"El recibimiento de Pékerman fue formidable"

Carlos Carbonero se unió a la concentración de la selección de Colombia tras la lesión de Aldo Leao Ramírez. A pesar de que varios dicen que entró por la ventana al Mundial, el bogotano viene de ser campeón en el sur del continente.

Carlos Carbonero actualmente juega en el River Plate de Argentina, equipo con el que salió campeón el pasado 18 de mayo. / Daniel Avellaneda

El nuevo hombre de José Néstor Pékerman es Carlos Mario Carbonero Mancilla, el último de los 23 seleccionados para el Mundial de Brasil 2014 y de quien dicen entró por la ventana tras la lesión del mediocampista Aldo Leao Ramírez. Este bogotano de 23 años no llegó a la concentración de la selección de Colombia como un simple reemplazo, en su espalda tiene el reciente título del Torneo Final de la liga argentina que consiguió en River Plate junto con otros dos jugadores del combinado nacional: Teófilo Gutiérrez y Éder Álvarez Balanta. Pese a no haber sido convocado durante las eliminatorias, a diferencia de Elkin Soto —quien era el más opcionado para ocupar la vacante— el volante por derecha se convierte en una de las fichas de ataque de Pékerman.

El 25 de julio de 1990 nació esta joven figura en la capital del país. Carbonero, a los 8 años, ya mostraba su calidad en el tradicional club Caterpillar. Su futuro cambió después de disputar un torneo en Compensar, donde enamoró a los técnicos del equipo que hoy se conoce como la Academia F. C., de la segunda división del fútbol colombiano. Siempre fue convocado a la selección Bogotá desde que era categoría infantil, y en 2004 ganó el título nacional bajo las órdenes de Juanito Moreno tras vencer 3-2 a Valle en la final. En 2003 también participó del popular torneo Pony Fútbol en 2003. En este certamen salió subcampeón.

Durante su trayectoria en Compensar siempre jugó de 10 y entrenó junto a otros jugadores que hoy son profesionales, como Julián Guillermo, Jonathan Segura, Wilson Prado y Jossimar Rodríguez. En 2008 llegó su salto al profesionalismo después de debutar con la Academia en segunda división, equipo con el que jugó dos temporadas y marcó 13 goles. Y fue Guillermo El Teacher Berrío quien le dio la confianza para estar en primera división con el Atlético Huila. Con el conjunto opita jugó 45 partidos —entre liga local y Copa Sudamericana— y convirtió 10 goles.

A comienzos de 2012 dio el salto al Once Caldas bajo la dirección de Juan Carlos Osorio, quien lo había solicitado para afrontar la Copa Libertadores. Sus buenas presentaciones le permitieron llegar al fútbol argentino a Estudiantes de La Plata. No tuvo un buen comienzo. Por el contrario, jugó poco, lo que provocó su salida. Fue el profesor Gustavo Alfaro quien lo rescató y lo llevó al club Arsenal de Sarandí. Desde enero de 2012 hasta el primer semestre de 2013 se convirtió en una de las figuras del club argentino, logrando en diciembre de 2012 el primer título de la historia de Arsenal. Sus goles y sus movimientos llamaron al atención de Ramón El Pelado Díaz, quien al llegar a la dirección de River Plate a mediados de 2013 lo solicitó como refuerzo.

A pesar de tener un pésimo primer campeonato con River, al punto de que los hinchas pedían su salida y lo silbaban en cada partido, El Pelado Díaz confió en Carbonero y lo llevó a la gloria tras conseguir el título el pasado 18 de mayo. Ese día, entre lágrimas, Carboreno agradecía a la afición y a Ramón Díaz. “Ramón me apoyó. Pasé momentos difíciles, pero tuve el valor de reponerme gracias a mis compañeros”, dijo en su primera rueda de prensa vistiendo los colores de la tricolor. Ayer, a su llegada a São Paulo a la concentración de la selección de Colombia, aseguró que “el recibimiento de Pékerman fue formidable. Todo es un sueño”.

“Hace tres días estaba pensando en mis vacaciones y hacerle fuerza desde casa a Colombia. Luego recibí unos mensajes extraños, pero cuando me llamaron para convocarme quedé sin palabras. Es lo mejor que me ha ocurrido en mi corta carrera”, fueron las palabras de Carbonero. Desde hoy es una de las nuevas variables del ataque colombiano, ya que no sólo su velocidad le permite atacar en espacios cortos, sino que su individualidad es una de sus cartas más fuertes. Lo más probable es que la próxima temporada Carbonero ya no juegue en River, porque muchos equipos europeos, especialmente de España y Portugal, están tras sus servicios.