“En Nacional impera la injusticia”

León Darío Muñoz se defiende de quienes lo acusan de orquestar la salida del técnico Luis F. Suárez.

Luis Fernando Suárez se fue de Atlético Nacional y su salida, en lugar de apagar el incendio, propagó llamas. Una de ellas cayó en León Darío Muñoz, a quien acusan de haberle hecho mal ambiente al técnico saliente. Pero el delantero, acostumbrado a encarar, rompió su silencio con El Espectador para recordar que al verde, antes que problemas, le ha dado muchas alegrías.

¿Qué análisis hace del presente nacionalista?

Es un momento complicado, sin duda, pero creo que se ha producido más por falta de confianza de los directivos y el cuerpo técnico hacia la plantilla, porque en cualquier grupo se requiere ese sentimiento de respaldo y en lugar de sentirse queridos y, sobre todo, respetados, los jugadores son señalados y eso afecta la parte deportiva.

¿O sea que el plantel es el que menos responsabilidad tiene?

No, acá la responsabilidad es colectiva, desde directivos hacia abajo y nadie puede escapar a ello, pero lo que no pueden hacer es acusar a uno o dos, sino a todos, más que todo al cuerpo técnico y los 11 ó 12 que han venido jugando, porque qué culpa tenemos los que no hemos tenido la oportunidad.

¿Es peor estar y no ser tenido en cuenta?

Sí, siento como si tuviese yeso en mis piernas, es mucha la tristeza e impotencia, porque darlo todo por el equipo no sirve de nada. Además, si no iban a contar conmigo debieron decírmelo en su momento, porque pude ir a Millonarios en enero y tenía opciones de volver al fútbol brasileño, y ni me dejaron ir ni me permitieron ayudar al equipo en la cancha.

¿Este es el momento más difícil de su carrera?

Por no estar jugando, sí, pero por lo demás, nadie te puede quitar los títulos o la amplia trayectoria internacional. Simplemente son seis meses para olvidar, porque sé que tengo fútbol para buscar el desquite y si en Nacional no lo quieren a uno, pues lo mejor será buscar nuevos aires donde te hagan sentir querido, importante y, sobre todo, que puedas ayudar.

¿Cómo fue su relación con el técnico Luis Fernando Suárez?

Siempre fue muy buena, salimos campeones en el 99, pero este año llegó siendo otra persona y a pesar de lo distante, cuando se me presentó la posibilidad de jugar en Millos, que es una ilusión profesional que aún mantengo, me dijo: –Quédese que voy a contar con usted. Pero a partir de la tercera fecha cambió todo el discurso.

¿Y nunca le hizo saber su inconformismo?

Claro, tanto a él como al presidente (Víctor Marulanda), pero siempre tuvieron oídos sordos, no pude hacer nada y como ellos son los que mandan... Además, ya había jugado en el primer partido contra Equidad, lo cual me impidió buscar otra alternativa.

¿Por reclamar lo separaron del plantel?

No sé, fueron apenas tres semanas en las que estuvimos al margen, después volvimos a entrenar con el equipo, pero fue prácticamente lo mismo, porque no nos tuvieron en cuenta para nada.

¿Tuvo diferencias con el técnico?

No, nunca tuve roces ni con él ni con un directivo, sus decisiones las acepté con madurez, porque uno jamás puede obligar a un técnico a que lo ponga a jugar, él sabrá por qué lo hizo y como tal, asumió la responsabilidad ante el grupo.

¿Hubo divorcio entre el plantel y Suárez?

No. Lo que sí impera en Nacional es mucha injusticia deportiva, porque no juega el que mejor esté, sino que se manejan otro tipo de cosas que no se explican, mientras a los de experiencia, los que sí le hemos dado al equipo, no nos tienen en cuenta.

¿Qué le ha dado a Nacional?

Aparte de toda mi entrega y profesionalismo, cinco títulos y más de cinco mil millones de pesos en su momento, cuando fui transferido al Palmeiras en 2001, por dos millones y medio de dólares.

¿Por qué lo acusan de ponerle el grupo en contra a Suárez?

No sé, y me duele que me tachen de responsable sin jugar, eso da mucha más tristeza, porque en Nacional no he tenido sino amigos. Jamás haría algo así y por el contrario, les he ayudado a varios muchachos de las inferiores con cuestiones deportivas e implementos, porque quiero a esta institución que me permitió ser profesional. Nunca hice nada contra nadie, sólo ayudar.