Hombre de finales

Tras vencer al Júnior 3-0, consiguió clasificar a la siguiente fase por quinto año consecutivo. Desde que dirige en la A no ha quedado fuera.

Flabio Torres. /

Con 43 años, Flabio Torres se ha ganado un lugar en la dirección técnica en Colombia. Desde que ascendió con el Deportivo Pasto a la primera división en 2011 ha demostrado su capacidad. Con nóminas reducidas y sin grandes estrellas, logró acostumbrar a los hinchas del equipo nariñense a ver al Pasto luchando por mantenerse en las primeras posiciones. Cada vez que iba a iniciar un semestre tenía que armar con las uñas un onceno competitivo, por el que no se daba un peso, pero que al final terminaba sorprendiendo y clasificando a las finales.

Durante los cuatro años que Torres estuvo al frente del equipo pastuso siempre hizo faenas, las cuales le sirvieron para que el Once Caldas se fijara en él y decidiera traerlo para liderar un proyecto a largo plazo en el que se busca la consolidación del ‘blanco blanco’ como uno de los equipos que pelee títulos en Colombia. Rápidamente armó un equipo, esta vez con mayores recursos y frente al Júnior, al vencerlo 3-0, aseguró una nueva clasificación.

“Gracias a Dios esta será mi quinta final consecutiva. Desde que dirijo en primera siempre lo he conseguido. Este es el objetivo inicial que se logra y por eso estoy muy contento, porque se ve reflejado el trabajo”, le dijo Flabio Torres a El Espectador. “En el fútbol pasan muchas cosas. Nos había costado consolidar la clasificación desde hace varias fechas, pero ahora debemos pensar en terminar en las primeras cuatro posiciones”.

Hay diferencias claras entre esta clasificación y las cuatro anteriores logradas con Pasto. Flabio cree que la principal es que “en Pasto siempre nos tocó esperar hasta el final porque estábamos ahí en la última zona hasta el final. La diferencia es total. Acá se logró una buena cantidad de puntos rápidamente y eso nos ayudo a sufrir menos”, destaca el técnico tolimense. Tras comenzar con un ritmo sorprendente, para la clasificación se debió esperar más de la cuenta. Por eso en los últimos días se vivía estrés y tensión en el grupo. Los jugadores estaban ansiosos por lograr clasificar y eso perjudicó el rendimiento.

“Pasamos de ser terceros a casi salir de los ocho, pero no hay mal que por bien no venga y eso nos sirvió para aterrizar muchas cosas. Eso que aprendimos nos va a servir mucho para afrontar esta etapa con otra mentalidad”. La idea de Flabio es darle continuidad a este grupo en las últimas dos fechas para lograr consolidarse en la cuatro primera posiciones para poder definir las series de las finales en casa. “Con este sistema de campeonato puede quedar campeón cualquiera. Son sólo 180 minutos en los que puede quedar el trabajo de todo un semestre ahí, no como los cuadrangulares en donde hay espacios para corregir en competencia”, asegura Torres, quien recuerda que la única vez que ha jugado unas finales con llaves y no con cuadrangulares no le fue bien.

“En la B teníamos ese sistema y no nos fue nada bien. Clasificamos entre los primeros a las finales, jugamos los cuartos con Valledupar y nos sacaron”, menciona quien en tan sólo cuatro meses se ha ganado la confianza de una ciudad que lo ha recibido como si fuera nacido allí. “La gente acá es muy amable. La verdad es que estoy muy bien, hemos hecho un trabajo importante, nos sentimos respaldados por una junta directiva organizada y que está pensando en un proyecto serio a largo plazo”. Por su formación como técnico en el Deportivo Pasto, Torres no fue ajeno a la situación que vive el equipo nariñense y, finalmente, lamentó que no hubieran logrado clasificar a las finales.

“Habían sido cuatro finales y de alguna manera la gente ya se había acostumbrado. Lo siento, pero creo que eso se dio porque hubo un cambio de jugadores que afectó el proceso. Bernal es un gran técnico y con tiempo y trabajo logrará mejores cosas el próximo torneo”.

 

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