Gerardo Bedoya: La prensa lo sobredimensionó

Las luces apuntaron hacia Bedoya luego de que le diera un puntapié en la cara a Johnny Ramírez, volante del club azul. Por esa razón, la Comisión Disciplinaria de la Dimayor lo sancionó por 11 fechas.

Gerardo Bedoya durante la rueda de prensa en que pidió excusas por la agresión contra Johnny Ramírez, volante del Millonarios.
Gerardo Bedoya durante la rueda de prensa en que pidió excusas por la agresión contra Johnny Ramírez, volante del Millonarios.Gabriel Aponte - El Espectador

Después del último clásico entre Millonarios y Santa Fe, en el cual fue expulsado por haber pisado a un jugador del equipo rival mientras éste se encontraba en el piso, reacción que le costó estar 11 fechas fuera de las canchas, el volante de recuperación del equipo rojo Gerardo Bedoya habla de lo que le pasó, de lo que siente y piensa y da a conocer un lado más humano de su vida.

¿Por qué no había querido hablar con los medios de comunicación?
Porque le dieron una dimensión más grande al tema y la gente atacó más fuerte, simplemente porque se trataba de Gerardo Bedoya. Me parece que era algo más sencillo y por eso mi silencio durante este tiempo, no quería seguir sobredimensionando lo sucedido.

¿Cómo ve la sanción que le dieron? ¿Cree que debió haber sido menor?
¡Creo que sí! Querían sentar un precedente y qué raro que siempre lo hagan conmigo. De todas formas acato todas las decisiones y lo veo como una oportunidad para mejorar.

Si hubiera sido otro jugador, ¿lo habrían sancionado igual?
Eso es especular y no quiero hacerlo. Lo que sí sé es que he sido perseguido, he creado una fama y, en muchas ocasiones, en la cancha la gente se pega de ella. El día en que algo similar le suceda a otro jugador veremos qué tipo de sanción le ponen.

¿Cree que los árbitros no lo quieren y ya lo tienen entre ojos?
Siempre me ha pasado eso, hay muchos que hacen bien su trabajo y me tratan igual que a cualquier jugador, pero a veces hay algunos árbitros que entran a la cancha predispuestos conmigo.

Usted es un jugador de amores y de odios, en el equipo donde juega siempre es el más admirado, pero en el equipo contrario es el más detestado. ¿Por qué logra eso?
(Risas) Tiene toda la razón, soy uno de los jugadores que más molesta la gente cuando voy a plazas diferentes a Bogotá. Fui tres años y medio ídolo y capitán en Millonarios y ahora que estoy en Santa Fe soy al que más odian. Creo que es por mi pasión, por mi entrega, por mi juego recio, y eso genera mucha controversia y despierta críticas y emociones.

Como hincha de Millonarios lo adoraba cuando jugaba allí. ¿Qué pasó entre usted y el equipo?
Cuando estaba en Millonarios rechacé muchos contratos en los que me ofrecían dos o tres veces lo que ganaba en el club y nunca acepté porque pensaba retirarme en Millonarios. Pero no me pagaron lo que me debían. Fui echado por López y el Chiqui García. La gente cree que traicioné a Millonarios y realmente si alguien fue leal con el equipo fui yo.

¿Cómo se han portado las directivas de Santa Fe después del incidente del clásico?
Muy bien, el equipo me ha brindado su apoyo y confianza.

Ahora que está suspendido 11 fechas, ¿a qué se está dedicando?
A trabajar más fuerte. No he dejado de trabajar, trato de no perder ritmo y seguir en la lucha constante. Trato de meditar porque la parte mental es fundamental y para mí la alegría más grande de la vida, después de mi hija, es el fútbol. Estar alejado de las canchas me llena de tristeza.

¿Le dan ganas de ser técnico cuando es un espectador más?
Me gusta hablar y tratar de apoyar y empujar. Termina uno siendo de cierta manera un técnico.

Me acaba de mencionar que antes pensaba retirarse en Millonarios. ¿Hoy piensa retirarse en Santa Fe?
Estoy muy contento, amo la ciudad, que me ha tratado muy bien, pero solamente Dios deparará mi futuro.

Me habló de Abril su hija, ¿qué papel desempeñó ella como jugador?
¡Abril es mi motorcito! Trato de hacer las cosas con entrega y con satisfacción, y nunca me he guardado nada, pero siempre al ladito con mi hija. La niña, después de Dios, es lo más para mí.

¿Qué es lo que más le gusta hacer con ella? ¿Cuál es el plan que más disfrutan además del fútbol?
Lo que más disfruto en mi vida es dormir a su lado, me da tristeza cuando se me duerme, porque siento que ya no la puedo disfrutar un poco más. Suena raro, pero sentir su presencia al lado y verla sonreír es lo que me hace feliz.

¿Qué le dijo Abril de su falta en el clásico?
Se dio cuenta de todo. Y me lo manifestó en estos días cuando me dijo “sí, papi, yo vi”. Entonces me senté a hablar con ella y le expliqué los errores, las cosas buenas y malas, y que todo era una oportunidad para mejorar en la vida. Tuvimos un diálogo muy lindo y muy tranquilo.

