El sueño cumplido de un recorrido del fútbol

Algunos lo conocen como “Marinillo”, otros saben que se llama Edilberto Bustos. Donde haya fútbol de competencia, allá aparece, sea en Colombia o el extranjero, se las ingenia para demostrar que “la fiesta es de todos". Su testimonio son fotos con los grandes de este deporte que ha rebuscado en 20 países, incluyendo el suyo.

Junto a Gianni Infantino, presidente de la Fifa; Guillermo "Chato Velásquez" y el arquero de la selección Colombia, David Ospina.
Junto a Gianni Infantino, presidente de la Fifa; Guillermo "Chato Velásquez" y el arquero de la selección Colombia, David Ospina.
“La fiesta es de todos” es la filosofía que define al fútbol. En las tribunas, entre los hinchas, en el camino del periodismo deportivo que los recoge a todos. La prueba la aporta el reportero Edilberto Bustos Riaño, hoy al servicio de Radio Cordillera de Todelar, quien llegando a su tercera década como periodista popular, no para en su periplo por las canchas, atravesando fronteras para hacer presencia en los torneos más representativos del mundo, o infaltable en los campeonatos nacionales o aficionados, cada fin de semana en estrecho contacto con el fútbol y sus diferentes protagonistas.
 
Por estos días es asistente fijo de los tradicionales torneos aficionados de La Gaitana y Olaya que se juegan en Bogotá, y lo hace con el mismo rebusque y vocación de periodista raso con que ha asistido a varios mundiales de fútbol, Juegos Olímpicos, campeonatos de Copa América o Juegos Centroamericanos y del Caribe. Sin alarde conoce 20 países y de todos tiene un testimonio gráfico de cómo los vivió y con qué personajes se encontró en el camino. Esa evidencia es la materia prima de su nuevo aporte: el libro “Sueño mundialista” en el que prueba que ha sido invitado de honor a la fiesta del fútbol.
 
Son 328 páginas sorprendentes porque la constituyen fotografías con personajes del fútbol, acompañadas por ajustados contextos de cada encuentro, y la historia particular de cómo se acercó a los jugadores, técnicos, dirigentes o periodistas que desfilan en su galería. No cualquier elegido. Por mencionar algunos, Edilberto Bustos con Marcio Santos de Brasil, en foto tomada por su compañero Rildo; su compatriota Cafú, gracias a la colaboración de un periodista español; el argentino Juan Sebastián Verón en una playa de Copacabana; o el portugués Luis Figo con el español Fernando Hierro.
 
 
Son tantos personajes que el libro los clasifica de manera tan arbitraria creativa: técnicos colombianos en los mundiales; técnicos, arqueros, defensas, volantes o delanteros mundialistas de diversas nacionalidades y compatriotas; los dirigentes que nunca faltan en los campeonatos internacionales, y hasta periodistas, narradores y comentaristas del mundo. Uno de estos últimos festejantes del fútbol, el reconocido periodista argentino Jorge Barraza, le prologó su trabajo y en una breve nota sintetiza el aporte de Edilberto Bustos: “es el sueño mundialista, punto culminante de la pasión futbolera”.
 
“Es el tipo que domina a fondo los vericuetos del centro de prensa, el que sabe dónde sirven un buen café o dónde es posible encontrar un personaje o cómo conseguir una nota. El que llega feliz como un niño a media tarde y anuncia: ¡Entrevisté a Chilavert!”, expresa Jorge Barraza en su escrito de presentación. Y corresponde exactamente a lo que sucede con Edilberto Bustos, es el periodista sin nombre que le sirve a todos y que sabe moverse como ninguno otro cuando se trata de llegarle a los imposibles. Lo demuestran sus fotografías personales con Víctor Hugo Morales. Joachim Low o Carlos Parreira.
 
Él resalta con entusiasmo cada momento y, sin suficiencia ni excesos, se declara orgulloso de su condición de periodista cargaladrillos, que encarnó sin aun serlo desde que era niño en el barrio Álamos al noroccidente de la ciudad, y escuchando las transmisiones de Pastor Londoño, Hernán Peláez, Óscar Restrepo Pérez o Jaime Ortiz Alvear, soñaba con emularlos algún día. Entre tanto, siempre vivó pegado a ellos o viendo los mundiales en un televisor a blanco y negro de 14 pulgadas, mientras en sus cuadernos escolares anotaba datos de los partidos, fechas, estadios y autores de los goles.
 
En 1992 concretó su sueño, ya era locutor y comunicador. Y como no tenía dudas que lo suyo era el periodista deportivo, desde entonces lo ejerce por su cuenta y riesgo. Lleva 24 años haciéndolo, siempre portando entre su equipaje una libreta de apuntes, una grabadora y la fotografía. Primero llevaba una kodak de rollo 110, también lo hizo con una Polaroid instantánea. Ahora sabe que también lo sirve su propio celular. Y no se detiene. En 2014 estuvo en Brasil para los mundiales, este año viajó a la Copa América. Y cuando vuelve a Bogotá, tiene agenda pendiente en los campeonatos aficionados.
 
Ahora asiste a los torneos aficionados, donde pesca uno que otro personaje para sumar a su lista. El fin de semana, inadvertido para la mayoría, ubicó a Guillermo “El Chato” Velásquez, el árbitro que expulsó a Pelé una noche de 1968 en Bogotá, provocando una jornada insólita en la historia del fútbol. La afición que había pagado la boleta para ver al astro brasileño exigió que volviera a la cancha y así fue. “El Chato” salió para un centro asistencial y luego a una comisaría para interponer denuncias. Edilberto Bustos escuchó de nuevo el relato y se tomó una foto con él para aumentar su galería.
 
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