"Colombia tiene con qué ser campeona": Pedro Rodríguez

El ex seleccionador nacional femenino que clasificó por primera vez a Colombia a un Mundial hace dos años, analizó para <strong>El Espectador</strong> a la Juvenil.

Ver a muchas de las que fueron mis dirigidas a través de la pantalla y no a ras de campo, sin duda me produce una sensación especial, pero el ejercicio igual resulta interesante a la hora de analizar a la selección femenina Sub 20 que nos representa con tanta dignidad en el Mundial de Alemania.

De pronto uno presupuesta otras variantes o sería más ofensivo en el planteamiento, pero todos los entrenadores somos diferentes, tenemos nuestros propios puntos de vista y el profesor Ricardo Rozo ha hecho de este equipo, uno muy sólido.

He madrugado con gusto a ver todos los partidos y, la verdad, estoy contento, muy orgulloso de haber colaborado en este proceso y ojalá seamos campeones del mundo, porque hay con qué, partiendo de un muy buen equipo, maduro en lo mental, tácticamente obediente, con buena preparación, que no se doblega ante ningún rival y que ante todo tiene en la cabeza el verbo ganar.

Del planteamiento como tal del ‘profe’, destaco la fortaleza defensiva, esa doble línea de cuatro que preserva esa máxima del fútbol tradicional: primero mi arco en cero y después miramos. También me gusta el amor por la camiseta, la actitud que tiene de integración con el grupo y además las variantes han resultado.

Tal vez la diferencia entre su estilo y el mío sea que mi solidez era tener más la pelota, ganar en ofensiva e imponer más condiciones, pero igual rescato la solidez táctica que le ha imprimido a la selección.

Aún así, con su aporte y el mío, este proceso no es una casualidad del destino. Más allá del Suramericano que se ganó en Chile dos años atrás, con ese equipo también participamos en Brasil en un Sub 20 como preparación al Mundial de Nueva Zelanda, disputamos los Bolivarianos en categoría mayores y fuimos campeones. Además, en el torneo Bicentenario de Chile competimos con algunas absolutas de Dinamarca, Chile, Argentina y Japón, perdiendo sólo con esta última, que es sexta en el mundo.

Gracias en buena parte a esa cantidad de partidos internacionales y el volumen de roce en el exterior es que Colombia está entre las cuatro mejores de la Copa del Mundo en Alemania, demostrando, de paso, mucha evolución.

Pero como no hay que ser conformista y hay que pensar siempre en el futuro, hay algo que debe corregirse cuanto antes y advierto que mi intención no es molestar a los señores de la Federación, porque ellos tienen su visión. No hay competencia en el país y la necesitamos, así no sea una falencia de Colombia sino de toda Suramérica.

Acá sólo hay un campeonato para niñas nacidas en los años 93-94 y ahora en el calendario de Conmebol aparece una Copa Libertadores y acá no se sabe cuándo es ni cómo se clasifica a ella; tampoco existe siquiera una categoría Sub 15, como la tienen otros países, entonces no sé qué va a pasar cuando lleguemos al próximo Suramericano.

Nosotros pudimos ser campeones en 2008 porque gracias a los distintos torneos trajimos a lo mejor de Tolima, que tenía un mayor desarrollo en ese momento, convocamos de Valle, Cundinamarca, Quindío, en fin, unimos esas pequeñas sociedades y hubo competencia para seguirlas y evaluarlas.

Por eso soy un convencido, y los resultados de la Juvenil así lo demuestran, de que la exigencia y el rendimiento los brinda la competencia y eso se le debe reclamar a la Colfútbol, fogueo internacional, porque es el que proporciona madurez para afrontar competencias de alto nivel.

Esta Sub 20 es espectacular por ello y si contara con más roce en el exterior, seguro que tendría mayor suficiencia a la hora de medirse a potencias como Alemania y podría imponer condiciones de entrada. En definitiva, la jerarquía se adquiere afuera.

De todas formas, este grupo tiene lo suficiente para imponerse. Yo, por ejemplo, entregué la selección con un saldo de 23 partidos en competencia internacional y sólo tres derrotas, una huella importante que, sumada a la solidez y tenencia de la pelota, deben ser fundamentales para afrontar este juego contra las nigerianas, que son físicamente fuertes, pero no tienen ni la mitad de la técnica nuestra.

Haciendo superioridad numérica y entrando por maniobras colectivas e individuales, nuestra selección debe vencer porque es superior, tiene una gran equipo y debe salir a jugar el partido como el grande que es. Colombia tiene cómo ser campeona mundial, lo dije hace dos años y me expuse al escarnio público, pero tenía argumentos para afirmarlo y así me lo manifestaron varios entrenadores del mundo.

Veo a la selección peleando la final y con todos los argumentos, con un volumen de trabajo importante y preparación excelente que apoyó la Federación, algo que debe ser un modelo a seguir en todos los órdenes de nuestro fútbol para pensar en grande, tal y como lo están haciendo estas niñas.

Más que un consuelo para Lady

El seleccionador nacional, Ricardo Rozo, finalmente se decidió por Íngrid Vidal para reemplazar a Lady Andrade en el frente de ataque tricolor, en la única novedad de la formación inicialista nacional de cara al juego contra las nigerianas. La delantera, que se perderá la semifinal en el Schüco Arena de Bielefeld por acumulación de amarillas, tuvo un buen consuelo este miércoles, luego de que el Grupo de Estudios Técnicos de la Fifa la incluyera en el listado de 10 candidatas al Balón de Oro adidas, que distingue a la mejor jugadora del Mundial. El galardón lo disputará con Choe Un-Ju (Corea del Norte) Antonia Goransson (Suecia), Mana Iwabuchi (Japón), Ji So-Yun, Kim Narae (Corea del Sur), Kim Kulig, Alexandra Popp (Alemania), Sydney Leroux (EE.UU.) y Ebere Orji (Nigeria).