“Estoy orgulloso de este equipo”

Santa Fe juega hoy (6:45 p.m., por Fox Sports) frente a Estudiantes de La Plata el primer partido de los octavos de final de la Copa Libertadores.

Cristian GaravitoGustavo Costas, técnico de Independiente Santa Fe.
El otoño empieza a mostrarse en Buenos Aires, después de pasar tantos meses oculto detrás del calor. Con sus árboles desnudos y una temperatura que invita al abrigo, claro. Aunque aquí, a metros de la autopista Richeiri, el frío parece tener un lugar preponderante. “Cerca de acá, nos entrenábamos con Racing en el predio del Sindicato de los Pasteleros. Me acuerdo como si fuera hoy”, rememora Gustavo Costas, el entrenador de Santa Fe. Y no deja de sonreír durante la charla con El Espectador. A fin de cuentas, volvió a su país, donde dejó su huella como marcador central de la “Academia” y donde —muy pocos saben— su apodo juvenil era Chino, “por la forma de mis ojos; aunque en el club siempre me dijeron Costitas”, cuenta.
 
En el hotel Holiday Inn de Ezeiza, a pocos kilómetros del aeropuerto internacional, el entrenador habla de todo. De la clasificación a los octavos de final de Copa Libertadores y el duelo ante Estudiantes, hoy (6:45 p.m., Fox Sports) en La Plata. De la posición expectante en la Liga Águila, después del empate ante el Envigado. De un equipo que, tras dar la vuelta olímpica en el torneo local y ganar la Superliga, se reconstruyó y continúa en los primeros planos. De su futuro, inquietante para los aficionados ante tantas propuestas de México. Hasta de sus hijos habla Costas, en una larga entrevista desarrollada apenas pisó Argentina.
 
¿Tuvo que reinventar a Santa Fe por tantos jugadores que se fueron después del título?
 
Se fueron Camilo Vargas y Jéfferson Cuero, pero me quedó la base y fuimos incorporando con ojo clínico. Sabíamos que teníamos un semestre durísimo por delante y que perdimos dos jugadores importantes, pero el grupo no se resintió. Róbinson Zapata atajó muy bien y cuando le tocó entrar a Leandro Castellanos, anduvo bárbaro. La salida de Cuero no obligó a cambiar la forma de jugar. Con él, de visitante, podías jugar de contra y con dos pases estábamos dentro del área. Ahora estamos jugando con un 9 de referencia y tenemos que armar más jugadas. Pero el equipo sigue ganando.
 
¿Entonces el equipo no sintió las ausencias?
 
No, para nada. Es más, yo se lo digo a los jugadores: Santa Fe está mejor que el año pasado. A esta altura tenemos dos puntos más que en el campeonato anterior. Yo veo mucho mejor al equipo. Físicamente estamos bárbaros. Cuando llegamos, tuvimos que trabajar en ese aspecto. En la parte anímica, el grupo se fortaleció con los títulos.
 
¿En esta semana y media Santa Fe se juega el semestre?
 
Nos jugamos cosas lindas. Ojalá pudiéramos pasar a los cuartos de final. Nos tocó un equipo con tradición copera, pero estamos a la altura. Va a ser pareja esta definición, con la ventaja de definir en casa. El domingo, vamos con Nacional y después, el clásico ante Millonarios. Serán partidos duros, pero confío en este grupo y estoy orgulloso de este equipo y de los jugadores, porque en los momentos difíciles es cuando mayor fuerza toman. Se lo dije: son 15 días hermosos, más para disfrutar que para agarrarse la cabeza.
 
¿Qué partido imagina con Estudiantes? ¿Cuáles son los defectos que puede explotar?
 
No me gusta hablar de los defectos de un rival que vas a enfrentar. Tiene buenos jugadores, de experiencia y jóvenes, no se ensambló todavía. Contra Barcelona no pudo implementar lo que quiere. Pero Milito tuvo más tiempo para trabajar al equipo en la para de las elecciones y seguro que va a presionar más arriba y Estudiantes va a tener más volumen de juego.
 
Santa Fe es un equipo ofensivo. ¿Va a salir a atacar en La Plata?
 
Nosotros no sabemos esperar, nos puede costar caro. Vamos a proponer lo mismo de siempre. Ojalá nos salga igual al que jugamos con Colo Colo en Chile. Fue uno de esos partidos en los que te salen todas. Trataremos de repetir eso. Los rivales son diferentes, pero no vamos a especular.
 
¿Hoy Santa Fe es el equipo más regular y el que mejor juega en Colombia?
 
No me gusta decir que somos los mejores. Sí puedo afirmar que Santa Fe es un equipo que está creciendo, que podemos competir contra cualquiera. Lo demostramos en una zona muy difícil de la Copa, un mexicano, un brasileño y Colo Colo, era el grupo de la muerte y terminamos en el primer lugar.
 
