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Hay partidos de trámite, esos que se realizan por cumplir el calendario, pero en los que difícilmente ocurre algo extraordinario. Y eso parecía el duelo de este miércoles entre Santa Fe y Nacional de Uruguay, en el estadio El Campín, hasta los 62 minutos, cuando el equipo charrúa anotó y puso a sufrir a la hinchada cardenal.
La victoria 2-0 del club albirrojo en el juego de ida en Montevideo parecía haber liquidado la serie, pero con su falta de actitud y determinación el plantel que dirige Gerardo Pelusso le dio vida a un rival muy limitado futbolísticamente, pero con la jerarquía y tradición que le han servido para convertirse en uno de los grandes del continente.
Lo bueno es que Santa Fe perdió cuando podía y por el resultado que le servía (1-0) para avanzar a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Lo negativo es que no está jugando bien y se acerca la etapa definitiva en los tres torneos que está disputando.
Anoche, ante unas 16 mil personas, tenía la oportunidad de seducir a la afición y presentar sus credenciales como candidato al título del torneo continental, pero tal vez confiado por la ventaja que traía de Uruguay y reservando fuerzas para el trajín que se le viene, realizó una pobre presentación, apenas suficiente para clasificar e indignante para los hinchas que más allá del resultado quieren ver un buen espectáculo y van al estadio a divertirse.
Nacional, como se preveía, no arriesgó demasiado. Salió a dosificarse físicamente y a esperar algún error de los locales. Fue serio, ordenado y disciplinado.
Santa Fe, en cambio, nunca estuvo cómodo en el campo y no gastó más de la cuenta, a pesar de que cada vez que atacaba desnudaba las falencias de la defensa uruguaya.
El juego parecía un entrenamiento. Había pocas emociones hasta que Santiago Romero, en una acción aislada, marcó el gol de Nacional. Ahí sí reaccionó Santa Fe y generó cuatro o cinco opciones que finalmente no concretó. Los charrúas no se volvieron a acercar con verdadero peligro, aunque el nerviosismo se apodero de la tribuna, que celebró la clasificación, pero reprochó la discreta actuación del equipo, que en la próxima ronda enfrentará al ganador de la serie entre Juventud de Las Piedras de Uruguay y Emelec de Ecuador, que está empatada 0-0 y se define hoy en Montevideo.
“Tengo un sabor agridulce, porque se logró el objetivo, que era clasificar, al fin y al cabo lo más importante, pero no me gustó la forma como lo hicimos, perdiendo y sufriendo hasta el final. Eso no me deja conforme. No supimos resolver todas las opciones que tuvimos y ellos metieron la única que crearon”, señaló Pelusso al final del juego.
El estratega agregó que “sabíamos que sería un rival complicado y que la mejor manera de defender una ventaja de dos goles era atacando, con uno más liquidábamos la serie pronto, pero no resolvimos y todo se nos complicó. Ahora me quedo con la clasificación, con las enseñanzas que nos deja esta derrota y con la seguridad de que tenemos muchas cosas por mejorar”.