Juan Carlos Henao, eterno

El antioqueño de 46 años será homenajeado este martes en el estadio Palogrande de Manizales. Desde las 3:30 p.m., se reunirán varias glorias del fútbol colombiano para acompañarlo en su último juego como profesional.

Juan Carlos Henao se retira hoy del fútbol profesional, después de disputar 775 partidos. / AFP
Juan Carlos Henao se retira hoy del fútbol profesional, después de disputar 775 partidos. / AFP

Desde el momento de su nacimiento, Juan Carlos Henao ha tenido que luchar en la vida. Creció en Manrique, un barrio popular de Medellín que en los años 80, sobre todo, sufrió por la violencia y en el que estaban todos los vicios ahí a la mano. Fueron las ganas de ser alguien en la vida y el fútbol los que lo impulsaron. Salir de ahí fue el primer logro importante de su vida. Muchos de sus amigos de infancia nunca lo pudieron ver triunfar en una cancha de fútbol, porque se dedicaron al vicio, al alcohol, a las pandillas y terminaron muriendo.

No fue fácil para su padre, un obrero de profesión, llevarles el pan a él y a sus once hermanos; sin embargo, nunca aguantó hambre. Fue justamente su “viejo” quien le enseñó algo que nunca olvidará: “El trabajo honesto es la única fórmula para ser alguien en la vida”. Y triunfó. Se hizo arquero y después leyenda. El fútbol le dio más de lo que imaginó y este martes, luego de 24 años de carrera, le dirá adiós al fútbol. Desde las 3:30 p.m., en el estadio Palogrande de Manizales, será su último juego: atajará en el equipo que integrarán los campeones de la Copa Libertadores de 2004, que será dirigido por el profe Luis Fernando Montoya y Carlos Panelo Valencia. Ellos enfrentarán a otro plantel integrado por grandes figuras del fútbol colombiano, como Faryd Mondragón, Óscar Córdoba, Iván Ramiro Córdoba, Jorge Bermúdez y Mauricio Serna, entre otros.

Así se hizo leyenda

Su carrera comenzó en Dinastía de Riosucio, Caldas, un equipo de la B. El día que llegó, había un partido amistoso y se sentó en la tribuna al lado del dueño del equipo, quien en el entretiempo le pidió el favor de que atajara el segundo tiempo. “Ese día me fue bien”, recuerda Juan Carlos, quien luego de ese partido firmó contrato y comenzó a entrenar bajo las ordenes de William Borja. Por esos días, en los entrenamientos y algunos partidos amistosos, Henao alternaba la posición de arquero con la de delantero. Sabía marcar goles; no obstante, en el arco se terminaría consolidando.

Su debut como profesional se dio el 4 de octubre de 1992, en un partido entre el Once Caldas y Atlético Nacional. Su entrenador era Carlos Piscis Restrepo, quien en el camerino, una hora antes del inicio del juego, le dijo que sería titular. “Me entraron unos nervios lógicos, pero horribles. Afortunadamente me fue muy bien. Fui la figura del compromiso”, recuerda Henao, que duró en el cuadro albo, en su primera etapa, nueve años.

En 2002 fue al Atlético Bucaramanga, pero tras atajar apenas 25 partidos, regresó al equipo de Manizales, en donde viviría su etapa más exitosa. En 2003 se proclamó campeón del torneo local y un año más tarde sería la gran figura del cuadro manizalita en la obtención de la Copa Libertadores de América. En la tanda de los penales, en la final ante Boca Juniors, al paisa no le hicieron ningún gol y gracias a una atajada a Franco Cángele, en el cuarto cobro, el equipo de Manizales se consagró como el mejor del continente. A la postre, Henao sería elegido el mejor arquero de Suramérica.

Esa buena actuación en el torneo de clubes más importante de la región le abrió las puertas hacia el fútbol internacional y fue a jugar al Santos de Brasil. “Me tocó difícil. Me llevó el presidente del club, no el técnico, así que eso me costó”, asegura Juan Carlos, quien atajó solo diez partidos en el fútbol de Brasil, pues sufrió una lesión que no le permitió consolidarse. Así que regresó a Colombia para jugar con Millonarios, equipo en el que fue titular indiscutido, se destacó y se ganó el corazón de la hinchada embajadora, pero los resultados colectivos no fueron destacados.

Y nuevamente salió del país, pero esta vez al fútbol de Venezuela, a jugar con el Maracaibo. Allí atajó 46 partidos y vivió una época feliz. Después, en Colombia actuó en el Real Cartagena y en 2010 regresó al Once Caldas, el equipo que se robó su corazón. Allí volvió a ser campeón y aunque poco a poco perdió protagonismo porque llegaron arqueros más jóvenes que él, siempre fue un profesional que se entregó al máximo y se preocupó por dejar un legado. Muestra de eso es José Fernando Cuadrado, hoy por hoy arquero titular del Once, quien es uno de sus alumnos más aventajados.

Luego de 24 años de carrera, Henao se retira, pero su sello quedará por siempre. Arqueros líberos como él ya no hay en el fútbol colombiano. Así como Higuita dejó huella, Henao también lo supo hacer y por eso hoy se va como un grande, rodeado de futbolistas exitosos como él, que le dirán hoy y siempre: Henao eterno.

 

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