David, el gigante

Con 24 años, Ospina es una de las figuras de la selección de Colombia, que mañana recibirá a Perú (3:30 p.m.), por la eliminatoria.

El antioqueño confía en que Colombia esté presente en Brasil 2014. Foto: AFP
El antioqueño confía en que Colombia esté presente en Brasil 2014. Foto: AFP

Es común en el mundo del fútbol oír las historias de jugadores que comenzaron en una posición distinta a aquella en la que terminaron actuando y destacándose profesionalmente. Defensores centrales que iniciaron como nueves de área, volantes de marca que eran creativos y delanteros que en principio evitaban los goles como arqueros.

El héroe del Monumental, como se calificó a David Ospina luego de la destacada actuación que tuvo en el empate 0-0 frente a Argentina en el estadio de River, por la fecha pasada de las eliminatorias, tiene una historia de ese estilo.

La escuela de Alexis García en Medellín fue su casa durante sus primeros años como futbolista. Ahí entrenaba como delantero y se destacaba anotando goles. Sin embargo, un día, cuando su equipo estaba a punto de diputar una final en Envigado, el arquero no llegó y al pequeño David le tocó ponerse los guantes.

En ese puesto se consolidó y fue convocado a la selección de Antioquia, y Nacional se fijó en él. Después, con apenas 17 años, asumió la gran responsabilidad de ser el arquero titular del club verdolaga. Óscar Héctor Quintabani le dio la oportunidad y él la supo aprovechar, porque se consagró bicampeón.

“Cuando llegué tenían la idea de traer a otro portero experimentado, pero confié en él y me respondió. Me gusta ver su progreso y evolución. Estoy seguro de que llegará mucho más lejos”, le dijo el técnico colombo-argentino a El Espectador.

Ospina se convirtió en ídolo del equipo de sus amores, comenzó a ser tenido en cuenta para la selección de Colombia y partió a jugar al fútbol francés. Callado, tranquilo, maduro para asimilar las críticas y con mentalidad de ganador, está pasando por un momento soñado. Es titular en el Niza francés, vive feliz con su esposa, Jessica, y su hija, Dulce María, y ahora en Colombia es uno de los jugadores más admirados por el público. Todos le reconocen el trabajo bien hecho.

“Ospina, Ospina, Ospina”, le gritan los seguidores del combinado tricolor a las afueras del hotel Sonesta de la capital del Atlántico, y el arquero de 24 años responde con timidez, levantando la mano.

En medio del calor y la pasión que despierta el equipo nacional por estos días, el gran David habló sobre su actuación en Buenos Aires, el balance de la temporada, sus sueños, metas y el trascendental partido de mañana frente a Perú (3:30 p.m., Gol Caracol) por la clasificación al Mundial.

¿Este es el mejor plantel que ha integrado?

Esta es una generación ganadora, con mentalidad diferente y unida. Eso es clave. Tenemos una gran oportunidad de volver a un Mundial.

¿Qué balance hace de su temporada con el Niza de Francia?

Muy positivo. Se logró el cupo a la Europa League y terminé jugando.

¿Cuál es su arquero referente?

En Colombia: René Higuita, Óscar Córdoba, Miguel Calero y Faryd Mondragón. A nivel internacional me gusta Iker Casillas; para mí es el mejor.

¿Cómo ha sido trabajar con Faryd Mondragón y Camilo Vargas?

Es un orgullo estar al lado de Faryd, aprender de él en todos los aspectos. Camilo es otra gran persona, y como arquero tiene una proyección impresionante.

¿Qué significó para usted ser la figura de Colombia en Buenos Aires?

Estoy contento por haber podido responder, pero sobre todo porque se sacó un buen resultado frente al mejor de las eliminatorias.

¿Cómo se imagina el partido de mañana frente a Perú?

Muy complicado, porque vamos a enfrentar a una muy buena selección que lleva una importante racha de resultados positivos, tienen muy buenos jugadores y un gran cuerpo técnico. El apoyo de nuestra gente será fundamental.