Los jugadores con poca estatura que se destacan en el fútbol colombiano

Aunque los buscadores de talentos prefieren a los de mayor altura, Sherman Cárdenas y Vladimir Hernández son algunos ejemplos de futbolistas habilidosos que no superan los 1.70.

Un repaso por los esquemas y las nóminas titulares del fútbol colombiano permite ratificar una verdad que predomina a la hora de seleccionar jugadores: los técnicos, preparadores físicos y buscadores de talentos de los equipos prefieren a los futbolistas de mayor estatura. El balompié se ha vuelto un deporte donde impera el físico y escasea la creatividad, y en ese entorno la talla de los jugadores marca la diferencia, muchas veces en contra de la evolución de este deporte.

Hoy, después de evaluar los distintos equipos que participan en la categoría mayor del fútbol colombiano, se advierte que el prototipo son los jugadores altos. Sin embargo, a muchos solo se les ve que escasamente imponen esa condición a la hora de la competencia. Algunos no hacen un enganche, no filtran un balón con criterio, se paran sobre la pelota o revientan el esférico a cualquier parte. Les sobra físico y les hace falta la habilidad que abunda entre los que poco juegan: los bajitos.

Por eso, a esta altura del torneo, el homenaje es para estos últimos, que en la actualidad están sacando la cara por el espectáculo. Una lista que encabeza el volante del Atlético Junior, Vladimir Hernández, quien con apenas 1-60 de estatura representa la identidad del futbolista colombiano. Escurridizo, rápido, inteligente, difícil de marcar, preciso a la hora de entregar el balón a sus compañeros. Muchos han llegado a pelearle el puesto y todos han terminado suplentes.

El otro bajo de estatura que está probando sus condiciones es John Varela, volante del Pasto, quien con sus 1-63 de estatura es el que le pone ideas al medio campo del equipo del “Teacher” Berrío. Paradójicamente no debutó en Colombia sino en Uruguay y no es un recién llegado al fútbol profesional. Hace tres semanas en Bogotá, cuando Pasto le sacó un punto a Millonarios, fue el jugador de la cancha. Y esa tendencia se ha venido acentuando con el paso del torneo.

Un tercer ejemplo de los jugadores del actual campeonato que se salen del genérico de los grandotes que arrollan o corren más de lo que tejen los creativos del fútbol, es el antioqueño Jorge Aguirre, hoy al servicio del Junior de Barranquilla. Con 1-67 de estatura, junto a Vladimir Hernández de 1-60, son dos de los demuestran porque el equipo de la capital del Atlántico es el líder del torneo. Encarador, socio de todos y efectivo a la hora de concretar los goles, que son la esencia del fútbol.

La lista no es muy larga, pero no se puede excluir a dos del Atlético Nacional: Sherman Cárdenas y Alejandro Guerra. A ambos les sobra el talento y son piezas determinantes del equipo que orienta Reinaldo Rueda. Aunque tienen que compartir la titular porque la nómina del conjunto antioqueño es larga y prominente, su fútbol es notable, cada que el balón pasa por sus pies es para que circule el talento, y desbordan el molde de los jugadores con más estado físico de atletas.

Patricio Pérez en Once Caldas o Andrés “Manga” Escobar de Millonarios, ambos con 1-68, son dos más de la lista de los que se destacan a pesar de que no llegan al promedio de estatura que hoy impera en el fútbol colombiano. En la categoría B hay otros, pero sin duda un caso representativo porque además no es un novato sino un recorrido del fútbol, es David Ferreira. Con 1-66 de estatura y 36 años, sique derrochando categoría, ahora de nuevo en América.

Sin mezclar peras con manzanas, como reza el refrán popular, una mirada a la historia y el presente del fútbol mundial tiene en un sitial de lujo a otros no tan altos. Como Diego Maradona con 1-66, el brasilero Roberto Carlos con 1-65 o Lionel Messi con 1-69. Es cierto que cada día son más excepcionales, pero algunos de ellos han sido los que ciertamente han ayudado a evolucionar el fútbol. Una buena lección para aquellos técnicos o buscadores de futbolistas que solo creen en la talla.

Quizás por esa razón es que muchos futbolistas bogotanos o del interior del país no llegan al profesionalismo, pero basta asomarse a los campos donde se juega la Liga en las categorías menores, para ver como abunda el talento. Desafortunadamente, cuando llegan a probarse, quienes eligen los descartan por su estatura. Y en cambio se ven en los equipos a muchos grandotes que pegan, empujan o estorban, pero les falta la agudeza de un Vladimir Hernández, un Sherman Cárdenas o un John Varela.

Obviamente no se puede generalizar porque en todos los equipos de la categoría A, con promedio de estatura superior a los 1-75, hay jugadores de excelente nivel deportivo, pero como cada día escasean más los pequeños, este es un buen momento para elogiarlos. Ojalá que, por ejemplo, en Equidad, Omar Vásquez o Yuber Asprilla, el primero con 1-67 y el segundo con 1-68, logren sumarse a los destacados. Es cuestión de creer en su talento y que ellos se convenzan de sus ideas.