Brasil, más cerca

Gracias a la genialidad de Falcao, la selección sumó otros tres puntos y llegó a 16. Cada vez el sueño de llegar al Mundial de Brasil se consolida más.

Los jugadores de la selección nacional celebran la victoria sobre Paraguay conseguida ayer en el estadio Metropolitano de Barranquilla. / AFP
Los jugadores de la selección nacional celebran la victoria sobre Paraguay conseguida ayer en el estadio Metropolitano de Barranquilla. / AFP

Si Falcao hubiese definido dos mano a mano contra Diego Barreto, si al goleador de la Liga de España —por accidente— no le hubiera cerrado el paso a un disparo de Teófilo Gutiérrez con dirección al arco vacío de Paraguay, Colombia hubiera goleado ayer a los guaraníes en Barranquilla. Pero al delantero sólo le bastó anotar dos de una docena de oportunidades para que la selección se impusiera 2-0 y se consolidara como una de las mejores de las eliminatorias al Mundial de Brasil 2014.

Las señales y antecedentes lo anunciaban: Paraguay jugaría con un equipo corto, defensivo, con dos líneas de cuatro juntas y destructivo en campo propio. Por eso no recibió un gol a los dos minutos como Uruguay hace dos fechas, ni tampoco padeció tres tantos como Chile en Santiago, porque no dejaron espacios por donde cupieran dos colombianos separados por dos metros. El baile de los arquitectos, los 10, no tuvo piso estable en principio. Macnelly Torres permaneció más caído que lúcido para asistir con pases a Teófilo Gutiérrez y a Falcao. Aldo Leao Ramírez, el reemplazante del suspendido Abel Aguilar, acomodaba el balón, alzaba la cabeza y recibía al menos a dos recuperadores rivales. Al minuto 38, la única ocasión en la que se libró de su marca al borde del área por el sector derecho, un tercero apareció más atrás para evitar su disparo con el cuerpo.

A esa altura, las opciones de Colombia se generaban por volumen y azar, como al minuto 43, cuando Teófilo Gutiérrez recuperó un balón que él mismo perdió y remató por encima del arco de Barreto. Pero, en definitiva, esas opciones se diluían por virtudes defensivas del central Paulo da Silva y los volantes Cristian Riveros y Víctor Cáceres. Hasta ahí el único que pisaba seguro en terreno de lodo era Edwin Valencia, el volante del Fluminense brasileño. Cortó el poco juego ofensivo de Paraguay que generó Nelson Haedo (sustituido luego por Luis Caballero), jugó de central falso para reemplazar a un compañero lento y trató de sacar al equipo desde atrás, con pases hacia las bandas y asistencias.

Pero era cuestión de tiempo, o de que el calor estragara a los paraguayos. De inmortales es presionar siempre el balón en Barranquilla como lo hicieron los de Pelusso en el primer tiempo. Por eso en el segundo sucumbieron ante el cansancio comprensible y los espacios se fueron generando por inercia. Para eso incluyó Pékerman a Juan Guillermo Cuadrado (por Aldo Leao Ramírez), para arrastrar marcas hacia el costado suyo y despejar el trancón en la mitad de la cancha. Y en el minuto seis la estrategia de Pékerman se realizó: Macnelly Torres se giró y le puso un balón a Falcao García, quien enganchó hacia adentro en el área mientras siguió de largo Da Silva y remató con su pierna izquierda.

La definición: una imitación del primer gol de El Tigre en la reciente final de la Supercopa contra Chelsea, jugando para Atlético de Madrid. La jugada: una fotocopia del que anotó Iván René Valenciano en el 93 contra Argentina, a pase perfecto de El Pibe Valderrama —presente ayer en el Metropolitano—. Y crédito para otros autores intelectuales: Cuadrado y Pékerman por la sustitución en el entretiempo. Ambos fueron figuras silenciosas en medio del partido ensordecedor por vuvuzelas, pitos, tambores y maracas por el baile que no fue humillador acaso por falta de más puntería (Armero estrelló un disparo contra el palo).

Después del primer tanto todo se generó de forma frontal y de contragolpe, como un remate de James Rodríguez apenas desviado (53’) y un pase suyo desde la mitad a Teófilo Gutiérrez, quien enganchó hacia adentro en el mano a mano y su remate lo vino a parar el pecho de Falcao, interpretando el papel de arquero inédito. Faltando un minuto para el final, El Tigre se reivindicó, con un balón que pescó en el área y que picó por encima de Barreto, para completar cinco tantos en la Eliminatoria y olvidar la imagen de arquero improvisado.

El verdadero portero de Paraguay, Diego Barreto, luego sería responsable de que su selección no recibiera el gol 16 en las eliminatorias y que su equipo no terminara goleado. Su colega David Ospina aruñó el único disparo con dirección de gol (en el primer tiempo, disparo de Víctor Ayala) y alargó el invicto de su arco, el menos vencido del certamen. La próxima cita oficial será promediando marzo contra Bolivia en Barranquilla. Antes de eso disputará los amistosos contra Camerún el martes y frente a Brasil en noviembre. Hasta entonces todo parece salirle bien a Colombia.