Se los ‘puso de ruana’

<p>Alberto Gamero, técnico del Chicó, equipo que cuenta por goleadas sus tres últimas salidas, le da la misma importancia al futbolista recorrido que al joven y confiesa que el uno a cero lo puede dejar más conforme que un resultado abultado.</p>

Ganar, gustar y golear. Antes que una máxima del fútbol, es el deseo que en contadas ocasiones los equipos pueden hacer realidad, aunque en el caso del Boyacá Chicó se está volviendo costumbre. Así lo justifican los 19 goles que el equipo ajedrezado ha conseguido en sus tres recientes juegos, dos por el Apertura y uno de la Copa Colombia.

Con ese promedio de más de seis anotaciones por partido, el técnico Alberto Gamero no tendría por qué preocuparse, pero en realidad su felicidad por la goleada sobre Millonarios del domingo pasado en El Campín, resultó incompleta. ¿La razón? Mario Vanemerak, a causa de ese resultado, fue cesado del cargo de entrenador albiazul.

Usted remplazó a Vanemerak en el Chicó y ahora que se enfrentaron, él perdió el puesto…

Son cosas que sólo el fútbol puede explicar, pero al margen de todo, él es un amigo y colega que ojalá pueda tener una nueva oportunidad.

¿Cómo se explica que un equipo con un solo delantero marque 19 goles en tres partidos?

El fútbol moderno es de ida y vuelta, que los jugadores ataquen y marquen. Cuando juegas con más hombres en punta, ellos se preocuparán sólo por atacar, no te van a marcar y se te va a desnivelar el equipo. Además, le ocupas los espacios a los volantes, entonces la clave está en saber llegar y pisar el área.

¿Teme que ahora le vayan a exigir sólo goleadas?

Para nadie es un secreto que los goles son muy importantes y Dios quiera que se sigan consiguiendo muchos más, pero soy claro en lo que tengo y a mí el uno a cero me puede dejar tan o más conforme que una goleada; igual tengo claro que no siempre voy a golear.

¿Le sorprende el nivel actual del Boyacá Chicó?

No, no me sorprende, me alegra porque había tenido unos altibajos por múltiples factores y de nuevo se recuperó el buen nivel que espero sostener hasta los cuadrangulares.

¿Dentro de esos factores estuvo la eliminación de la fase previa de Copa Libertadores?

No, no creo, de pronto el factor uno A fue la problemática de la parte económica, de hecho todavía no hay un patrocinador y el único apoyo actual es el de la Alcaldía de Tunja. Entonces ante la posibilidad de que iban a salir unos jugadores por presupuesto, eso los llevó a distraerse.


¿Qué es lo que más le gusta del equipo?

El manejo del balón, el orden y las ganas de todo el grupo porque de los 36 jugadores del plantel, nadie quiere salir, nadie regala nada y esa es una competencia sana muy buena que permite el crecimiento colectivo.

Cuando se gana, los errores no se hacen tan visibles, ¿cuáles falencias espera superar?

Lo que se debía mejorar era en el aspecto de actitud, nos hacían falta ganas, el equipo venía desmotivado y ahora hay que impulsarlo para que siga jugando bien al fútbol, que dé espectáculo y así, con el favor de Dios, vamos a estar entre los ocho.

¿Le da prioridad a la experiencia?

Para mí es igual el jugador de experiencia que uno joven porque los futbolistas no se miden por la edad, son malos o buenos, no jóvenes ni viejos. Acá los de recorrido se han puesto el overol, han trabajado y no tengo preferencia. Si el joven anda bien, juega y si el experimentado no está aportando el nivel suficiente, sale y debe aceptar la decisión, o viceversa.

¿Siente que aparte de identidad, el equipo cuenta con una columna vertebral definida?

Soy de los técnicos que no me gusta cambiar mucho, prefiero darle solidez y continuidad al equipo y mientras gane bien, no hay razones para modificar.

¿El desequilibrio de Chicó está en la segunda línea con el tridente Móvil-Pacheco-Caneo?

No. Ellos tienen que tener complemento con los marcadores y los volantes de primera línea, solos no pueden llevar el equipo porque los mediocampistas de atrás o los laterales les deben crear espacios.

Este equipo se diseñó para la primera fase de la Copa, ¿ahora el objetivo es el título?

No, para nada, el siguiente objetivo es estar en los cuadrangulares porque la situación está complicada. Después de conseguirlo, ya miraremos qué hacer.

Contraste

En el presente Apertura, cinco técnicos han perdido su cargo. Gamero Morillo, en cambio, es en la actualidad, el estratega de más continuidad en el fútbol colombiano con dos años y un mes de ininterrumpida labor. Asumió a los ajedrezados el 8 de marzo de 2006 en la derrota 1-0 con Nacional, en juego correspondiente a la sexta fecha del Apertura de ese año.

Cifra

98 partidos por torneo colombiano acumula Gamero con Chicó. De ellos, ganó 37, empató 28 y perdió 33, para un rendimiento del 47,2%

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