Millos, a enderezar camino

Tras caer en la primera jornada de la Liga Águila 2016 II frente a Patriotas, el equipo que dirige Rubén Israel espera ganar un clásico, que hace dos años y medio no pierde.

Rubén Israel, el técnico uruguayo de Millonarios.
Rubén Israel, el técnico uruguayo de Millonarios.

Nada está escrito en el fútbol y de hazañas o imposibles está hecha su historia, pero también está probado que los grandes equipos son resultado de procesos estables con dirigentes visionarios. Reflexiones que caben en la antesala del clásico y luego de la primera derrota de Millonarios frente a Patriotas de Tunja hace una semana, con el mismo equipo que terminó jugando el anterior torneo y que en una jornada heroica casi logra su paso a semifinales ante Júnior.

En las fechas iniciales del primer torneo 2016, el equipo azul sorprendió y sumó puntos con un aplicado sistema defensivo que marcó la diferencia. En la fase media ya era previsible en ataque, pero libró vibrantes batallas contra Nacional, Santa Fe y el mismo Júnior. Terminó ganando o perdiendo con dificultad, hasta que quedó por fuera por penaltis. Todo fue difícil, pero la afición quedó tranquila por lo que sucedió en el último juego, con El Campín enloquecido a escasos segundos de la victoria. Sin embargo, también quedó preocupada por la falta de líderes en el último tramo, el del ingenio y el gol.

Después de la primera fecha volvió a sentirse la misma sensación. Un gol en contra y enorme dificultad para alcanzar el empate o voltear el partido. Esperando un pase final de Machado, o de improviso Estrada en medio de sus taquitos, o Silva y sus lagunas entre sus gestos de crack. Con titulares y variantes definidos que aseguran puntos con lo justo, pero sin alcanzar la condición de un equipo contundente. La expectativa de la afición ahora es confiar en que los delanteros nuevos entren enchufados y el equipo pueda encontrar su rumbo a la confiabilidad.

Porque lo visto ante Patriotas dejó mal parado hasta al héroe de siempre, Vikonis. A Cadavid en boca de los comentaristas, a Carrascal pesándole la banca y sin el partido completo, a Silva sustituido y en espera del milagro desde algún centro de Núñez, y con Ayron del Valle debutando y en busca del imposible. La primera agonía para terminar mirando hacia donde todos lo hacen: hacia los dirigentes que, en criterio de los entendidos, parecen sin entender el tesoro que tienen en sus manos y manejan el equipo como si estuviera debutando.

Por eso, en las huestes azules la expectativa es que Enzo Gutiérrez o Ayron del Valle marquen la diferencia y lleguen los goles, o que de pronto algo pase y alguno de los que están se haga el líder definitivo en la cancha. Lo demás ya se sabe. El calvario cuando los centrales del rival van corriendo la línea porque los movimientos azules no amenazan, o el esfuerzo desmedido para que un gol salve la tarde o la noche. Seguramente el técnico Israel es consciente, pero ha tenido paciencia porque se sabe probado en equipos con condiciones extremas.

Sin embargo, como todos los de su condición, experimentados o debutantes, están sujetos a las pasiones de los hinchas, el ánimo de los periodistas, o la lavada de manos de los dirigentes cuando el barco se hunde. Este sábado Millonarios tiene un timonel con procesos exitosos pero requiere variables de jugadores que cambien su incertidumbre. De lo contrario, será lo mismo que en el primer torneo, con la certeza de que ahora los rivales conocen a qué juega y cómo neutralizarlo. por eso no empezó bien el segundo semestre 2016 en la casa azul.

Esta tarde (5:00 p.m. RCN) tendrá la oportunidad de enderezar el camino, enfrentando a su rival de patio Independiente Santa Fe, en el clásico 304. “Es apenas el comienzo, el torneo es largo, enfrentaremos un durísimo calendario y es cuestión de trabajar, se gane o pierda. Nos soltaremos más con seguridad en los próximos partidos. Obvio queremos una victoria ante Santa Fe”, fue la reflexión de Israel. Además del patrocinio de Alquería, a falta de noticias de grandes refuerzos en el club, la afición espera que esas buenas intenciones se transformen en hechos.