La fortaleza de Kevin Salazar

Este bogotano, de 20 años, rechazó un contrato en Turquía por razones religiosas. Fue la figura en el triunfo sobre Millonarios.

Se inició en la Academia Xeneize, una escuela de la capital colombiana. Tuvo la oportunidad de ser selección Bogotá antes de triunfar en el prestigioso concurso The Chance, de la reconocida marca deportiva Nike, cuyo objetivo es encontrar talentos alrededor del planeta. Viajó por el mundo, jugó contra equipos de divisiones menores de Manchester United y Juventus, y consiguió un contrato en un club de primera división de Turquía. Como lo hubieran hecho pocos, lo rechazó porque no se “sentía muy a gusto aunque fuera un equipo europeo”, por las tradiciones religiosas de ese país, que no concordaban con el cristianismo que profesa Kevin Salazar.

La “joya” de Fortaleza, figura de su equipo en la victoria sobre Millos, tiene la espiritualidad como prioridad de su vida. Una vez terminado el partido en el estadio de Techo escribió en su cuenta de Twitter: “Gracias Dios por tus bendiciones, Gran victoria”.

Este bogotano, de 20 años, empezó a mostrar su talento el 23 de febrero de 2015 con Fortaleza: ingresó al minuto 60 y le marcó gol al América de Cali en un encuentro de la segunda división. Dos partidos antes, en su debut como profesional, le anotó también al Dépor.

“Soy ambidiestro. Comenzando, jugaba de extremo, luego pasé a volante de marca, pero me costaba; vi que lo podía hacer bien de volante 10. Soy diestro, pero a los 14 años empecé a ver cómo jugaba Messi; me gustaba mucho, vi videos y empecé a hacerlo con la zurda y ahora se ven los resultados, estoy contento con eso. La idea es seguir formándome, me gusta esa posición y la disfruto al máximo. Me cuestan los tiros libres, pero para encarar y todo lo hago más que todo con la izquierda, entonces es una ventaja”, le dijo a El Espectador.

¿Cuáles son sus expectativas con Fortaleza para esta Liga Águila 2016?

En la parte colectiva, mantener la casilla en la primera división, que es uno de los objetivos, y pues después mirar lo que sería entrar en los ocho. Sabemos que es un torneo muy difícil, va a ser complicado, pero es un equipo lleno de juventud y tenemos todas las expectativas de hacer un buen trabajo.

En lo personal, ¿cuál es su objetivo?

La idea es hacer un buen torneo y empezar a ver otras opciones si Dios quiere afuera, o incluso en equipos más grandes de aquí de Colombia.

¿Qué significa estar referenciado como una de las grandes promesas del fútbol colombiano?

La verdad es un orgullo, yo cuando entro a la cancha es a divertirme y pensar en eso me da una motivación extra.

¿Qué fue lo que no le gustó de Turquía?

Soy cristiano. Mi prioridad siempre ha sido Dios y desde que yo no esté contento en esa parte, no voy a estar contento en mi vida como tal. Es un país musulmán, yo era muy joven, tenía 17 años, digamos que era muy complicado para mí, entonces decidí no hacerlo aunque mi familia me apoyó y sí tuve varias contradicciones por parte de algunos técnicos que decían que “cómo así que con tremenda oportunidad y no la va a aprovechar”, pero igual estoy muy tranquilo.

Igualmente debe soñar con volver al fútbol europeo: ¿dónde le gustaría jugar?

Obviamente. Es el sueño de todos. Mi anhelo máximo sería el Barcelona; es un proceso muy largo y también difícil, pero confiando en Dios y en las cosas que se puedan dar, esa sería la máxima meta. La idea es tener un buen torneo, hacer las cosas bien y ya pensar en las opciones que se puedan dar en el exterior.

¿La idea del profesor Nilton Bernal potencia su fútbol?

Claro. La idea del profe es la posesión de la pelota, es un equipo muy joven y todo va en proceso, pero la mentalidad de Bernal es ganadora. Entonces creo que eso aporta mucho a mi fútbol. Y lo que él dice: “Formar un colectivo para potencializar lo individual”.

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