Hablando de 'la caprichosa'

Jorge Bermúdez y Quique Wolff analizan el momento del equipo dirigido por José Pékerman, lo que son los meses previos al Mundial de Brasil 2014 y los cuadros que podrían quedarse con el título.

Óscar Pérez - El Espectador

La pelota, el balón, la esférica, el cuero, la bocha, la pecosa. Muchas formas de decirle al protagonista más importante para que el fútbol exista. Quique Wolff la llama ‘la caprichosa’, haciendo referencia a cómo hay que tratarla. “Pensemos en el día mundial del fútbol —inexistente injustamente hasta ahora— y, para festejarlo, organizamos un gran partido: elegimos los mejores 22 futbolistas del mundo, el mejor estadio y lo llenamos de autoridades e hinchas. Los más fieles hinchas. Llamamos a los mejores árbitros, los mejores entrenadores. El árbitro va a sonar el silbato pero, un momento, ¡no hay pelota! Pues no se juega. Se puede jugar sin público, con siete jugadores, sin entrenador, pero no sin pelota”, afirma quien fuera mundialista con la selección de Argentina en 1974. Sin duda, voz autorizada para hablar de fútbol. Él y Jorge El Patrón Bermúdez, referente central colombiano que participó en Francia 98, tuvieron una charla con El Espectador, en la que hicieron referencia a la selección de Colombia, al Mundial de Brasil 2014 y al proceso que se vivirá de aquí a que comience la máxima cita, en la que seguramente habrá una caprichosa.

¿Cómo analizan el proceso de José Pékerman con Colombia?

Quique Wolff: Cuando llegó, yo dije que Colombia iba a ir al Mundial y no me equivoqué. José es un hombre de gran capacidad para manejar a los jugadores, para saber qué es lo que conviene, tiene mano derecha, tiene mano izquierda, sabe cuándo puede hacer algo o no. Creo que lo que le dio fue tranquilidad y puso las cosas en el lugar donde tenían que estar, organizó dos o tres detalles. El equipo no tuvo cosas extrañas. Falcao jugó de centro delantero y lo único que necesitó fue que alguna vez Cuadrado actuara de lateral, pero no más. Trató de sacarle lo mejor de cada uno a los jugadores y eso es una marca registrada de José Pékerman desde que dirigía los juveniles en Argentina. Es un hombre sereno, cauto, piensa, sabe de fútbol. A la vista está que el equipo sufrió un vuelco muy importante.

Jorge Bermúdez: Me parece que Pékerman lo que le dio a este grupo fue liderazgo. Allí nacieron los cambios del equipo. No es que con Bolillo las cosas anduvieran mal, pero faltaba algo. Con Leonel tampoco, pero el equipo no tenía el brillo suficiente, y es que los jugadores necesitan un tipo en quien puedan confiar. Pékerman les dio eso.

¿Sigue siendo el mismo?

Q.W.: Uno es el mismo toda la vida. Lo único que cambia es que uno se pone un poco mayor. El que cambia es porque no fue nunca de esa manera. José es el mismo que yo conocía cuando jugábamos en contra, el que dirigió los juveniles. Asume siempre los retos con responsabilidad y profesionalismo.

Como exjugadores en esa posición, ¿por qué ven la fragilidad en defensa?

Q.W.: Los jugadores de fútbol son seres humanos, no robots. Me hace mucha gracia que desde ya empecemos a pensar, como sucede también en Argentina, que si el equipo está bien o mal, que si ya se sabe cómo se va a jugar el Mundial. En vez de disfrutar que el equipo se clasificó, mostró fútbol, mostró garra, dio vuelta un resultado. Nos quedamos en la letra chiquita y no nos fijamos en las cosas importantes. Si nosotros desde aquí no vamos a solucionar nada. Pékerman es el único que sabe cómo armar su grupo.


J.B.: Hace 16 años clasificamos a un Mundial, y a las dos semanas no servía ninguno. Y nos demoramos 16 para volver. Nosotros los colombianos tenemos ese sentimiento, de empezar a buscarles problemas a las situaciones. Lo que tenemos que hacer es dejarle al técnico que tome sus decisiones tranquilo, él tiene la suficiente inteligencia para decidir. Realmente él entiende y conoce a sus jugadores, pero no empecemos a buscar problemas donde no los hay. Los futbolistas tienen momentos.


