Alexis Mendoza, un técnico que se acostumbró a jugar finales

Con lágrimas y un abrazo con Carlos Araujo, el estratega barranquillero celebró la clasificación del Júnior a la final tras vencer 4-2 en la definición por el punto penal a Atlético Nacional.

Alexis Mendoza, técnico del Atlético Júnior. Foto: Archivo

El paso de Alexis Mendoza por el Júnior de Barranquilla ha tenido más altas que bajas. Su equipo, desde que él llegó hace un año y medio, siempre ha estado en las finales del fútbol profesional colombiano. En la primera quedó por fuera en cuartos de final contra Independiente Medellín por jugar con cuatro extranjeros y faltar al artículo 42 del reglamento de la Dimayor. Esto le costó perder el partido de ida 0-3 y a la postre la eliminación en el primer semestre de 2015, pero desde entonces el equipo barranquillero ha sido protagonista. Fue campeón de la Copa Colombia y finalista de la Liga Águila-II contra Atlético Nacional.

Este año no fue la excepción. Mendoza llevó al Júnior a lo más alto de la tabla de posiciones en los primeros partidos de la Liga, pero después decayó y terminó clasificándose en la quinta posición del Todos contra Todos. Se ha criticado el funcionamiento de su equipo. Se dice que es una escuadra bipolar y es que a lo largo del semestre siempre tuvo un tiempo muy superior al otro. Eso también le ha pasado en estas finales. Contra Millonarios no tuvo problemas en Barranquilla, no obstannte, en Bogotá el equipo azul lo complicó, en 13 minutos le marcó cuatro goles, lo tenía al borde de la eliminación pero un tanto agónico de Vladimir Hernández y la buena actuación del portero uruguayo Sebastián Viera en la definición desde el punto penal mantuvo al equipo barranquillero con vida.

Contra Nacional fue similar un primer tiempo en Barranquilla donde el cuadro verde lo pasó por encima, pero no lo remató. Logró emparejar el partido en el segundo tiempo y este sábado en Medellín aunque terminaron aguantando más de lo necesario, realizaron un buen planteamiento que obligó que la serie se definiera desde los 11 metros, donde nuevamente Sebastián Viera apareció y un falló de Arley Rodríguez fue aprovechado por Jarlan Barrera para llegar por segundo semestre consecutivo a la final del fútbol colombiano.

Este encuentro fue especial para Alexis Mendoza, enfrentó a su maestro Reynaldo Rueda y lo venció, ese mismo que hace siete meses le ganó el pulso en la final. No fue un partido cualquiera y lo demostró cuando su equipo clasificó. Toda esa presión que sintió a lo largo de los 90 minutos la expulsó cuando Jarlan Barrera marcó el penal que le dio la clasificación a la final. Las lágrimas de felicidad, que inundaron sus ojos, las sacó en un abrazo eterno con su asistente técnico Carlos Araujo, "sabíamos que no iba a ser un partido fácil, Nacional es un equipo difícil pero logramos el objetivo de llegar a la final", dijo con sus ojos aún cristalizados.

Cada instante del partido en Medellín lo vivió al límite. Se cogió la cabeza y zarandeó su cuerpo cuando Jorge Aguirre desperdició un gol al minuto 12 del partidoy se pasó constantemente las manos por la cara cuando Nacional atacó, pero su sufrimiento llegó al tope cuando Alexis Henriquez estrelló el balón en el travesaño, en ese momento le costó respirar hasta que el balón fue rechazado, quedó asombrado, miró a su banco y exhalo. En la tanda de penales fue igual y cuando Barrera anotó, expulsó todos sus sentimientos. "Todos los sentimientos estaban ahí. Gracias a Dios nos tocó en esta ocasió celebrar ante un gran equipo y su inmensa afición", afirmó con una sonrisa timida, que aún no se apoderaba totalmente de su gesticulación.

Fue un final agitado, pero el Júnior logró el objetivo: llegó a la final. No ha sido un camino fácil, en el camino dejó a Millonarios y a Nacional, los dos equipos que más veces se han coronado en el fútbol profesional colombiano. La ilusión de la octava es grande y más después de las series que tuvo que disputar, donde afrontó partidos que lo llevaron al máximo, "hemos hecho méritos para estar donde estamos", subrayó Mendoza, quien se convirtió en el único técnico del cuadro barranquillero en clasificar a la final en semestres consecutivos.