Los 100 de Yepes

El capitán de la selección de Colombia completará hoy un centenar de partidos con la camiseta tricolor. Sólo Carlos Valderrama y Leonel Álvarez han jugado más que él.

Mario Alberto Yepes es el capitán de la selección de Colombia, que hoy enfrentará a Costa de Marfil en su segunda salida en el Mundial de Brasil 2014. / AFP

Mario Alberto Yepes estaba viviendo un gran momento con el Deportivo Cali, era enero de 1999 y un año atrás había llegado a estar cerca de levantar la Copa Libertadores con el equipo verde. Clubes internacionales se habían ya fijado en él y obviamente Javier Álvarez, el entonces técnico de la selección de Colombia, también. Por eso lo convocó para dos amistosos en Europa, en los que se enfrentó a Dinamarca y Alemania.

Ese mismo año le dio la oportunidad de jugar el primer partido oficial, en la Copa América de 1999, en el compromiso en el que Colombia venció 2-1 a Ecuador. Poco a poco se fue consolidando la estrecha relación entre Yepes y la selección, una unión que pareció terminar mal en algún momento cuando, después de fracasar Jorge Luis Pinto en la Copa América de 2007, decidió que era el momento de un recambio y ni Mario Alberto ni Iván Ramiro Córdoba siguieron siendo parte de su proceso.

Hoy, cuando comience el partido frente a Costa de Marfil aquí en el estadio Nacional Mané Garrincha de Brasilia, el capitán jugará su partido 100 con la selección de mayores. Únicamente lo superan Carlos El Pibe Valderrama y Leonel Álvarez, quienes suman 111 y 101 juegos, respectivamente.

Cuando parecía ser uno de los tantos jugadores colombianos que podrían incluirse en la llamada generación perdida que nunca fue a un Mundial, la vida lo premió a sus 37 años gracias a su profesionalismo, entrega, responsabilidad y, sobre todo, paciencia.

Mario Alberto Yepes es uno de esos jugadores colombianos a los que la búsqueda de un Mundial se les había convertido en una obsesión. Luego de llorar tres eliminaciones seguidas, en los caminos hacia Corea y Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, el vallecaucano veía su última oportunidad en el camino a Brasil 2014.

Pékerman le dio la confianza y, a pesar de que no tuvo mucha continuidad en su club, lo respaldó como capitán y se la jugó por él, contra las críticas y voces que decían que estaba muy viejo para participar en una Copa Mundo. “La verdad es que cuando uno entra a la cancha no piensa en callar bocas, sino en jugar fútbol y rendir para el bien del equipo”, le aseguró Mario a El Espectador luego del partido frente a Grecia, en el cual tuvo una muy buena actuación. “Dios quiera que ese haya sido el inicio de algo grande para nosotros acá en Brasil”, dijo el hombre del que ya algunas canas delatan su edad, pero que gracias a la motivación tan grande que tiene de hacer un gran Mundial, juega con las mismas ganas de sus mejores días.

Sus primeros pasos en el fútbol fueron en la escuela Sarmiento Lora, una de las fábricas de talentos en Colombia. En un comienzo trabajó como centro delantero, pero poco a poco fue pasando a las zonas posteriores, hasta llegar a ser defensor central. Ahí se vio reflejado en grandes de los mundiales en esa posición, como Beckenbauer, Passarella, Baresi, Koeman o Maldini, y por eso soñó con jugar en el máximo evento del fútbol.

Lo logró casi en el final de su carrera, cuando ya quizás no es el mismo de los años en que pudo haber sido comparado con los mejores. Su pasaporte colombiano influyó en que no lograra algo más. Luego de su brillante paso por River Plate en Argentina, arribó al Nantes francés. Al Milan llegó cuando su velocidad no era la misma y su precisión en las barridas tampoco, lo cual le costó no ser titular. En el Atalanta tampoco se consolidó, pero con el espaldarazo de la selección, espera retirarse por la puerta grande.

“La verdad es que este es un equipo muy maduro, lo demostró a lo largo de la eliminatoria y el partido frente a Grecia. El buen fútbol es el reflejo de lo que es esta familia”, destacó, y añadió que la clave de este proceso que ha liderado Pékerman es que “siempre hemos sido fuertes anímicamente. Además, hay un grupo unido y eso hace que en momentos complicados lo hagamos bien y sepamos darles vuelta a las peores situaciones. Hay una gran amistad y una fuerza espiritual que nos hacen lo que somos”.

Como líder que es del grupo, fue certero en decir que tras haber conseguido los primeros tres puntos en el Mundial, ahora es cuando más fuertes mentalmente deben estar para mantener los pies sobre la tierra. “Creo que sacamos mucha ventaja porque tenemos un cuerpo técnico que nos da una plan de trabajo y tratamos de seguir paso a paso lo que nos dice. Como ellos habían planteado el debut, se dio el partido, así que eso fue una gran ventaja para nosotros. Creo que poder llevar a cabo ese plan y nosotros los jugadores creer en él nos ayuda a hacer las cosas bien. Ojalá que podamos seguir por ese camino contra Costa de Marfil y las cosas que vengan sean buenas”, aseguró el capitán, que espera que el ambiente en el estadio Nacional Mané Garrincha de Brasilia sea similar al que se vivió el sábado en Belo Horizonte.

“Lo que sentí ese día me lo guardo para toda la vida. Fuimos fuertes en que esa emoción no nos jugara en contra sino que nos motivara. Es difícil de describir lo que se siente cuando uno como jugador de la selección ve un estadio lleno de colombianos en otro país”, expresó la voz del capitán.