27 May 2021 - 2:04 p. m.

Paul Gascoigne, un genio incomprendido incluso por sí mismo

Fue uno de los mejores jugadores de fútbol en la década del 90, su talento era atípico de un inglés, pero su conducto fuera de las canchas era de un hooligan cualquiera. Este jueves cumple 54 años.

Felipe Raymond

Periodista Deportes

Los jugadores de fútbol inglés siempre se han caracterizado por su meticulosidad en el juego, su orden táctico y su potencia física, algo muy parecido a lo que se piensa de los británicos fuera de las canchas. Por la década del 90 hubo un futbolista que resaltaba por encima del resto por su gran talento, su picardía y su carácter fuerte, además de una fuerza envidiable. Paul Gascoigne fue uno de los mediocampistas que marcó el deporte a final del siglo pasado por su despliegue en el campo y por sus problemas fuera del mismo.

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Gascoigne nació el 27 de mayo de 1967 en Gateshead, una ciudad al nordeste de Inglaterra. Era el segundo de cuatro hermanos en una familia de la clase obrera británica. De muy joven empezó a jugar a la pelota en las calles cerca de su casa y llamó la atención de varios clubes para que lo llevaran a sus escuelas de formación. A pesar de eso, Gazza, como se le conoce al inglés, tuvo que sufrir dos episodios muy fuertes antes de cumplir 13 años. La muerte de dos de sus amigos que lo animaron a dedicarse al fútbol lo marcaron. Esto le causó un tipo de desorden obsesivo compulsivo que afectaron su personalidad.

En 1980, luego de probarse con el Ipswich Town, el Middlesbrough y el Sunderland, Gascoigne firmó por el equipo del cual era hincha, el Newcastle United. Con las ‘urracas’, tuvo que vivir una tradición del balompié ingles que luego escribió en su autobiografía “Gazza, Mi Historia”. Los jugadores de las fuerzas básicas deben de encargarse de los guayos de alguno de los futbolistas del plantel profesional, deben llevárselo a sus casas, lavarlos y devolverlos al día siguiente. A Gascoigne le tocó lidiar con los botines de Kevin Keegan, uno de los mejores delanteros de su país en la década del 70. Por un descuido, perdió las zapatillas de Keegan y al momento de confrontarlo le dijo, “no importa, igual quería deshacerme de ellos”.

En la temporada 1984-1985, Paula Gascoigne fue el capitán del equipo juvenil del Newcastle que se consagró campeón de la FA Youth Cup (la Copa FA para las fuerzas básicas de los equipos) y marcó un gol en la final frente al Watford. Ese título convenció al entrenador del primer equipo, Jack Charlton, a convocarlo para el juego frente a Queens Park Rangers, el 13 de abril de 1985, en el que debutó como profesional.

Su talento dentro de la cancha era indiscutible, pero su comportamiento y su vida privada eran un desastre. Las fiestas, el alcohol y las drogas iban por encima de su profesión. Incluso tuvo varios inconvenientes con la justicia de su país. El presidente del equipo incluso lo llamaba el “George Best sin cerebro”, por su comportamiento.

Con el Newcastle jugó hasta 1988 un total de 107 partidos en los que marcó 25 goles y fue nombrado mejor jugador juvenil en la campaña 87-88. Las ofertas de los grandes clubes de Inglaterra no se hicieron esperar y estuvo muy cerca de firmar por el Manchester United, hasta le prometió a Sir Alex Ferguson que ficharía por ‘los diablos rojos’, pero una llamada de Chris Waddle -exjugador de las urracas y que en ese entonces militaba en el Tottenham Hotspur- lo convenció de irse para Londres. Ferguson recuerda eso como una de sus mayores decepciones.

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De la mano del técnico Terry Venables jugó 75 partidos y marcó 14 goles en sus primera dos temporadas con el equipo del norte de Londres. Venables le prometió a Gascoigne que si llegaba a White Hart Lane (antiguo estadio del Tottenham), en tres meses estaría jugando con la selección inglesa, pero solo le tomó dos. En un partido frente a Dinamarca debutó con el equipo nacional de su país y, aunque no fue siempre así, se convirtió en una pieza fundamental para Sir Bobby Robson en las eliminatorias y el mundial de Italia 90.

Fue en ese mundial que alcanzaría la cima de su carrera. Gascoigne fue el eje de Inglaterra en esa Copa del Mundo y llevó al equipo de ‘los tres leones’ hasta la semifinal contra Alemania. Antes del final del partido, Gazza fue amonestado por una supuesta falta. La tarjeta amarilla significó que no podría estar en la final en caso de que Inglaterra venciera a los teutones. Desconsolado, empezó a llorar en mitad del campo y fue la imagen de aquel campeonato. El cuadro dirigido por Franz Beckenbauer vencería a los ingleses en la tanda de penaltis. Años más tarde, Paul Gascoigne confesó que no estaba mentalmente preparado par patear un tiro desde los 11 metros y que cedió su puesto a David Platt.

Para la temporada 90-91, Gascoigne no tuvo el nivel que esperaba debido a su vida nocturna y las lesiones que lo acompañaron durante todo el torneo. De igual forma, marcó un gol de tiro libre en la semifinal de la FA Cup frente al Arsenal que, según aficionados de los Spurs, fue el verdadero gol del título. En la final sufrió una rotura en el ligamento cruzado de su rodilla derecha tras una fuerte entrada a un rival. El Tottenham se coronaría campeón, pero sin Gazza en el campo.

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La Lazio de Italia fichó al inglés sin importar su lesión en el verano de 1991, pero sus problemas con la bebida y las lesiones seguían y no pudo demostrar su mejor nivel en la capital italiana. Tras 47 partidos y seis goles, Gazza se marcharía en 1994 a los Rangers de Glasgow, Escocia, y se convertiría en figura del club. Su carácter fuerte y su talento enamoraron a los hinchas escoceses y fue el lugar en el que pudo resurgir como futbolista. 30 tantos en 74 encuentros le bastaron para conseguir dos ligas locales, una Copa de Escocia y una Copa de la Liga. Por su gran rendimiento, Gascoigne se ganó su lugar en la convocatoria hacia la Eurocopa 1996.

Tras otra gran actuación con la camiseta nacional, Gascoigne fue nombrado en el equipo ideal del torneo y volvió a ser fundamental para que Inglaterra llegara a Francia 98. La vida nocturna seguía siendo parte de la rutina del inglés y, una semana antes del anunció de la lista de jugadores que disputarían la Copa del Mundo, Gazza fue publicado en periódicos ingleses borracho a altas horas de la madrugada comiendo un kebab. Esto le costó su puesto en la selección. Glenn Hoodle, entrenador de Inglaterra para ese torneo, le informó su decisión y casi fue agredido por el jugador.

La carrera de Paul Gascoigne terminó en el Bolton United en 2004. Su vida siguió rodeada de alcohol, drogas y problemas. Varias veces lo dieron por muerto en los medios británicos e incluso fue publicado en la portada del tabloide The Sun en un claro estado de deterioro físico. En 2005 reconoció que él fue el único que se hizo daño a sí mismo. Un genio dentro de la cancha. Incomprendido por él mismo.

Texto publicado el 27 de mayo de 2020.

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