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hace 52 mins

Dt del Cúcuta: nosotros no bajamos los brazos

El uruguayo asegura que a pesar de la crítica situación del equipo, va a pelear hasta el final.

Julio César González, técnico del Cúcuta Deportivo. / Cortesía La Opiníón

El 18 de agosto, después de la derrota 2-1 en Cali, el técnico Álvaro Aponte presentó su renuncia al Cúcuta Deportivo. Al día siguiente los dirigentes motilones anunciaron que el uruguayo Julio César González Montemurro asumiría la difícil labor de salvar al equipo del descenso.

Él aceptó porque conocía la tradición charrúa en el club de la frontera y pensó que, con 12 fechas por delante, podría dar la pelea. Desde la tribuna vio con preocupación la goleada 1-5 en casa frente al Júnior y se estrenó en el banquillo con otro revés, 2-1 en Ibagué, ante el Tolima.

En poco más de dos meses al frente del conjunto rojinegro, el estratega charrúa apenas lo ha podido mantener con opción matemática de salvar la categoría, aunque ahora, a dos jornadas del final del torneo Todos contra Todos, esa misión ya parece verdaderamente imposible.

El sábado en la noche su equipo le empató agónicamente al Huila en Neiva, a pesar de que iba perdiendo 2-0 en el entretiempo. Los motilones hicieron una buena presentación. Corrieron, lucharon y dejaron la sensación de que si hubieran tenido la misma actitud durante todo el semestre, no serían hoy los principales candidatos a descender directamente.

¿Qué les dijo a sus jugadores en el descanso para que cambiaran tan radicalmente?

Pues creo que el equipo en el primer tiempo no estaba jugando mal. Salimos a proponer porque teníamos la obligación de ganar, pero en una acción a balón parado nos marcaron el gol y casi de inmediato nos hicieron el segundo. Fue un golpe duro, porque incluso nos perdonaron del tercero. Les dije a los jugadores que lo primero era mantener la solidez atrás, no permitir más goles. Luego, pues dejar el alma en la cancha, demostrar dignidad y respeto por la camiseta.

Empataron y hasta merecieron ganar.

Sí, hemos luchado mucho y no nos vamos entregar, los muchachos pusieron un corazón bárbaro. Creo que fue un bonito partido para la gente, de ida y vuelta. Ojalá los dos equipos puedan jugar en la A el año que viene.

¿Realmente cree que se pueden salvar del descenso?

Nosotros no bajamos los brazos. Hay que seguir creyendo y todavía tenemos opciones, aunque lógicamente cada vez se nos reducen más.

Sí o sí, deben derrotar nada menos que a Santa Fe y Nacional, los mejores equipos del momento.

Son dos equipos grandes, con muy buenos jugadores, pero nos toca pensar que serán partidos mano a mano, no hay de otra. Nuestra consigna es dejarlo todo en la cancha y seguir jugando finales como lo hemos hecho con todos los rivales, los que venían bien y los que venían mal. La única consigna es seguir vivos.

¿Cuál ha sido la estrategia para mantener el equipo motivado?

Hemos apelado a tocarles el corazón a los jugadores, al amor propio. Hemos cometido muchos errores, fallas en funcionamiento, pero les garantizo que hemos dejado el alma para tratar de mantener la categoría. Voluntad y buena intención es lo que le ha sobrado al plantel.

Se le nota muy tranquilo.

Puede ser, pero la procesión va por dentro. Uno no quiere vivir una situación como esta, uno no se quiere ir a la B, pero el entrenador es quien más tranquilo debe estar; si no, se enloquece el equipo completo.

¿Les ha faltado suerte?

A veces la hemos tenido, a veces no. Hemos jugado buenos partidos, con rivales complicados. Hemos sido parejos, pero nos ha faltado fortuna. Si tenemos suerte ahora, bienvenida.

¿Qué le dicen los directivos?

Ellos están apoyando. Hubo un momento muy difícil, pero la gente que vino está ayudando, hombro a hombro, para salir de esta situación, esa es la manera, tirar todos para el mismo lado. Cúcuta se lo merece, por su gran afición y el equipo porque es un grupo humilde que ha luchado bastante.

¿Incomoda depender de otros resultados?

Claro, mucho, pero es nuestra responsabilidad. No les deseamos mal a otros equipos, simplemente son deseos deportivos para que sigamos en la A.