América, un exitoso regreso al pasado

Desde la ruleta de los penaltis, los 'Diablos Rojos' vencieron al Unión Magdalena.

Tal vez, el sentimiento del hincha de América de Cali quedó plasmado en la voz de Alberto Beltrán cuando en uno de sus boleros se escuchó: “Aquel 19 será, el recuerdo que en mi vivirá”. Para muchos una frase sin mayor trascendencia, pero que en los oídos de los seguidores escarlatas, resuena como la más bella melodía.

Y no es para menos, pues ese 19 de diciembre de 1979, ‘la mechita’ consiguió su primer título profesional y comenzó a escribir una historia memorable y llena de éxitos, a costa de la tristeza que en ese momento invadió a los seguidores del Unión Magdalena.

Páginas de gloria que, con 13 estrellas, 4 finales de Copa Libertadores y un título de Merconorte, tuvieron su mayor mancha deportiva cuando el equipo, en diciembre pasado, cayó a la Primera B del fútbol colombiano. Una cruda realidad que nunca, nadie, hubiese querido soñar.

Pero más allá de ser un camino tortuoso, este primero, de mínimo, dos sorbos por la B, se convirtió en un nuevo renacer que culminó el martes por la noche con su primer paso en terreno libre de espinas.

Con el bullicio de las vuvuzelas como acorde principal y en medio de las angostas y renovadas calles del barrio San Fernando, en Cali, caminaban las ilusiones de casi 35 mil hinchas americanos quienes sólo tenían en mente, un nuevo título rojo. Un campeonato que, lejos de ser la estrella 14, sería el primer despertar de una larga pesadilla.

El Pascual Guerrero, escenario del último partido de la categoría B durante el primer semestre de 2012, volvió a ser la caldera del diablo. Como en sus mejores épocas, la hinchada escarlata pintó las gradas de rojo, con los juegos artificiales le dieron color a una noche oscura y gracias a sus cantos, que bajaban desde la tribuna sur y ensordecieron el san fernandino, develaron el deseo de toda una afición: “me parece que el rojo se va de la B, para nunca más volver”.

Un anhelo que por momentos pareció esfumarse. Con el final del partido igualado a uno, la tanda de penales era inminente, una definición que en las huestes rojas es sinónimo de fracaso y que se evidenció en el rostro de los espectadores cuando se dio el pitazo final. Pero esta vez ese fatídico momento se tornó diferente, el sabor de la derrota adquirió aroma de victoria.

Así como en el poema de Dante Alighieri, en la definición desde los doce pasos, los escarlatas transitaron por el infierno cuando Julián Viáfara, arquero del equipo, desperdició el penalti; pagaron sus pecados en el purgatorio con el disparo fallado porel defensa de la visita Óliver Fulay alcanzaron el paraíso gracias al uruguayo Julián Lalinde.

Sí, después de 33 años, América volvió a ganar su primer título, esta vez en la B, y de nuevo, tuvo como víctima al Unión Magdalena. Así como lo hizo en ‘aquel 19’.

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