El Rey de la 21

Jesús David Urrego Ramírez, un canterano de Atlético Nacional, hizo historia tras realizar 22.392 repeticiones y por eso ya entrena con el primer equipo.

Quizás unas semanas atrás solamente lo conocían en su casa y en las inferiores del Atlético Nacional. Pero hace unos días, la gloria y el fruto de su trabajo tocaron la puerta de la residencia en Medellín de Jesús David Urrego Ramírez, quien por un concurso de ‘21’ ya es más famoso por ‘veintiunero’ que por futbolista.

Todo empezó con una convocatoria que reunía a los mejores ‘veintiuneros’ de diez departamentos del país, que pelearían por un carro, el gran premio. Tras realizar poco más de 7 mil repeticiones, fue elegido como el representante en Antioquia, pero el reto era más duro en Bogotá en el enfrentamiento final de los 10 mejores, porque la mejor marca había sido la del ganador en la capital, con más de 17 mil golpes, una cifra que imponía un umbral exigente.

Pero, típico de su personalidad, aguerrida y luchadora, no le quedó grande el duelo y si haber realizado más de 7 mil ya era una hazaña, alcanzó la astronómica cifra de 22.392, después de cuatro horas de pegarle al balón con pies, hombros, cabeza y muslos.

Ahora reconoce que estuvo a punto de dejar caer el balón, pero “la imagen de los que me quieren y el deseo de cumplirles a todos los que creyeron en mí” pudieron más que los calambres y su recompensa por tan alto sacrificio fue un carro, el primero de su vida y con el que ni siquiera piensa alardear por las populares calles de Medellín, sino “venderlo para hacerme a una casita, para mi mamá”, María C. Ramírez, su luz y su inspiración. Claro que parte de haber logrado el  premio se lo debe a su padre, Belisario Urrego, quien desde pequeño le enseñó que el fútbol “se juega con elegancia y buen trato”.

Pero ahí no para el ensueño que vive por estos días Jesús David Urrego Ramírez, un cucuteño de apenas 18 años que ahora es conocido como el hombrecito récord. La semana pasada se consagró campeón de la Liga Departamental con las inferiores de Nacional. Siendo figura y capitán, “le ganamos a Academia Fútbol Club por 3-2 en un dificilísimo partido”. Y tal vez por eso, por haber registrado un récord de más de 22 mil repeticiones con un balón y por ser un futbolista con un dominio de balón envidiable, fue que el cuerpo técnico, el jueves pasado, tomó la decisión de llevarlo al equipo profesional, al que “llego con grandes expectativas para darle muchas alegrías a esta camiseta que tanto quiero”.

Su estatura, 1,68 metros, y su peso, 59 kilogramos, son lo que más preocupan al cuerpo técnico, pero a él no tanto, ya que “estoy en una preparación personalizada para subir de peso”, y en cuanto a la altura, “Néider Morantes, mi ídolo, también es chiquito y es un ‘crack’”, por lo que piensa ocupar el lugar del 10 verdolaga, pues “ahora no hay ninguno y eso es bueno”.

El camino hacia la corona

Siempre supo que lo suyo era el fútbol y “me decían que jugaba mucho”, y por eso, cuando apenas tenía 13 años y jugaba en la academia La Quinta Esquina, le pusieron los ojos encima cuando participó en la Ponyfútbol de 2005, pues unos observadores, sin dudarlo, lo llamaron para que se presentara a prueba en Nacional, equipo que “desde chiquito sigo”, por lo que él y su familia no dudaron en trasladarse a la capital antioqueña.

No todo fue tan fácil, ya que había “muchísimos jugadores presentándose” y muy pocos se quedaban, de manera que tenía que dar lo mejor de sí para ganarse la confianza de Felipe Merino, aquel director de las menores y ahora del primer equipo, porque de lo contrario sería enviado de vuelta a tierras limítrofes.

Y aunque un poco agónico, no fue así como le sucedió a ‘Chucho’, como le dicen en la institución verde. En una de las tantas pruebas que tuvo que presentar, “me caí y todo mi peso se fue sobre mi mano, y sentí inmediatamente que se me abrió la muñeca”, y el reflejo del dolor no hizo dudar al técnico en sacarlo, pero consciente de que todos en Cúcuta estaban esperanzados en él, “me senté y sabía que tenía que aprovechar, entonces me quité una de las medias y me la amarré en la muñeca para decirle al ‘profe’ que podía volver a entrar”. Nunca olvidará que “fui tomado como ejemplo después de ese acto” y que Merino les dijo a todos que “esos son los jugadores que necesita el club y por eso será el primer jugador inscrito”.

Por eso, además de hincha, todo lo liga al verde paisa, su equipo del alma, en donde ha aprendido miles de detalles, incluso de tipo personal, porque prácticamente allí se crió y aunque siempre ha sido el ‘chistosito’ y el que pone apodos en las menores, “en el primer equipo hay que tener más respeto”, aunque no niega, entre risas, que ya ha pensado en algunos para sus nuevos compañeros. Ahora sólo está enfocado en debutar y marcar, eso sí, “dedicándole el gol a mi mamá y a Dios”, como siempre lo hace, “con los índices señalando al cielo”, así como Kaká.

Para este pequeño de estatura, pero grande de corazón, el récord, aunque muy importante en su vida, ya pasó a la posteridad, aunque guarda un lugar en su pergamino, así como un dominio del balón y un amor por la camiseta que ya ni se ven en Colombia. Es por esto que Jesús quiere seguir haciendo historia, ahora en el Nacional, que ya cuenta con un nuevo rey en sus filas.

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