En enero, cuando El Espectador lo entrevistó aquí, habló de las dificultades que planteaba ese grupo. Con una mano en el corazón, ¿creyó que Santa Fe iba a ganar la zona?
 
El objetivo era pasar de ronda, pero si me preguntaban cuántos puntos íbamos a hacer, no hubiera arriesgado que haríamos doce. Pensé que la clasificación iba a ser más apretada y fue mejor de lo que esperaba. De visitante demostramos mucha personalidad.
 
¿Por qué el equipo depende tanto de Ómar Pérez?
 
Porque Ómar es el jugador distinto, aquel que debe tener todo equipo para marcar la diferencia. Igualmente, no tenemos que darle toda la responsabilidad a Ómar. Y creo que en muchos momentos lo hemos logrado, sobre todo en algunos partidos, donde juegan los suplentes.
 
¿Es el mejor 10 que dirigió en su carrera?
 
Puede ser. Me dio una satisfacción muy grande. Son esos jugadores que siempre quise dirigir, lo pedí para Alianza, para Cerro Porteño. Si lo hubiera dirigido más joven, tal vez le hubiera podido sacar más jugo. Pero me tocó tenerlo en esta etapa de madurez y la sigue rompiendo.
 
Armando Vargas tuvo muchas posibilidades de reemplazarlo. ¿Qué le falta para estar a la altura de Ómar Pérez?
 
Le falta hacerse cargo del equipo, que la pelota pase por él, tiene que pedirla, mostrarse, en esa posición, tiene que hablar más. Yo espero más de él. Cuando juega, lo hace bien, pero tiene que jugar de manera excelente. Yo se lo digo a Armando: “Vos no jugás mal, cuando jugás, lo hacés bien, pero te tenés que destacar más, no me podés dar esto”. Tiene condiciones sobradas.
 
Su futuro, una incógnita
 
Con contrato hasta mitad de año, los hinchas se preguntan qué será de la vida de este entrenador que tanta gloria le dio a Santa Fe. Hoy es difícil aventurar qué pasará después de junio, pero Costas está requerido porque su currículum es brillante: fue campeón en cuatro ligas diferentes (Perú, Ecuador, Paraguay y Colombia). A fin de año estuvo en los planes de las selecciones de Paraguay y Perú. Y ahora, desde México, recibió ofertas de Querétero, Santos Laguna y América. Pero también lo llamaron de Arabia.
 
¿Qué va a pasar con Gustavo Costas después de junio si Santa Fe llega a las semifinales de la Copa Libertadores?
 
Primero, festejo... Después, vemos. No quiero apurarme, quiero ir día a día, el trabajo te satura mucho y hay que estar tranquilo, no quiero pensar en otra cosa que no sea preparar el equipo y llegar lo más lejos posible en la Copa y en el campeonato. Estoy abocado a eso.
 
Dicen que tiene un pie en México...
 
Yo trato de estar aislado de los rumores. Es cierto que tuve propuestas y soy un agradecido. Pero hablé con mis representantes y les dije que se ocuparan ellos. Yo tengo que estar metido ciento por ciento con Santa Fe. Esta es una carrera infernal. Jugás un partido, te acostás a las 3 o 4 de la mañana y ya tenés que preparar el otro equipo para el campeonato. ¡No duermo nada! Entonces, no quiero que nada me saque de la cabeza entrar entre los ocho primeros de la Liga y acceder a los cuartos de final de la Copa.
 
¿El presidente César Pastrana tiene claro que podría irse de Santa Fe?
 
Con Pastrana me llevo de manera extraordinaria, superamos la relación dirigente-técnico y lo considero un amigo. Él también sabe que estoy pasando por el mejor momento de mi carrera y que me quieren muchos equipos. Lo hablamos siempre, pero ahora sólo hay que concentrarse en la Copa y el campeonato. Nada más.
 
Los hinchas ya lo adoptaron como un ídolo.
 
La verdad, me tratan de maravilla. Me dejan regalos, salís a la calle y todos te piden una foto o un autógrafo. Hasta los hinchas de Millos me respetan. El otro día, vino uno y me dijo: “Usted le hace bien al fútbol colombiano, no se vaya”. Que me lo diga el máximo rival de Santa Fe, es un orgullo.
 
Hábleme de sus hijos. Gonzalo juega en Expreso Rojo y Federico, en la selección Argentina de fútbol playa.
 
Gonza está acá, conmigo. Se está adaptando a jugar en el torneo de Segunda. A Fede lo vi por televisión. El otro día le ganaban 4-1 a Ecuador con dos goles suyos, pero le empataron y me puse nervioso. Menos mal que ganaron por penales. Ahora viajará con Boca a jugar el Mundial de Clubes en Barcelona.