"El Mundial me alejó del retiro"

A Faryd Mondragón, la Eliminatoria le funcionó como 'una pipeta de oxígeno'.

Con valentía y respeto, Faryd Mondragón entendió que la nueva generación, representada por David Ospina, es la dueña del arco que selló su clasificación al Mundial de Brasil 2014. Leer también: Colombia se clasificó al Mundial de Brasil 2014

Desde la suplencia, puesto que no es deseado por ningún jugador de fútbol, Mondragón acompañó con hidalguía el proceso que ahora consolida a Ospina como uno de los mejores arqueros del continente. 

Su presencia en el la plantilladle jugadores, le dio peso al trabajo orientado por José Pékerman y se convirtió, como él mismo lo llama, en “el hermano mayor de la Selección”.

Así como  Pékerman se ganó el calificativo de ‘Don’ por la sabiduría y el respeto que transmite, en esta nueva generación de jugadores que lograron regresar a Colombia a un Mundial tras 16 años de esencia, hay uno que no es tan nuevo pero que merece sin duda alguna, también ser llamado ‘Don’ . Don Faryd Camilo Mondragón.

E caleño de 42 años, es el único jugador activo de aquella generación dorada que llevó a Colombia a su último Mundial (Francia 98), ahora 16 años después, confía en ser convocado para estar de nuevo presente en el evento deportivo más importante del planeta.

Si el otro ‘Don’ (Pékerman) lo convoca, ‘Don’ Faryd, inscribirá su nombre en el libro que cuente la historia de los grandes personajes que jugaron los mundiales de fútbol, pues podría ser el jugador más veterano en asistir a una cita orbital, superando así, al camerunés, Roger Milla.

De contrastes, así es la vida. Este viernes, tras el empate ante Chile, muchos recordaron a Mondragón llorando en Francia luego de la derrota 0-2 ante Inglaterra que significó la eliminación del equipo nacional, 16 años después, Faryd llora de nuevo, pero esta vez de alegría. 

El actual arquero del Deportivo Cali, describió el momento como una “revancha de aquellas lágrimas derramadas cuando nos eliminaron”, lágrimas que fueron consoladas por el también legendario arquero inglés, David Seaman.

Más de una década después, Faryd agradece “a dios, a los jugadores  y al país” por impulsarlo a hacer realidad el sueño mundialista.

Así mismo, reconoce que la ilusión de jugar el Mundial ‘es una pipeta de oxigeno’ que lo mantiene vivo y lo aleja del retiro. 

Así como muchos hoy dicen gracias, don José, la nobleza obliga a decir, gracias, Don Faryd.