El fútbol es vida, no la vida

Cumplieron su promesa el presidente de Santa Fe, César Pastrana, y el de Millonarios, Felipe Gaitán, de ver el clásico por la Copa Colombia sentados en el mismo palco del estadio.

César Pastrana, de Santa Fe, y Felipe Gaitán, de Millonarios, compartieron la noche del miércoles el mismo palco para ver el clásico capitalino. /Andrés Torres
César Pastrana, de Santa Fe, y Felipe Gaitán, de Millonarios, compartieron la noche del miércoles el mismo palco para ver el clásico capitalino. /Andrés Torres

Porque no queremos más muertes por culpa del fútbol, El Espectador sigue con la campaña que empezó hace dos semanas con la foto de la sala de redacción en la que todos sus periodistas lucían la camiseta de su respectivo equipo, y que se consolidó en una reunión con Felipe Gaitán y César Pastrana, presidentes de Millonarios y Santa Fe, respectivamente, quienes se comprometieron a apoyar la campaña #FútbolEnPaz y para empezar, demostrando su respaldo, vieron juntos —el miércoles por la noche— el clásico capitalino por Copa Postobón, que terminó 1-1.

Es la primera vez que se logra algo así en Colombia, que dos presidente de equipos rivales compartan palco, situación común en algunos estadios de Europa. En nuestro país no parecía posible, por la rivalidad que hay entre barras, pero se logró y puede ser el gran comienzo para que se pueda vivir el fútbol en paz, dentro y fuera de los estadios.

César Pastrana y Felipe Gaitán vivieron un clásico diferente. Un partido donde los dirigentes demostraron que aunque tienen gustos y pasiones distintas, podían estar en el mismo lugar, queriendo que cada uno de sus equipos ganara, pero demostrando que a pesar de la rivalidad, se puede vivir la fiesta del fútbol como debería ser siempre: en paz.

En el transcurso del partido se les vio emocionados y, aunque hablaron poco, en varias oportunidades comentaron sobre alguna de las jugadas o de las edades y estilos de juego de los juveniles.

Era muy común que cuando su equipo llegaba al arco contrario gritaran ¡vamos!, ¡huy! o ¡ay!, expresiones que acompañaron tomándose la cabeza o apretando las manos. En ocasiones Gaitán fue un poco más expresivo y se levantaba y se volvía a sentar rápidamente, mientras alguna jugada de peligro ocurría.

Tristemente, en las tribunas del estadio hubo algunos desórdenes. La intolerancia y la pasión que los hinchas sienten, algunas veces terminan en insultos o en actos que generan violencia. En el gol de Millonarios, los hinchas se voltearon a celebrárselo con algunos gestos groseros a Pastrana, dirigente de Santa Fe, quien sólo miraba hacia abajo e intentaba sonreír.

Se acabó el partido y cada presidente felicitó al otro por el empate, se abrazaron y salieron a encontrase con sus respectivas familias, que como las de cada uno de los asistentes al estadio, esperan que sus hijos, padres, abuelos, nietos, hermanos o esposos puedan volver a casa sin ningún inconveniente.

Los dirigentes ya demostraron que se puede tolerar al hincha del contrario, pero el trabajo para que haya #FútbolEnPaz es de todos: jugadores, hinchas, dirigentes y policía. Por eso cada uno, partido tras partido, debe comprometerse en ayudar a que el espectáculo del fútbol se viva en paz. Porque el fútbol es vida, no la vida.