Millonarios, en saldo rojo

Los pobres resultados deportivos sometieron al equipo a un escrutinio por parte de su dirigencia.

La convocatoria, hoy y mañana, de la junta directiva de Millonarios al comité deportivo arranca como la noticia más importante del mundo futbolero nacional y deja ver, con claridad, de qué manera se han encendido las alarmas respecto al actual rendimiento del equipo en el torneo nacional. Con apenas dos partidos ganados, dos empatados y cuatro perdidos de las ocho fechas del campeonato, el equipo albiazul registra un mediocre desempeño, en parte atribuido al bajón futbolístico de los integrantes del plantel, pero principalmente a la improvisación de la dirección técnica.

Es claro que el trabajo en la semana es la base para los encuentros de fondo y que los entrenamientos son cruciales para definir la nómina titular en los encuentros. Y sobre esta realidad en el fútbol, la crítica deportiva ha concentrado sus observaciones en el trabajo desarrollado por el técnico venezolano Richard Páez, sobre sus desacertados cambios en momentos cruciales de los partidos o las modificaciones en la nómina titular sin una razón convincente para hacerlo, en momentos en que el equipo requiere puntos para consolidarse en la tabla y alejarse de la zona de descenso.

En particular, nadie explica por qué en el curso de la semana anterior viajó a Itagüí a enfrentar al local con seis cambios en la nómina titular y con un equipo en el que se vio claramente que no había conexión entre sus líneas. En otras palabras, como lo manifestó un comentarista deportivo, Itagüí hizo todo por perder el partido, pero lo terminó ganando por el desorden que imperó en el equipo albiazul, en el que los titulares estuvieron fuera del encuentro y el equipo que enfrentó el partido se vio derrotado y claramente equivocado en su planteamiento.

De igual manera, en calidad de local, salvo la victoria con Cali por tres a uno, los empates con Cúcuta y Medellín por idéntico marcador, 1-1, probaron la enorme dificultad del equipo para proponer fútbol en su casa o cuando los equipos visitantes llegan a Bogotá a buscar resultados. Con Cúcuta, después de arrancar ganando cayó en un ostracismo futbolístico que permitió al equipo de la frontera igualar el marcador y con Medellín sólo pudo sacar un empate, más de corazón que de claridad deportiva, en los minutos finales del encuentro.

Es claro que los refuerzos que fueron incorporados al equipo no dieron la talla y prueba de ello es que todos son suplentes, mientras se advierte un vacío en la posición de marcador por izquierda, en donde ha tenido que ser improvisado Luis Mosquera, en una zona en la que Millonarios tuvo un gran aporte en el primer torneo 2011 con Juan Guillermo Domínguez, hoy suplente en Estudiantes de La Plata, en Argentina. El resto de la defensa aún no encuentra equilibrio. No se sabe si es mejor la dupla Mera-Franco o Cíchero-Franco.

En la mitad del campo, el experimentado Mayer Candelo mantiene su rendimiento de altibajos y los mejores momentos han sido cuando juega a su lado con el juvenil Ómar Vásquez y el respaldo de Rafael Robayo y Juan Esteban Ortiz en la misión de contención. Pero es ahí en donde la mano del técnico ha desestabilizado el equipo. En la tribuna es claro el malestar cuando saca a uno o a los dos jugadores que habitualmente crean las ideas, y primero insiste con el uruguayo José Luis Tancredi, también muy discreto en su actuación o en Carlos Preciado, con algo de claridad, pero aparatoso en su conexión con la línea ofensiva.

Por fortuna, como en el torneo anterior, Edison Toloza sigue en buena racha y ha sido el hombre que le ha aportado los goles al equipo. Carpintero es suplente, el paraguayo Ibarrola prácticamente no ha debutado, y cuando lo hizo fue expulsado, y los demás delanteros ni se ven en el equipo. La figura de los azules, al igual que el torneo anterior sigue siendo el arquero Nelson Ramos, y eso demuestra el estado actual del equipo. Aunque existe la expectativa de jugar la semifinal de la Copa Postobón, que da cupo a la Copa Suramericana, la preocupación mayor está centrada en el torneo nacional, en el que Millonarios empieza a quedarse, lo que hace necesita una reacción inmediata.

Pero la clave para encontrar la solución sigue siendo la misma durante la era Páez: que el técnico defina de una vez por todas cuál es la base del juego del equipo capitalino y cómo se van ajustando las demás piezas. En el primer torneo de 2011 quedó el espejismo de una clasificación muy apretada y un partido en la zona final en el que se clasificó por penales. Pero mirando las cifras en detalle, lo que le permitió al equipo dar la idea de una renovación fueron los tres puntos que prácticamente el Quindío regaló cuando lo enfrentó con una nómina sub-18.

En otras palabras, en Millonarios, donde el asunto administrativo parece mejorar, hay una enorme deuda deportiva que será evaluada esta semana por su comité deportivo para buscar urgentes soluciones.