticas

Lejos de quedar reforzada por el inmediato fracaso de la Superliga, la reforma de la Liga de Campeones en 2024 profundiza las fracturas del fútbol europeo y paga sus orígenes envenenados.

Al desvelar la futura Liga de Campeones el 19 de abril, unas horas después del lanzamiento sorpresa de la Superliga por parte de 12 de los clubes más potentes del continente, la UEFA sabía que el ‘bombazo informativo’ eclipsaría su “nuevo y excitante formato”.

Pero el rápido fracaso del proyecto de escisión, dos días más tarde de su anuncio, no ha supuesto un mayor interés por el paso de la competición reina de 32 clubes a 36, con 100 partidos suplementarios y un ‘minicampeonato’ inspirado en los torneos de ajedrez para reemplazar el actual formato de fase de grupos.

Si aficionados, jugadores, entrenadores y dirigentes políticos acudieron al auxilio de la UEFA fue por su vínculo con los torneos continentales, no porque estuvieran de acuerdo con la reforma.

“Cada vez más partidos, ¿nadie piensa en nosotros los jugadores? El nuevo formato de la Liga de Campeones es el menor de los males comparado a la Superliga”, señaló el internacional alemán del Manchester City Ilkay Gundogan.

Su técnico, Pep Guardiola, ironizó ante la prensa: “Quizás tengamos que solicitar a la UEFA y a la FIFA prolongar el año, a lo mejor podemos tener 400 días por año”.

- Doble juego interesado -

“Cada temporada es parecido, los jugadores adoran jugar, pero se lesionan. La UEFA lo sabe, claro, ¿pero se preocupa? Sin duda no”, añadió.

La misma opinión tiene el técnico del Liverpool, Jurgen Klopp: “Las únicas personas que no son nunca consultadas son los entrenadores, los jugadores y los aficionados”.

En la víspera de empatar 1-1 en la ida de semifinales de la Champions ante el Real Madrid, el técnico del Chelsea, Thomas Tuchel, dijo “no estar para nada contento” con el nuevo formato.

Antes de presentar la reforma al público, la UEFA maniobró durante meses, pero sin un debate público. Como habitualmente, negoció entre bambalinas con European Leagues, la asociación que representa a una treintena de campeonatos, y sobre todo con la potente Asociación Europea de Clubes (ECA).

“La belleza de esta reforma radical fue reconocida por todos”, dijo el 8 de marzo Andrea Agnelli, entonces presidente de la Juventus y de la ECA, antes de surgir como uno de los líderes de la Superliga.

El doble juego de este dirigente, como el de los otros doce clubes que aceptaron la nueva ‘Champions’ al mismo tiempo que la torpedeaban con su proyecto de liga semicerrada, socava la credibilidad de la reforma.

Oficialmente la UEFA no tiene intención de hacer cambios en el nuevo formato -a excepción de la posible creación de una ‘Final 4’, con semifinales y final reagrupadas-, y ahora quiere concentrarse en el reparto de los ingresos y la comercialización de los derechos de televisión.

- Un sistema flexible -

Aunque las críticas superan a los halagos, el ‘sistema suizo’ tiene al menos la ventaja de la flexibilidad: en un grupo único, los clubes pueden enfrentarse en diez jornadas, como está previsto ahora, o en ocho o seis, para reducir el número de partidos.

La UEFA tendrá también ahora que lidiar con las consecuencias del proyecto frustrado de la Superliga: entrenadores, jugadores, aficionados y campeonatos parecen menos proclives que nunca a dejar que las instancias carguen todavía más el calendario sin su opinión.

“Hay tantos nuevos formatos: la Liga de Naciones, dentro de poco un nuevo Mundial de Clubes (ampliado a 24 equipos), más equipos en la Eurocopa... Son siempre más partidos, pero no más calidad”, señaló el lunes Tuchel.

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