La espinita de Johnny Ramírez

El domingo celebró como un gol la expulsión de Leonardo López, jugador de Júnior. Aquí el porqué.

Ramírez celebró así la clasificación el domingo, tras igualar con Júnior en El Campín.  / Gabriel Aponte
Ramírez celebró así la clasificación el domingo, tras igualar con Júnior en El Campín. / Gabriel Aponte

Johnny Ramírez, además de todo, se sacó una espina. El domingo, cuando el reloj en el estadio El Campín marcaba los 21 minutos, recibió un manotazo en el rostro de Leonardo López y éste fue expulsado. Ramírez, en el piso, celebró como quien anota un gol de vida o muerte: empuñó y gritó como pudo. Millonarios quedaba con superioridad numérica y a la postre ese desequilibrio terminó dando a su equipo la clasificación a la final. Pero, más allá del logro, festejó por el resentimiento que tenía con López, que aseguró en el inicio de los cuadrangulares que Johnny era su hijo, que “tal vez soy el ídolo de él”. Y, además, lo retó antes del encuentro: “Esto no es del que más hable, es del que más meta y sepa pegar (…). Lo conozco muy bien. Me hizo ir a Tunja para que le hiciera el mismo look mío”. En esa ocasión Johnny respondió (“cómo va a ser mi ídolo, yo sí puedo ser el suyo. Yo no copio a un futbolista que no juega nunca”), pero este domingo se sacó el clavo completo.

“Celebré así porque estaba sentido con él”, dice Ramírez a El Espectador. Además, el festejo también iba dirigido a El Cheché Hernández, técnico de Júnior. “Él habló mucho sobre Millonarios también, esa es la forma suya de ser. Cuando yo jugaba en Chicó, dijo que ese equipo era un circo. ‘¿Cuál circo?’, le pregunté yo esa vez cuando le íbamos ganando 2-0”. Y continúa: “Demostramos que esto no es de hablar si no de actuar, y que no gana el caballo con mejor arranque, sino el que logra terminar primero. Ahora nosotros, gracias a nuestro esfuerzo, vamos por el título”.

Y la instancia que ha alcanzado Millonarios es responsabilidad, en gran medida, de Johnny Ramírez, un volante sin tregua, que no se rinde así no tenga cuartel. Este semestre ha disputado 1.277 minutos con Millos, y Bónner Mosquera, ídolo albiazul y quien jugaba en su posición en los 90, aseguró que “es titular indiscutible”. “Es un honor que digan eso de mí —confiesa Ramírez—, porque lo dice una insignia. Me siento tranquilo, pues me he reivindicado con la gente en comparación con el primer semestre. Quería demostrar que esta camiseta tan linda no me pesa”.

Ahora, el volante buscará su segundo título luego del que obtuvo en 2008 con Boyacá Chicó. “Estamos disfrutando con tranquilidad esto, porque nos encontramos haciendo historia, pero queremos hacerla más grande aún. A Medellín lo respetamos, pero en Millos pensamos siempre en títulos”.