América de Cali se enreda

Millonaria demanda enfrentaría el club escarlata por la terminación del contrato para la venta de su boletería. La llegada de Cine Colombia como nuevo patrocinador depende de un acuerdo en este pleito.

Los hinchas del América de Cali siguen sufriendo con todos los problemas económicos y deportivos de su equipo. / Archivo - El Espectador

Dos importantes decisiones se tomaron en la asamblea ordinaria de accionistas del América de Cali el 28 de marzo: Socializar el nombre de la empresa con la que se negocia el patrocinio del equipo por los próximos cinco años y dar la bienvenida a los nuevos miembros a su junta directiva.

Oreste Sangiovanni, presidente del conjunto escarlata, confirmó el sábado a El Espectador las negociaciones que adelantan con Cine Colombia, empresa líder en la industria cinematográfica en el país, para que se convierta en el sponsor oficial hasta 2019. Vale la pena recordar que en 2014 ese patrocinio lo tuvo la Industria de Licores del Valle a través de sus productos Aguardiente Blanco y Ron Márquez, negocio que se firmó por un valor de $1.200 millones y con vigencia de un año.

Sangiovanni no entregó más detalles y señaló que “usted entiende el sigilo y el tacto que en esta etapa de las conversaciones se debe tener, especialmente porque esta compañía hace parte del Grupo Santodomingo y ellos estructuran sus proyectos con mucha seriedad”. El dirigente agregó que se encontraba reunido con la junta directiva en espera de la notificación definitiva para pronunciarse y pidió un plazo hasta el domingo para explicar los pormenores alrededor del tema.

A pesar de ser una buena noticia la llegada de este patrocinador no ha estado exenta de polémica. La principal razón para ello es la exigencia –sin confirmar– que le habría hecho Cine Colombia a los diablos rojos para que la venta y distribución de las boletas de sus partidos se hagan a través de Primera Línea, socia estratégica de la empresa de cine.

Esa aparente condición parece confirmada por los hechos, ya que el 30 de marzo, dos días después de la Asamblea General de Accionistas, Sangiovanni anunció la terminación del contrato para la venta y distribución de la boletería del club mediante una carta dirigida a Colboletos, empresa que se encargaba del tema.

En la carta el presidente escarlata explica que la razón para terminar la relación contractual con Colboletos, una empresa vallecaucana con ocho años de experiencia en el sector y que ofrece sus servicios en todo el país, sería el incumplimiento de esa entidad con las obligaciones de fondeo de caja estipuladas en el contrato y advirtió que ejecutaría la cláusula penal que está pactada en $550 millones.

Carlos Arturo Fernández, gerente de Colboletos, negó los señalamientos y, a través de los medios locales, ripostó al dirigente americano: “El contrato era por cinco años y está vigente hasta diciembre de 2017, Colboletos ha cumplido con todas sus obligaciones durante el tiempo transcurrido y ha ido más allá, facilitando en muchas ocasiones su gestión para conseguir nuevos patrocinadores, como lo hizo en 2014 acercando a la Industria de Licores del Valle. Si América quiere terminar nuestra relación comercial con una medida a todas luces arbitraria, no hay problema siempre y cuando cumpla con la ley, por eso invito a su presidente para que conciliemos y cerremos bien este ciclo”.

Pese a su postura conciliadora Fernández ha tomado algunas acciones para proteger sus intereses, según explicó, como notificar a la Superintendencia de Industria y Comercio para que fije una posición al respecto, así como entregar el caso al abogado Elmer Montaña quien desde ahora anuncia una demandada por $4.000 millones en el caso de que América no acuda a la conciliación citada para el próximo miércoles 22 de abril.

El abogado explica que la decisión del club afecta no solo los intereses comerciales de Colboletos, “pues existe una expectativa de ingresos durante los dos años y medio que quedan del contrato”, sino que también “conlleva un grave riesgo para la reputación de la compañía ante el anuncio de un supuesto incumplimiento que no existe”.

Montaña explicó que de acuerdo a las cláusulas del contrato de mandato con representación, Colboletos estaba obligado a realizar la gestión integral para promocionar y vender las boletas de los partidos del América cuando jugara de local, así como a recaudar el dinero pagado por los espectadores y entregar los informes respectivos con la comprobación de cada taquilla.

El contrato también exigía a Colboletos que durante el primer año del mismo se hiciera cargo del fondeo de caja a favor de América por un valor mensual de $450 millones, responsabilidad que también se habría cumplido sin inconvenientes según señala el abogado.

Montaña aduce y así se lo comunicó a la Superintendencia que Cine Colombia podría estar incurriendo en una práctica de competencia desleal “si es cierto que para otorgar su patrocinio al América le impone como condición la venta de la boletería y el recaudo de taquillas a través de una filial”.

Lo complejo de esta situación es que la Superintendencia, que ha mostrado gran eficacia en los últimos años en casos emblemáticos como los carteles de precios en el sector de pañales y cuadernos, entre otros, podría iniciar una investigación y todo ese ruido espantaría al nuevo patrocinador del equipo.

El Espectador intentó comunicarse con el presidente de América el domingo, como el mismo lo solicitó, para que diera su versión sobre el caso pero no respondió las llamadas.