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En el marco del aniversario 75 de Independiente Santa Fe, El Espectador buscó a los hinchas más fieles para que narraran su pasión por el equipo. Más de mil historias fueron recibidas, de las cuales fueron elegidas 17 para ser publicadas en el especial multimedia que realizó este diario. (http://www.elespectador.com/files/especiales/santafe/hinchada.html ) Entre Umbro y la sección deportiva de El Espectador, fueron elegidas las historias de Simón Bernal y Andrea Cristancho como las más llamativas y por eso estos dos hinchas del cuadro rojo de Bogotá fueron premiados con la camiseta original que utiliza el club en este año.
Historia de Simón Bernal:
“Tengo 14 años. Escribí porque amo al Club Independiente Santa Fe. Este es una anécdota que voy a titular: el regalo de mi viejo.
A los ocho años de edad, solo escuchaba en mi casa la alegría y gritos de mi padre viendo jugar a Santa Fe. Mi cuerpo se llenaba de unos nervios pero al instante de curiosidad al ver a mi padre celebrar como un loco los golazos del partido.
-¿Papi, que es eso?-
-“Eso es magia, ¿te gustan los trucos? Mira a ese calvo de ahí (se refería a Ómar Pérez) él no usa una varita para hacer magia-.
Me senté al lado de él y al instante decidí imitarlo, “Gooooool!!!, Vamos Rojo, vamos, vamos, vamos Santa Fe. Miraba el partido con entusiasmo. Al acabar el partido, mi padre me agarró y me dijo: “te voy a llevar por una aventura sin fin, a la cual me llevó mi viejo. Te doy ese pasaporte a ti…”.
Un momento inolvidable. Posiblemente me he adelantado en lo que voy a escribir pero las alegrías y los gritos del estadio al ganar la séptima estrella son tan maravillosos que puedo recordar uno a uno al lado de mi padre. Al ser un hincha cardenal a morir, nunca olvidaré el drama para conseguir una bendita boleta el mismo día del partido final de la Copa Sudamericana acá, en Bogotá, ante Huracán, pero finalmente después de todo un milagro surgió cuando unos compañeros de estadio nos ofrecieron dos boletas, un sueño cumplido.
Historia de Andrea Cañón
"Tengo 23 años. Soy abogada y desde el vientre de mi madre soy santafereña. Amo el fútbol y una de las razones que mi mamá me da es que antes de nacer yo ya tenía ese gusto, puesto que ella iba al estadio embarazada.
Mi pasión es algo que la mayoría no entienden ni comparten pero me hace feliz. Santa Fe es el único que puede hacerme llorar y luego reír sin sentir rencores de ninguna clase. Soy abonada de la tribuna oriental general sur y voy con mi hermano y mi mamita, que igual que yo ama este equipo, oírla decir groserías es algo tan tierno, le salen del alma. Ella es mi compañera en este sentimiento infinito por Santa Fe, hemos viajado a Zipaquirá y a Tunja, y ella es una alcahueta conmigo, si estamos juntas nos sentimos felices. Me hice un tatuaje en honor a la séptima estrella y la Copa Sudamericana, algo histórico que quise llevar en mi piel por siempre. Por años tuve que aguantar burlas, ver a mi equipo fuera de los cuadrangulares, siempre faltaba un centavo para el peso, pero mi fidelidad hacía que lo defendiera a morir, que con tristeza profunda dijera: “ya saldremos de esta”.
Y todo llega para el que sabe esperar y así fue, jamás en la vida me vi vistiendo un color diferente. Mi mamita y yo lo vimos ganar la octava, juntas lo vimos ser campeón continental, juntas hemos y seguiremos viajando Dios mediante. Toda mi familia es santafereña y aunque dejé de lado algunas posibles relaciones sentimentales por mi pasión por Santa Fe, Dios y la vida puso en mi camino a mi rival de patio, un azul!!! Un hincha de Millonarios, que ironía pero así es la vida, ambos tenemos una pasión sin límites por el fútbol y nuestros equipos, al mismo tiempo nos respetamos y hacemos bromas en torno a ello. Esto demuestra que las diferencias deben ser toleradas y que matar o herir a quien no comparte nuestros gustos es una estupidez de gente desadaptada".