“El momento de ascender es ahora”: Antony de Ávila

El goleador histórico del América de Cali analiza para los lectores de El Espectador el momento que vive el cuadro escarlata, que este domingo (1:30 p.m., por Win) ante Popayán, podría regresar a la primera división.

Ántony “El Pitufo” de Ávila, goleador histórico del América de Cali, con 208 tantos. / Cortesía El País de Cali
Ántony “El Pitufo” de Ávila, goleador histórico del América de Cali, con 208 tantos. / Cortesía El País de Cali

En una playa de Santa Marta fue visto jugando Ántony de Ávila por un veedor del América de Cali, quien no necesitó mucho tiempo para llamar al entonces técnico Gabriel Ochoa Uribe e informarle del jugador que tenía enfrente. Fue a pruebas a Cali y rápidamente el médico Ochoa le dio el visto bueno para quedarse. Y desde ese momento nació el amor de De Ávila por el América. Se sintió como en su casa desde el principio y los resultados rápidamente comenzarían a ser notorios. Su primer gol como profesional lo marcaría en 1982 ante el Unión Magdalena en el estadio Pascual Guerrero de Cali. En total disputaría con la camiseta del cuadro escarlata 582 partidos y marcaría 208 tantos, lo que lo convierten hoy en día en el goleador histórico del club de Cali.

Además estuvo en ocho de los 13 títulos del América de Cali, por eso es gran ídolo de la hinchada y quizás el máximo referente en la historia. Un momento especial para él con el equipo de sus amores fue en 2009, cuando con 46 años, ya retirado del fútbol, recibió la invitación de los directivos del América para volver a ponerse los guayos. “Fue un momento especial, porque no me pagaban un peso por jugar. Era todo lo contrario, la idea era que yo hiciera que la gente volviera al estadio. Fue un momento de crisis económica muy fuerte para el club y ahí pude aportar lo mío”, recuerda El Pitufo, quien mide 1,57 metros.

Por eso, este momento que vive el América de Cali es especial para él, pues nuevamente se está cerca de regresar a la primera división y terminar con esos cinco años en la B. Este domingo (1:30 p.m., por Win Sports), los dirigidos por Hernán Torres podrían asegurar el paso a la primera división. Visitarán al Universitario de Popayán y necesitarían ganar y que el Quindío no lo haga ante el Real Cartagena, en Armenia. Claro que si en esta fecha no se dan los resultados, todo se definirá en la última jornada, cuando recibirá el América al Quindío, en Cali. “Veo que todo está dado para que terminen estos cinco años de infierno en la B. Mucha gente dice que es duro estar en segunda división, pero realmente es más que duro”, asegura De Ávila, quien dialogó con El Espectador sobre este momento y sus grandes recuerdos con la camiseta escarlata.

¿El fútbol le sigue apasionando como antes, o el tiempo pasa y el gusto cambia?

El fútbol aunque se muestre diferente sigue siendo el mismo, la pasión nunca cambiará. Sigo viviendo por y para el fútbol y lo disfruto con la misma intensidad.

¿Cómo lo vive?

Me divierto viendo al América, a la selección de Colombia y a los equipos europeos en los que hay colombianos. Claro que, ojo, no sólo me emociona el fútbol. A mí me gusta hacerles fuerza a los colombianos que dejan en alto el nombre del país en cada una de sus disciplinas. Veo mucho ciclismo y gozo con nuestros escarabajos.

¿Era mejor el fútbol de antes o lo es el de ahora?

Me gustaba más el de antes, creo que el nivel era muchísimo mejor. Del de ahora destaco el juego limpio. La tecnología ha ayudado a que no se permita hacer tantas mañas dentro de la cancha y eso ha hecho que en el terreno de juego los futbolistas se dediquen sólo a jugar.

¿Y son mejores los delanteros de ahora o de antes?

Es difícil decidir, porque ahora los delanteros tienen que ser más obedientes tácticamente, preocuparse por marcar y hacer trabajo sucio. Antes se tenía la idea de que el delantero era el que estaba arriba como cazador de goles y por eso anotaban tanto.

¿Qué significa para usted el América de Cali?

Todo, es mi vida. Llevo muchísimos años vinculado a esta institución, así que no imagino cómo sería yo sin el América. Acá crecí, triunfé y cada día espero seguir aportando mi grano de arena para que la Mechita sea cada vez más grande.

¿Es cierto que cuando volvió a jugar a los 46 años no le pagaban y usted era de alguna manera la salvación económica del club?

Eso es cierto. Me lo propusieron y no lo dudé. Fue una forma mía de darle un segundo aire al América y a la hinchada en un momento de una durísima crisis que estábamos atravesando. Esa pasión y esas ganas me dieron para entrenar como lo hacía antes y rendir, hice goles y todo (risas).

En ese momento jugó con 46 años. ¿Hoy con 53 estaría para disputar algunos minutos?

La verdad es que yo me he cuidado, sigo pensando en mi estado físico, me siento bien y seguramente algunos minutos podría jugar. Pero la verdad, ya no pienso en eso, ya me retiré y ahora me toca disfrutar del fútbol de otra manera.

¿A qué está dedicado ahora?

Sigo con el América, hago las veces de embajador del equipo ayudando en inferiores, el plantel profesional y hasta con la hinchada. En todo lo que me necesiten, estoy a disposición. Cada día me levanto con la ilusión de seguir dejando huella.

A propósito de la huella, de los 208 tantos que lo ubican como el máximo goleador histórico, ¿cuáles son los que más recuerda?

Los goles que representaron título son los que más tengo en la cabeza, por todo lo que significaron. Recuerdo uno que le hice a René Higuita, en Medellín. Otro que le hice al Deportivo Cali en 1992. Veo los videos de los goles y me emociono mucho.

¿Ve el ascenso este año sí o sí?

El momento de ascender es ahora. Veo que todo está dado para que terminen estos cinco años de infierno en la B. Mucha gente dice que es duro estar en segunda división, pero realmente es más que duro, es algo que no se puede describir y estar tan cerca de regresar a primera es algo que no se puede desaprovechar. Veo un equipo unido, a un cuerpo técnico que está haciendo las cosas bien y a unos directivos que saben lo que están haciendo.

¿Qué destaca de este proceso que va por buen camino?

Lo primero que hay que destacar es que llegó el señor Tulio Gómez a hacer las cosas de una manera diferente. Los resultados se han dado rápidamente porque todos tienen claro dentro del América para dónde hay que empujar. Al club se le está dando una estructura linda, nuevamente está siendo manejado como el equipo grande que es.

¿Cree que si suben se armará como un grande y peleará de entrada en la A o el objetivo debería ser inicialmente salvar la categoría?

Si América sube, en la A será otra vez de los grandes, porque tiene todo para serlo. El objetivo en caso de estar en primera tendría que ser el título y creo que tocaría armar una nómina para eso. Los hinchas soñamos con estar nuevamente ganando una estrella, han sido muchos años de sufrimiento y dolor y es momento de que regresen las alegrías.

Como delantero que es, ¿cómo ve el nivel de la dupla actual del América con Ernesto Farías y Cristian Martínez Borja?

A mí, Ernesto Farías me gusta mucho por su lucha y entrega. Es de esos que no dan pelotas por perdidas y siempre está atento a ganar su posición. Admiro su disciplina y empuje. De Cristian Martínez Borja destaco que es muy fuerte, potente y tiene muchísimo talento. Creo que es una dupla que se complementa muy bien.