Mario González fue sometido a un trasplante de médula ósea

El volante bogotano lucha contra el cáncer desde hace un año. A pesar de su enfermedad, sigue soñando con volver a las canchas.

Mario González se ha convertido en un ejemplo de perseverancia y tenacidad. /Gustavo Torrijos

Difícil decir cuántos partidos ha disputado en su vida Mario González. Seguro más de 500, desde que tenía 12 años y comenzó a jugar en el equipo Indutorba, de la Liga de Bogotá.

Sin embargo, ahora mismo está en el más importante de su vida. Este martes fue sometido a un trasplante de médula ósea, parte de su lucha contra la leucemia que le fue diagnosticada justo hace un año.

El volante bogotano, que se hizo futbolista en las divisiones menores del club Caterpillar Motor y que debutó como profesional en Independiente Santa Fe, se ha convertido en un ejemplo de tenacidad y perseverancia.

Su proceso ha sido complicado. Ha tenido altas y bajas, pero siempre ha mantenido buena actitud. A pesar de la dificultades, nunca ha dejado de soñar con volver a las canchas. De hecho, hace apenas unas semanas acudió a una práctica de Millonarios y saludó a sus compañeros, quienes le tienen reservado un lugar especial para cuando regrese.

Sin embargo, cuando se lucha contra una enfermedad como el cáncer es casi imposible hacer pronósticos. Mario esperaba estar de vuelta hace un par de meses, pero su condición física no se lo permitió.

Por eso, este martes fue sometido a un trasplante de médula ósea, donada por su hermano Juan Carlos, también convencido de que su sacrificio servirá para que Mario vuelva a deleitar con su fútbol a los amantes del fútbol, así como lo hizo en Santa Fe, Bucaramanga, Trujillanos de Venezuela, Once Caldas y Millonarios, en el que apenas pudo jugar unos minutos antes de enterarse de su enfermedad.

“La gente ha sido un gran apoyo en todo este proceso, sus oraciones, sus mensajes. De los jugadores esperaba eso, porque he dejado grandes amigos en el fútbol, pero lo de los aficionados ha sido maravilloso, los de todos los equipos, sin importar colores”, dijo Mario en una entrevista con El Espectador a comienzo de año.

Ahora, en lo único que piensa el mediocampista bogotano es en recuperarse bien para seguir disfrutando de su familia, fundamental durante este año de lucha. Si Dios se lo permite, volverá a las canchas, para ganar títulos, claro, pero sobre todo para demostrar que con fe todo es posible.

Quedan todavía los minutos más trascendentales del partido de su vida, pero los jugará con todo para salir adelante. El fútbol lo apoya y le pide que siga dando la pelea. #FuerzaMario.

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