Cúcuta Deportivo: el reto ahora es mantenerse

Reforzar el equipo y darles buenos manejos a los recursos, es la obligación de los directivos para evitar un cuarto descenso.

Momento en el que el delantero paraguayo Marco Lazaga marca el gol con la mano, que significó el 3-2 parcial del juego final del cuadrangular ante el Quindío. / Cristian Garavito - El Espectador

El escenario que marcó la caída de un grande y sentenció en gran parte el descenso del Cúcuta Deportivo, fue el mismo que le sirvió al conjunto rojinegro para regresar a la primera división: el estadio Metropolitano de Techo.

Allí, el 7 de diciembre de 2013, jugó la promoción frente a Fortaleza FC, equipo bogotano que había perdido la final del Torneo Postobón de ese año y llegaba con opciones de ganar la categoría. Al frente, un desbaratado Cúcuta Deportivo, que atravesaba una de sus peores crisis, no contaba con una gran nómina y su juego era muy distante del de aquel equipo que unos años atrás había deleitado al continente llegando hasta la semifinal de la Copa Libertadores de América. Esa noche de diciembre, el conjunto motilón perdió 2-0 y a los pocos días, cuando tuvo la oportunidad de remontar la serie en casa, no pasó de un corto 1-0 que lo envió derecho a la B.

398 días después, comenzó la lucha en el cuadrangular de ascenso. Jugó frente a al Cartagena y lo venció 3-0. Luego contra el Bucaramanga y ganó 2-0 y finalmente igualó 3-3 ante el Deportes Quindío, club que lo empató en puntos (7), pero que por diferencia de gol (+2) se quedó sin la posibilidad del ascenso. Los dirigidos por el vallecaucano Albero Suárez hicieron la tarea, aprovecharon el ‘papayazo’ que les dio la Dimayor y ratificaron en la cancha su deseo de volver a la primera categoría. Los dirigentes acertaron en todas sus decisiones. Ratificaron a Suárez en el banco técnico y se armaron con jugadores de la A, quienes le aportaron experiencia al equipo y fueron determinantes.

“Este grupo se mereció subir, sacrificó mucho y la alegría es inmensa”, dijo entre lágrimas Alberto Suárez, quien respecto al claro gol con la mano, que significó el 3-2 parcial, recomendó: “En el estadio no lo vi, sin embargo, ya en la televisión es evidente que hay mano. Claro que esa jugada no puede empañar todo el trabajo que se hizo, no podemos permitir que se hable más de eso que del esfuerzo de los jugadores durante todo este tiempo. Estuvimos cerca de 40 días concentrados en un hotel, compartiendo como una familia y creciendo mucho como grupo. Nunca hubo un solo conflicto, eso demuestra lo fuerte que somos y que seremos en la Liga Águila”.

Aunque Suárez no lo quiera, esa jugada ha levantado polémica, se ha criticado con fuerza al árbitro central, Ulises Arrieta, que no le hizo caso a su asistente Humberto Clavijo, quien le advirtió que Marco Lazaga había definido con la mano y no con la cabeza. El protagonista de la acción, el delantero paraguayo, inicialmente quiso quitarle importancia a la jugada y dijo: “después de un rebote, salto, pero no vi el gol, no sé cómo entró”. Claro que tras la evidencia y el alboroto que se armó, fue más sincero y aceptó que “pensé que el árbitro no iba a permitir el gol, pero ya después la emoción me llevó a celebrar. Si tengo que asumir una sanción, lo haré como profesional que soy”.

La polémica llegó a tal punto que el presidente del Deportes Quindío, Humberto Ángel, afirmó que haría una propuesta formal a la Dimayor para que se repitiera el partido. Sin embargo, para ponerle punto final a la polémica, el presidente de la Dimayor, Ramón Jesurún, afirmó ayer que “está totalmente descartado que haya una posibilidad de repetir el partido”. Lo hecho, hecho está y no hay forma de reversar la decisión. Ya el Cúcuta se quedó con uno de los dos nuevos cupos en la primera categoría y lo que le queda ahora es la tarea de mantenerse y de no repetir lo que ha pasado en años anteriores, que tras algún período en la A, termina descuidándose y bajando.

El equipo rojinegro cuenta con una gran hinchada que seguramente, gracias a este empujón anímico, volverá a las tribunas del estadio General Santander. Ahora la obligación de los directivos es mantenerlos ilusionados. Lo primero es traer algunos refuerzos de peso que puedan aportarle mayor experiencia al equipo actual. “Tenemos unos cupos para inscribir nuevos jugadores y ahora nos sentaremos con los directivos a tomar las decisiones pertinentes para que quedemos con una nómina capaz de competirle de igual a igual a cualquier equipo de la A”, aseguró el entrenador Alberto Suárez, quien reconoció que lo primordial serán las contrataciones de un volante de marca, un arquero y un delantero goleador.