A Giovanni Hernández no le gusta el sistema del torneo

El capitán del líder, Júnior, estima que se debería jugar mejor en Colombia y le ve pinta de campeón al rojiblanco.

En Colón de Santa Fe supo lo que era sentirse ovacionado en tierra ajena y con el Colo Colo encontró la consagración que había buscado durante años, pero algo le faltaba a Giovanni Hernández para sentirse realizado y por eso en el momento menos esperado decidió reencontrarse con sus raíces.

Y hoy, casi año y medio después de haber vuelto al fútbol colombiano, cree que acertó, así al rentado le vea uno que otro pero y reclame una mejor calidad de juego. El 10 no se guardó nada porque espera darlo todo y algo más en busca de la razón fundamental por la que regresó: dar su primera vuelta olímpica en el país.

¿Cambió mucho el fútbol colombiano respecto al que dejó?

Ahora que estoy de nuevo acá, lo que creo es que los sistemas están acabando con el buen fútbol, considero que ahora en nuestro país se preocupan más por defender que por atacar, son pocos los equipos que juegan bien al fútbol y en lo poco que se ha cambiado es que antes veíamos un 4-2-2-2 y ahora predominan los esquemas de 4-5-1 para no arriesgar.

¿Será por el temor a no perder?

Indudablemente, y por eso la mentalidad debe empezar a cambiar desde los propios dirigentes, porque acá no se manejan los procesos como debe ser, ya que si existe ese verdadero respaldo a los técnicos será más fácil encontrar el equipo ideal, así que ojalá se cambie de una vez por todas y los grupos que hagan la pretemporada normal, y estén felices, no pierdan el rumbo con dos o tres derrotas.

¿Le gusta el nivel del rentado?

Es muy difícil dar un dictamen y asegurar si es bueno o malo, pero sí puedo decir que en Colombia hay pocos equipos que juegan bien al fútbol porque le apuestan todo a no perder, por esa presión del resultado, pero se debe volver a tener la buena predisposición de ataque, porque jugadores los hay.

¿Le cambiaría algo al torneo?

En lo personal y con todo el respeto que se merece nuestro fútbol, donde me dan trabajo para sostener a mi familia, el sistema del torneo a mí no me gusta porque está hecho para el sexto, séptimo u octavo que entran con fuerza a los cuadrangulares y al ganar tres o cuatro partidos se meten en la final, entonces es muy difícil que premien al equipo que va arriba; apenas le dan un punto invisible y nada más.

¿Implementaría un modelo como el argentino que usted conoce?

Eso es lo lindo del torneo argentino, que es bueno y justo, pero lamentablemente acá no tenemos esa cultura, porque allá los hinchas, así el equipo vaya de 13 o 14, te llenan el estadio, pero igual los dirigentes deberían analizarlo al menos, porque al fin y al cabo todo es cuestión de costumbre.

¿Se siente referente no sólo de Júnior sino del torneo en general?

En realidad me siento un jugador normal que trata de aportarle espectáculo al fútbol colombiano, porque siempre me he sentido muy querido y ese cariño me lo manifiestan en los estadios y aeropuertos del país. Obviamente hay personas que no quieren lo mejor para uno, pero lo que me deja tranquilo y hace feliz es que es más la gente que me aprecia que la que no me quiere. Tanto en Argentina como en Chile me dieron el valor como persona y jugador, lo cual me fortaleció mucho y me dio una madurez importante para saber afrontar las críticas.

¿Le costó ganarse a la afición barranquillera?

No sé si me la he ganado, pero sí estoy viviendo un momento fascinante en una ciudad alegre que siempre está dispuesta a darlo todo por su equipo del alma. Lógicamente es una tierra difícil para el jugador que no es de allá, pero si te entregas y rindes te da un plus al hacerte sentir querido, entonces estoy feliz de sentirme muy admirado y trato de agradecerlo en la cancha, porque gracias a Dios se ha conformado una familia muy linda.

Ha estado en buenas plazas, pero le falta Bogotá…

Estoy dispuesto a dar la pelea donde sea, pero tengo un contrato con Júnior y debo respetarlo, aunque como todo esto del fútbol cambia de un momento a otro, si tuviese la oportunidad estaría dispuesto a jugar en la capital, porque es una gran plaza. De todas formas no tengo ya muchos años como para decir en tantos estaría allá, pero de presentarse sería una opción grande para mostrar mi fútbol.

¿Los árbitros lo protegen de la pierna fuerte?

En muchos partidos te dan esa posibilidad y eso lo siente el rival que sabe que tiene que ir de una manera diferente, pero cuando no sentís esa protección y los jueces se hacen los de la vista gorda, ahí vienen los problemas y no falta el rudo, que en todos los equipos lo hay, que se aprovecha para pegar más de la cuenta.

¿Usted vale lo que juega?

(Risas). A mí me dan la posibilidad de trabajar y trato de dar lo mejor, nunca he salido a dar mal espectáculo y muchas veces estando enfermo y sin que la gente o el periodismo lo sepa, he salido a la cancha por esas ganas de jugar.

¿Júnior tiene pinta de campeón?

Tiene pinta por los jugadores que tiene y esa hambre de gloria de todos. Hemos conformado un gran grupo y queremos seguir de esta manera para pelear el título.

¿A qué otros equipos ve fuertes?

Me resulta difícil mencionarlos, más bien sé que hay jugadores que juegan bien y que por el sistema del torneo, cuando entran a los ocho, cualquiera puede ser campeón, porque todos van a tener la misma opción. Además, todavía no se ha clasificado a la semifinal, estamos varios muy juntos y dando esa pelea por entrar.

¿Qué opina de las crisis de otros grandes?

Nosotros ya la vivimos con Júnior, peleando descenso, y eso es lo peor para un jugador de fútbol, así que me da mucha tristeza porque tienen nóminas para pelear arriba y no abajo, y además son compañeros míos y les deseo lo mejor para que enderecen el rumbo.

¿Ya guardó el pasaporte o todavía está abierto a otra oportunidad en el exterior?

Todavía está latente. A mis 31 años he tenido la posibilidad de volver a Argentina o Chile, también han llegado ofertas de Estados Unidos, pero en estos momentos respeto mi contrato con Júnior, con el que quiero dar lo mejor y más adelante mirar a ver qué pasa.