Millos, a empezar de nuevo

Jorge Serna, quien venía trabajando con las divisiones inferiores, se encargará del equipo profesional mientras se decide quién será el nuevo timonel azul.

Millonarios afronta nuevamente un momento de profunda crisis deportiva y así lo refleja su nómina.  / Cristian Garavito
Millonarios afronta nuevamente un momento de profunda crisis deportiva y así lo refleja su nómina. / Cristian Garavito

Con la salida del uruguayo Rubén Israel de la dirección técnica de Millonarios, anunciada este jueves después de una larga reunión de sus directivos, concluye el tercer proceso similar emprendido por el club desde enero de 2014. Por ahora el equipo quedará en manos de Jorge Serna, director del fútbol base de los embajadores, con el soporte de la Dirección del Área Deportiva. Aún no se sabe quién será el entrenador elegido para apagar el incendio.

La era Rubén Israel se resume en la película repetida de los últimos tiempos. Llegó en un momento crítico cuando avanzaba el torneo del segundo semestre 2015. No clasificó a las finales, pero tuvo continuidad porque no era su plantel y se respetó su proceso. En el primer campeonato de 2016 logró 37 puntos y fue eliminado por penales ante Júnior. Arrancando su tercer campeonato, perdió la brújula y terminó saliendo por la puerta trasera.

Lo mismo que pasó con el español Juan Manuel Lillo en 2014. Vino a principios del año, le fue bien, pero quedó eliminado en semifinales ante Júnior por penales y cuando empezaba el segundo torneo, lo sacaron. Apareció el argentino Ricardo Lunari, no clasificó, le dieron continuidad, tuvo buena campaña en el primer torneo 2015, perdió la semifinal con Cali por penales y cuando arrancaba su tercer torneo lo dejaron cesante.

El círculo acostumbrado para responder a las presiones de la hinchada, que este miércoles apeló a reprochables acciones que produjeron la suspensión de la plaza por cuatro fechas a puerta cerrada y una multa de $17 millones. En el fondo, quedan sin solución las razones del momento crítico que hoy se vive: ausencia de nómina competitiva, insistencia en afrontar torneos con insuficientes refuerzos y nulo aporte de las divisiones inferiores.

Es decir, vuelva y juega la selección de un nuevo cuerpo técnico que será anunciado en próximos días, pero cualquiera sea, como el actual no es un plantel de su autoría, tendrá licencia hasta 2017 para evaluarlo. Por ahora deberá enfrentar el torneo con el equipo de los que están jugando. Vikonis en el arco. Andrés Cadavid, Carlos Henao, Pedro Franco, Gabriel Díaz, Steven Vega, Deiver Machado y Héctor Quiñónez en defensa.

La línea medular con Hárrison Henao, Rafael Robayo, Jonathan Estrada y David Silva, ninguno con suficiente liderazgo, porque los demás, o han sido suplentes o ni siquiera convocados. Rafael Carrascal, Yílmar Angulo, Yulián Mejía y Óscar Barreto. Adelante, los delanteros Maximiliano Núñez, Andrés Manga Escobar, Dairon Asprilla. Ayron del Valle y Enzo Gutiérrez. Entre todos no suman hasta el momento cinco goles.

En esas condiciones, como corresponde a cualquier equipo, la mirada es hacia la cantera. Y por ese lado la sequía es abrumadora. Largos años sin que aparezca un jugador de importancia. El último fue el central Pedro Franco, quien salió al exterior y no logró posicionarse. Desde hace pocos meses está a cargo Jorge Serna, quien dirigió la selección Colombia Sub 15, tiene experiencia con el fútbol base y ahora estará a cargo de los mayores.

En cuanto al presidente del club, Enrique Camacho, o el máximo accionista Gustavo Serpa, sólo trascendió que el primero fue quien acordó con Rubén Israel su salida de la dirección técnica. No hay noticias sobre el director deportivo Norberto Peluffo, en buena medida responsable de las últimas contrataciones, ni de los eternos asistentes técnicos del equipo, quienes seguramente lo seguirán siendo del nuevo timonel que llegue.