¿Éder Álvarez Balanta está para jugar el Mundial?

Q.W.: Es un chico joven y tiene mucho por aprender. Hay que ver cómo reacciona cuando se ponga la camiseta. Para eso, José es un hombre que sabe mucho. Pero si lo necesita y lo ve con condiciones, lo va a llevar seguro. Hay jugadores que potencian a los demás, Yepes es uno de ellos. Te transmiten su experiencia. Si va al Mundial Balanta, yo lo pondría en el cuarto con Mario Yepes, seguro eso hará José Pékerman.


J.B.: Los clubes tienen derecho a sacar provecho de sus valores. Ustedes tienen que salir a venderlo, tienen que salir a decir que es Quique Wolff . Y si con un jugador como él se pueden salvar económicamente, lo tienen que hacer, es la aparición más relevante de River hoy en día. Por eso estoy seguro de que Pékerman lo va a llevar de la mejor manera. José ya vivió esa experiencia con lo que eran Román, Saviola, Aimar. A él no lo va a hacer equivocar un buen momento de un jugador joven, él sabe mucho tratar estos casos.


¿Cómo es afrontar un Mundial, qué significa para un jugador?

J.B.: Para mí, llegar a un Mundial fue lo máximo. Desgraciadamente en ese período que yo fui veníamos en una seguidilla de clasificar a tres mundiales. Este país se había acostumbrado, para muchos fuimos por inercia. Para un Mundial se tiene que tener mucha madurez. Son dos horas, el primer partido. Usted puede amanecer con dolor de cabeza y todo sale mal. Nosotros jugamos el primer partido con Rumania, y El Tren y Rincón tuvieron dos pelotas de gol y las botaron. Entonces yo digo el fútbol es tan lindo que uno se tiene que preparar bien, tener fe, hacer las cosas correctamente. Yo lo digo porque viví cómo se rompía un grupo dentro de un Mundial y eran jugadores que ya habían estado en este tipo de citas. La gente debe confiar en los jugadores y en el cuerpo técnico.

Q.W.: A mí, cuando me tocó ir al Mundial fue lo más grande. Representar a tu país es muy gratificante. Pero en la época que nos tocó a nosotros, Argentina venía de no jugar el mundial. Nosotros nos clasificamos en el 74, una época en que no se le daba importancia a la selección. Para ese campeonato mundial, el técnico, que era el polaquito (Vladislao) Cap, citó 30 jugadores al primer entrenamiento. Cuando llegamos eran ocho nada más. Por suerte después llegó Menotti y Argentina fue la sede del Mundial en el 78. Nosotros quedamos eliminados con el mejor equipo del campeonato, con Holanda, con la ‘Naranja Mecánica’. De todos modos yo soñaba con ser campeón del mundo. Lo único que uno les pide a los jugadores es que actúen de acuerdo con lo que son, que no cambien. Una de las claves de España es que siempre jugó igual. El Mundial, la Euro, la Confederaciones, eso hace que los demás te respeten.

¿Cuáles creen que son los favoritos en Brasil?

Q.W.: Eso es lotería. Los favoritos tienen que salir del campo. Eso lo responderé después de ver cómo llegaron los equipos. Obvio uno piensa en Alemania, Holanda, Bélgica, Brasil, pero es el Mundial, y ahí hay mil variables.

J.B.: Esa palabra favoritismo la escuché en el 94 y mira cómo nos fue. Dejó un hombre muerto y a un país destrozado. Yo no quiero que empecemos a hablar en Colombia de que somos favoritos, pero hay que esperar cómo llegan todos. Hay que acordarnos de que se juega en Suramérica, las distancias, los climas, etc. Estoy seguro de que va a ser un lindo Mundial y que va a haber sorpresas.

¿Fue osado jugar los amistosos contra Bélgica y Holanda?

Q.W.: Durísimos. Yo analizaba y pensaba que Pékerman es muy valiente en haber jugado con estos rivales. Yo hubiera escogido unos de menos valía. Son rivales muy duros los que eligió Colombia, son dos equipos que pueden ser protagonistas en el Mundial.
J.B.: Es osado, muy osado, porque aunque salieron bien las cosas en el primer partido, uno no sabe lo que pueda pasar. La gente en Colombia es muy dura. Se suben en el triunfo, pero dan palo en la derrotas.