Sumado a las 11 fechas fuera de las canchas, a usted le ordenaron un trabajo social ¿Cómo le ha ido en eso?
No sabía que tenía tanto despliegue en Bogotá y que era tan conocido entre la gente. Muchas fundaciones me han invitado para que los visite y en esos recorridos he encontrado mucha alegría y cosas bonitas que Dios me puso en el camino. De lo sucedido no todo fue negativo, en su momento me sentí muy mal, pero he disfrutado mucho este tipo de campañas y de hablarles a los niños, de darles abrazos y alegrías. Uno a veces se aleja y no cree que pueda ser tan importante para la gente. Ha sido algo muy agradable que voy a seguir haciendo.

Usted es el jugador con más tarjetas rojas en Colombia. ¿Qué le parece ostentar ese récord?
Nunca lo he disfrutado ni me he sentido orgulloso de ello; de hecho, me ha traído inconvenientes y me ha perjudicado, pero trato de sacarlo adelante y mejorar día a día. No es que quiera sacarme una amarilla, a veces pasa y tengo tanta presión que me traiciona mi temperamento.

Oyéndolo en esta entrevista usted no parece esa persona malgeniada e impulsiva que uno ve en la cancha. ¿En su vida privada tiene otro temperamento?
Soy muy tranquilo en mi vida, a veces la gente no cree, pienso que es la pasión y todo lo que entrego por el fútbol la que a veces me ha traicionado, porque soy tranquilo en mi vida cotidiana. En la cancha detesto a los tramposos. En el juego hay muchos roces y uno da y recibe, he tenido que aguantar muchas faltas sin que se diga nada.

A propósito de eso que dice, Giovanni Hernández, del Júnior, dijo que lo entendía porque hay jugadores provocadores en la cancha. ¿Es así?
¡Claro! A finales del año pasado me di cuenta de que muchos técnicos me mandaban a provocar y trataban de sacarme del partido. Esos técnicos no valen porque tratan de desestabilizar a los jugadores para ganar. La estrategia debería ser que su equipo juegue bien. A mí me parecen desleales; en vez de enaltecer la profesión la disminuyen.

¿Hay técnicos que tienen como estrategia, cuando se enfrentan contra su equipo, desestabilizarlo a usted para que le saquen roja?
¡Claro que sí! Son técnicos deshonestos que se preocupan más por eso que por trabajar sus equipos. Incluso me llegan comentarios antes de los partidos, en donde me dicen no me deje provocar, que esa es la estrategia del contrario. En las finales del semestre pasado fui de los jugadores más golpeados porque buscaban sacarme de casillas. Nadie hablo de eso. ¿Sabes por qué? Porque no era Gerardo Bedoya el agresor. En esta ocasión todo el mundo habló porque era yo y porque tenían cómo hacer noticia.

¿Siente que es un poco injusto?
Hay que tratar de estar tranquilo y no dejarse llevar por esas circunstancias. Pero toca aguantar, en Colombia hay gente que no es totalmente leal y hay técnicos que manejan doble personalidad siempre.

Cuando habla de técnicos, ¿a quiénes se refiere?
Ellos saben quiénes son. No quiero dar nombres propios porque es armar otro tipo de controversia y de problema, y no estoy para eso.

¿Cómo hace para manejar esas provocaciones?
He tratado de mejorar y manejarlo, de hecho lo había hecho hasta el clásico con Millonarios, donde lastimosamente pasó lo que pasó. Hay que respirar y alejarse un poco de las cosas. En caliente a veces uno reacciona mal y dice lo que no debe. Por ese mismo principio es que no había querido dar entrevistas.

¿Cómo ha estado durante este tiempo?
Mejorando, pero me ha costado mucho, sobre todo por la sanción tan grande, porque lo que más me gusta a mí es jugar al fútbol.

‘Falcao nos va a llevar al Mundial’

Cuál ha sido su mayor logro en el fútbol?

Los títulos y el sostenerme diecisiete años como profesional.

 ¿Un partido que recuerde con especial atención?

El partido de Copa Libertadores del Deportivo Cali contra Palmeiras, en el parque Antártica de Brasil, en el cual perdimos la final de la Copa a pesar de que éramos los mejores. Boté un penalti ese día, eso de cierta manera me marcó porque no pudimos obtener el título que merecíamos y por el cual habíamos luchado tanto. Ese partido es imborrable.

¿Cree que vamos a ir al Mundial de Brasil 2014 con la selección de Colombia?

Hemos dado un paso importante, después de estos partidos uno ve al equipo con más confianza, algo que hace rato no teníamos. Y con jugadores que están pasando momentos estelares, con un fulminador de jugadas como Falcao, que creo que nos va a llevar al Mundial. Me parece que Colombia ya se está encaminando a Brasil 2014.

“Si puedo seguir ligado al fútbol, lo haré”

Usted tiene una lesión complicada, ¿cómo la manejó en el torneo?

Fue una lesión  en las finales y me tocó anestesiarme el tobillo para jugar.

¿Y los médicos qué dicen? ¿Es eso sano?

No es sano, pero ha servido de ejemplo para muchos jóvenes de Santa Fe, porque ven todo lo que uno entrega y lo que uno puede querer a un equipo y un deporte. Una lesión no me puede sacar del fútbol.

Después de su retiro como jugador, ¿qué se ve haciendo en el futuro?

Soy feliz con lo que hago. Empecé el curso de dirección técnica de la AFA. Toda la vida jugaría fútbol, pero no se puede porque la parte física se afecta. Si puedo seguir ligado al fútbol, lo haré siempre.

¿Son mejores técnicos quienes fueron futbolistas?

Es un “plus” que puede tener uno porque el camerino, y el estar metido ahí, te enseña cómo se debe manejar un equipo y el entorno. Hay muchos que saben de fútbol, pero no de manejar un grupo.