Los trucos de Hernán Hechalar, el mago del balón

Tras seis años sin conseguir un título, el Independiente Medellín buscará hoy su sexta estrella. Con el apoyo de su gente va por la remontada.

Hernán Hechalar lleva ocho goles en la Liga Águila y este domingo espera volver a anotar en la final. Foto: Luis Benavides

A pocas horas de que ruede el balón en el partido de vuelta de la final de la Liga Águila, a Hernán Hechalar lo invaden los recuerdos. Desde que tuvo uso de razón sabía que había nacido para jugar fútbol. En su hogar se respiraba un profundo amor por el Club Atlético Belgrano, el equipo más popular de Córdoba, una ciudad ubicada en el interior de la República Argentina.

Cada domingo, el pequeño Hernán y toda su familia acudían sin falta a ver los partidos que Belgrano jugaba como local en el estadio Julio César Villagra. Fue allí, en la casa del conjunto “pirata”, como la hinchada le dice cariñosamente a este equipo, donde Hernán quedó deslumbrado con la manera en que los jugadores dominaban el balón y la facilidad con la que ejecutaban gambetas y quiebres de cintura. Sin embargo, había un momento que Hernán consideraba realmente especial: el rugido que salía desde las tribunas del estadio cada vez que se anotaba un gol. Por eso, al disputar un partido con amigos del barrio o en los descansos del colegio, emulaba los movimientos de sus héroes dominicales y celebraba de la misma manera que ellos.

Con el paso del tiempo, a Hechalar le quedó pequeño el fútbol barrial y colegial, por eso ingresó rápidamente a las inferiores del Belgrano. Pasó por todas las categorías infantiles y luego a las juveniles. Su sueño de vestir la camiseta del “pirata” de manera profesional estaba cada vez más cerca. Tenía el talento innato y la técnica la mejoraba con el paso de los meses. Algunos de sus compañeros empezaron a llamarlo el “Rayo Hechalar”, gracias a la velocidad que mostraba en los partidos de los torneos de categorías inferiores que organizaba la Asociación de Fútbol Argentina.

Cuando cumplió 15 años, este cordobés recibió un llamado que cambiaría para siempre su vida. Gracias al talento que mostraba en los terrenos de juego, el entrenador Hugo Tocalli lo había convocado a la selección Argentina sub-17. “Estuve un año y medio en el proceso de la sub-17. Estuve bajo las órdenes de Hugo Tocalli y Miguel Tojo. Con ellos aprendí mucho, me formé como futbolista”, recuerda Hechalar sobre su paso por la albiceleste. “Me entrenaba con Ángel Di María y con Sergio Kun Agüero, que para esa época ya había debutado en primera división. Ambos eran unos fenómenos. Jugaban ping pong y cartas con el resto de los compañeros”, añade el volante de 26 años.

Además, este período le ayudó a Hechalar en su formación personal. Al respecto, el argentino recuerda que “al ser del interior me tocaba pasar largos períodos dentro del predio de Ezeiza. Otros compañeros podían salir y regresaban porque vivían en Buenos Aires”.

Sueño cumplido

Luego de completar los trabajos con la selección sub-17 de su país, Hechalar empezó a ser tenido en cuenta en el primer equipo de Belgrano. Su debut se dio en 2005, una temporada que no podrá olvidarse en el conjunto cordobés pues alcanzaron uno de sus tantos ascensos a primera división. Si bien no era titular habitual, disputó algunos partidos y dio puntadas de su buen fútbol. Los hinchas, la dirigencia y los compañeros veían en él a una verdadera promesa. Sus gambetas y desbordes gustaban y se esperaba que ayudara a mantener al equipo en la máxima categoría. Sin embargo, la presión que vivieron los jugadores y el cuerpo técnico fue enorme y al final del torneo vivieron el infierno del descenso. Hechalar continuó junto al primer equipo por tres años más, pero nunca pudo consolidar su juego.

Por eso, en 2009 decidió fichar por un club de la tercera división, el Centro Juventud Antoniana. Luego de una buena temporada y completar satisfactoriamente este reto, migró al Guaraní del fútbol paraguayo. Su misión era una sola: salir campeón. Si bien no alcanzó el primer lugar en esa temporada, dejó buenas sensaciones. El año siguiente sería el de su revancha y alcanzó el primer título de su carrera.

Con el sabor del campeonato aún latente, Hernán decidió retornar a su país y probar suerte nuevamente en las divisiones de ascenso. La expedición en equipos de menor valía duró tres temporadas, hasta que un empresario le recomendó una liga de un país que no conocía mucho, Colombia.

Hechalar tomó el riesgo y llegó al Atlético Huila en 2014. Rápidamente se convirtió en figura del conjunto opita y del torneo colombiano. Durante los dos semestres que estuvo en esta institución marcó 13 goles de gran factura y contra grandes rivales como Atlético Nacional e Independiente Medellín.

Precisamente el equipo rojo antioqueño se fijó en su efectivo y peligroso juego y lo contrató para el primer semestre de 2015. Los frutos llegaron antes de lo esperado y en tan sólo cinco meses ya está disputando la final de la Liga Águila y la posibilidad de entregarle al DIM su sexta estrella.

“Hay que disfrutar esta final, es un momento único, quiero que se quede en mi corazón y en el de toda la hinchada. Voy a dar mi vida en estos noventa minutos que se vienen para poder ganar el título. Que no le quepa duda a nadie”, dice Hechalar, un verdadero mago a la hora de hacer trucos con el balón.