"Me alegra que piensen que soy importante"

El vallecaucano, de 27 años, está listo para regresar a las canchas tras cuatro meses de inactividad por una lesión en los gemelos. Sueña con estar en la lista de los 23 del Mundial.

Contra Chile, en Santiago, Valencia actuó como volante y luego como defensa central. / AFP

En apenas cinco partidos oficiales, Edwin Valencia se convirtió en uno de los hombres de confianza del técnico José Pékerman en la selección de fútbol de Colombia. No brilló por sus goles o por jugadas vistosas, sino por la manera como interpretó lo que el estratega argentino quería de él dentro de la cancha.

Aplicado en marca, solidario y, sobre todo, polifuncional, el vallecaucano, nacido hace 27 años en el municipio de Florida, fue una baja sensible en el último tramo de la Eliminatoria a Brasil 2014, en el que el equipo nacional sufrió más de la cuenta.

“Me alegra mucho que la gente considere que hice falta, que digan que soy importante en el funcionamiento del equipo, pero creo que tenemos suficientes futbolistas de gran calidad como para estar tranquilos”, sostiene el jugador del Fluminense de Río de Janeiro, quien se recupera de un delicado desgarro en una pantorrilla que lo ha tenido parado durante casi cinco meses.

“Me lesioné en un partido del torneo local y tal vez me apresuré a regresar, por lo que el problema se agravó. Por fortuna ya estoy recuperado y con muchas ganas de volver a jugar y tomar ritmo para ser convocado nuevamente a la selección”, señala.

Valencia, quien debutó como profesional en el América de Cali, integró la selección sub-20 que ganó el Sudamericano de 2005 en el Eje Cafetero y después jugó el Mundial de Holanda.

Luego rescindió su contrato con el cuadro escarlata y se fue para el Paranaense de Brasil, en compañía de Julián Viáfara y David Ferreira.

Precisamente ese episodio lo alejó de las convocatorias al combinado patrio. “Fue una época dura, porque veía que compañeros como Falcao, Armero, Zúñiga, Zapata, Ospina, Aguilar, entre otros, ya estaban en el equipo mayor y a mí no me tenían en cuenta”, recuerda.

Apareció en una lista para el amistoso contra España, a comienzos de 2011, pero finalmente el técnico Hernán Darío Gómez no lo llevó. Y cuando ya nadie contaba con él, José Pékerman lo rescató. “Lo he seguido en el Fluminense y es un jugador que se adapta a lo que necesito. Allá juega como volante central o por los costados e incluso en defensa de tres”, justificó el técnico.

Con Colombia clasificada y su residencia en Río de Janeiro, Valencia siente que no se puede quedar por fuera de la lista de 23 jugadores que disputarán el Mundial.

¿Cómo vivió la clasificación?

Con mucho sufrimiento, como todos. Teníamos la convicción de lograrlo, pero se prolongó un poquito más de la que queríamos. Es duro ver los partidos por televisión y pensar que uno podría haber estado ahí, en la cancha.

¿Ya está recuperado?

Sí, terminé el trabajo con los fisioterapeutas y estoy trabajando con el preparador físico. Espero que este fin de semana ya esté disponible para el técnico Vanderlei Luxemburgo.

¿Alcanzará a estar en los amistosos de noviembre?

Espero que sí, pero eso dependerá de lo que pueda jugar. El profe Pékerman y los muchachos de la selección me han dicho que esté tranquilo, que no me apresure y que me recupere bien.

¿Cómo está el ambiente en Brasil, a menos de ocho meses del Mundial?

Tremendo, la gente está muy optimista y emocionada. Faltan algunas obras por terminar, en los estadios y sus alrededores, pero todo va a estar listo para junio.

¿Se siente fijo para Brasil 2014?

No, sueño con eso y voy a trabajar para estar ahí, porque además esta es mi casa, pero tenemos una selección muy buena, en la que la competencia en cada posición es tremenda.

¿Hasta dónde puede llegar Colombia?

Ojalá hasta la final, pero es un torneo corto en el que los detalles pueden marcar diferencia. Mejor no hacer pronósticos, sino prepararnos lo mejor posible.