Hubo lágrimas de alegría y tristeza

Como presidente de la Federación Colombiana de Fútbol es un gran orgullo y una satisfacción personal hacer parte de este proceso histórico de la selección de Colombia, con la clasificación hasta los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014. También fue importante lograr la renovación de José Pékerman.

/ Luis Ángel - El Espectador

Sin duda, uno de los días más felices de mi vida —por todo lo que representó— fue el sábado 14 de junio. Había un poco de nervios previos, hay que admitirlo. Era regresar a un Mundial, tras 16 años de ausencia. Pero al llegar y ver el estadio Mineirao de Belo Horizonte repleto de colombianos, la verdad sentí calma. Es muy difícil de expresar lo que se siente. Ese primer juego contra Grecia fue un campanazo, como un mazazo en la cabeza en el momento en el que se entona el himno nacional. Fue como un cambio, porque era ver todo un país metido en una cancha. Como que uno se asusta, porque era construir un momento diferente, se despertó todo un sentimiento de patria.

Cuando se termina el compromiso, la gente en Brasil quedó muy impactada por la forma como los colombianos cantaron ese himno, la manera como apoyaron a su selección. La verdad nosotros esperábamos unos 15 mil compatriotas, pero estábamos equivocados, el estadio era totalmente colombiano, eso fue una cosa muy linda.

La federación y el comité siempre expresaron que quería hacer el mejor mundial de la historia. Y viene esa primera etapa maravillosa, con los tres partidos ganados. En el último juego contra Japón nos dimos el lujo de incluir a ocho sustitutos, luego se dio el récord de Faryd Mondragón. Ahí cambiamos toda la historia, ya uno no sabía ni hasta dónde podía llegar. Uno decía, este carro dónde irá a frenar y lógicamente entonces el hacer el mejor mundial sería sobrepasar esos octavos, contra Uruguay, era jugar contra la historia. Y se viene ese tremendo golazo de James, fue la expresión mayor de alegría. Todos llorábamos, fue algo muy especial, un partido difícil, en el templo del fútbol del mundo, el Maracaná. Se unieron demasiados sentimientos ese día y ahí fue donde pensamos que teníamos una de las mejores selecciones del mundo.

Se venía Brasil, habíamos llegado a cuartos y eso nunca había ocurrido. Brasil era otra cosa, jugar contra el local que había tenido inconvenientes en la primera ronda, que estuvo a punto de salir en cuartos. Era de esos partidos en los que uno no se siente cómodo, claro que les podíamos ganar, pero había demasiadas cosas alrededor, el ambiente se sentía pesado. Seguro iban a proteger al anfitrión, no se conseguían boletas, todo era una cantidad de inconvenientes.

Yo creo que más allá de cualquier cosa, del dolor que generó la eliminación, uno tiene la experiencia de vivir muchas situaciones, esos son momentos en los que alguien tiene que tomar el manejo y decir con la frente en alto, hasta aquí llegamos, hay que organizar el viaje. Ya uno en ese momento entra en otra etapa de trabajo, de acompañamiento y acoplamiento a la selección, es casi como que uno no tiene tiempo de pensar en otras cosas. A la hora ya estaba organizando el chárter de regreso. Todo esto, claro que sí, con un dolor muy grande, porque uno quedó con la sensación de que pudimos llegar más lejos. Se derramaron muchas lágrimas, fue el mundial de los llorones: lágrimas de alegría y muchas de tristeza.

Luego vino la planificación del recibimiento de la selección, que fue absolutamente apoteósico. Fue un arduo trabajo administrativo. Queríamos que fuera muy de los jugadores con el pueblo colombiano. Y creo que se logró. Ese día también fue histórico para el país y para Bogotá, porque la gente se comportó a la altura. Se cerró de una manera muy linda ese ciclo. Eso me llena de un gran orgullo.

Otro aspecto muy importante de este 2014 fue lograr la renovación del profe Pékerman. Fuimos claros en decir antes del Mundial que queríamos que siguiera con nosotros. Todo se complicó un poco por todo el cansancio que tenía el profe y el tema de la enfermedad de su mamá. Pero todo el país presionaba, los medios y el Gobierno. Fueron días estresantes, pero viví un gran descanso cuando se logró. Ahora, lo claro es que no podemos perder lo que ya logramos, hay que hacer mejores cosas y es parte de lo que nos exigen y estamos empeñados. Un gran logro tenerlo y también un compromiso para lo que nos espera en los próximos cuatro años.

Sin duda el 2014 fue el año más importante de mi vida como dirigente. Uno vive muchas cosas, pero a veces dentro de los fracasos públicos, también hay grandes satisfacciones. Se ha vivido un proceso administrativo que no es reconocido, pero indudablemente el 2013 y 2014 fueron excelentes para mí y el fútbol colombiano.

No hay tiempo de celebrar. Ya viene lo que yo llamó el tercer escalón. El 2015 nos llega con unos compromisos muy grandes, Copa América y el inicio de las eliminatorias al Mundial de Rusia 2018, más los compromisos internacionales de las selecciones de otras categorías y del fútbol femenino. Y no podemos bajar la guardia frente a lo que hemos avanzado, por el contrario, lo que hablamos con el profe Pékerman, lo que debemos tener es más profesionalismo, cada día una mejor federación, una mejor selección. Nos espera un cuatrenio muy duro y el compromiso sigue intacto. 

* Adaptación hecha por Olga Lucía Barona.