El legado del 'Hombre del tabaco'

Una estela de humo lo acompañaba a donde quiera que fuera. Conocido como El hombre del tabaco, León Londoño Tamayo nació en Jericó (Antioquia) en 1929.

León Londoño Tamayo fue clave para que Colombia volviera a un mundial después de 28 años. /Archivo
León Londoño Tamayo fue clave para que Colombia volviera a un mundial después de 28 años. /Archivo

Selló su pasión por los puros antes de cumplir 20 años de edad. Tal era su gusto por este vicio, que por muchos años un cubano residenciado en Miami fue su proveedor personal. Se los confeccionaba de una longitud de 30 centímetros. Eran tabacos eternos que apenas retiraba de su boca para hablar.
Entre palabra y palabra, don León, como le decían, dibujaba a punta de bocanadas sus otras dos pasiones: el mundo de los negocios y el fútbol. Fue copropietario de Los Tres Elefantes, un reconocido almacén de venta de superficie. Comenzó su vida comercial como vendedor de mostrador en una agencia de Coltejer y deambuló por varios años en el campo comercial con bastante éxito, recuerda el periodista José Briceño.

Se convirtió en dirigente por convicción. En 1959 el Cúcuta Deportivo iba a desaparecer y “con nueve amigos más reunimos $80 mil, que era todo un dineral, para salvarlo”, le contó Londoño a El Espectador en una entrevista publicada en septiembre de 2009.

Ese no sería el único incendio que apagaría. Cuatro años después presentó un estudio que impidió que clausuraran la Dimayor y luego de convertirse en gerente de la entidad, medió junto con otros directivos como Alfonso Sénior, para que la Adefútbol terminara fusionándose a comienzos de los 70 con la Federación Colombiana de Fútbol, la cual presidiría dos décadas después.
Estuvo al frente de todos los estamentos de este deporte en el país, desde las divisiones menores (Difútbol), la División Mayor (Dimayor) y la Federación Colombiana de Fútbol. Además de haber sido vicepresidente mundial de la Fifa, en donde logró la confianza plena del entonces presidente de la Fifa, el brasileño Joao Havelange.

Gracias a la visión como dirigente, don León consiguió que Colombia regresara a una cita orbital después de 28 años de ausencia, desde Chile 1962. En Italia 90, el seleccionado colombiano llegó a octavos de final, hasta hoy la mejor participación del país en su escasa historia mundialista.
Entre otros logros, consiguió la vinculación del Grupo Ardila Lülle al fútbol y el patrocinio de Bavaria para la selección de Colombia.

Protagonista de innumerables anécdotas y en la época en que los clubes estaban infiltrados por dineros de los carteles de la droga, Londoño discutió alguna vez con Jorge Correa Pastrana, presidente de la Dimayor, y en pleno cruce de palabras comentó que tenía sobre sí “una espada de Sófocles”, a lo que Correa le aclaró: “Es espada de Damocles”. “Ahhh, da lo mismo, todo el mundo anda armado”, respondió Londoño.

Mike Forero Nougués, quien por varios años fuera editor de deportes de El Espectador, lamentó la muerte de Londoño. “Es una gran pérdida para el fútbol colombiano y no veo a alguien que lo pueda reemplazar, con ese carácter, con ese temperamento. Era un tipo dicharachero, pero correcto, muy decente, con una conducta loable. Su único defecto era que fumaba todo el tiempo. Aunque hay que reconocer que con esos tabacos se veía hasta elegante”.
Paz en la tumba para este emblemático dirigente del fútbol colombiano. Su imagen, la del hombre del tabaco, nunca se borrará”.
Sus exequias se efectuarán hoy, al mediodía, en la iglesia Inmaculada Concepción de El Chicó, en Bogotá.

 

 

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