Muchas gracias, don José

El estratega argentino, de 64 años, puso a Colombia de nuevo en un Mundial de Fútbol.

El técnico de la selección de Colombia, José Pékerman. / Óscar Pérez

Fiel a su estilo. Así describen sus colegas y amigos al director técnico de la selección colombiana de fútbol, José Néstor Pékerman.

La seriedad, el compromiso, el respeto y la planificación son las claves de su éxito, porque está pendiente hasta del más mínimo detalle. Hombre de pocas pero precisas palabras, el argentino se ganó rápidamente la admiración de los jugadores, la afición, el periodismo y los directivos. Hizo la de él y les ganó la partida a todos.

Don José empezó a escribir su historia en el combinado patrio desde el mismo momento en que desestimó ofertas de diferentes clubes para asumir el mando y cambiar el rumbo de nuestra selección. Todo comenzó a finales de 2011, cuando el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya, se reunió con él en Miami, Estados Unidos, para ultimar los detalles de su contratación.

Pero fue el 5 de enero de 2012 cuando José Néstor Pékerman firmó el contrato para dirigir a un equipo que desde Francia-98 no iba a una Copa Mundial. Desde ese día, con un camino lleno de triunfos, permitió que más de 47 millones de colombianos se ilusionaran y celebraran, como lo hacen hoy, el regreso de la selección al máximo evento del fútbol.

El exitoso técnico que nació en Entre Ríos, Argentina, hace 64 años, se ha convertido en uno de los entrenadores más triunfadores y reconocidos de Latinoamérica.

Serio, responsable y de espíritu trabajador, de pequeño salía a vender helados para ayudar en la economía de su hogar y luego volvía a la casa y se divertía jugando con un balón. Cuando su familia se trasladó a Buenos Aires, sus padres montaron una pizzería, donde José ayudaba a pasar los platos. Ahora, ese lugar es el local de la agencia de lotería Pékerman.

En 1964 entró a las divisiones menores de Argentinos Juniors, el mismo equipo en el que años más tarde debutó como profesional mientras terminaba sus estudios en educación física y quinesiología.

En la primera división de su país jugó 133 partidos y marcó 12 goles, antes de trasladarse a Colombia, en donde actuó para el Medellín entre 1975 y 1977, aunque su mayor alegría en nuestro país la representó el nacimiento de su hija Vanessa. Pero, sin lugar a dudas, Pékerman en ese entonces no se habría imaginado que hoy, 36 años después, sería uno de los hombres más admirados y queridos de nuestro país.

A los 28 años de edad sufrió una grave lesión en la rodilla que lo obligó a dejar el fútbol como jugador. Hizo entonces el curso de director técnico y comenzó una nueva etapa en el banquillo. Dirigió a Chacarita, Argentinos Juniors y Colo-Colo de Chile.

Con la selección argentina se coronó campeón mundial sub-20 en Catar 1995, Malasia 1997 y Argentina 2001, un logro que ningún otro colega ha conseguido. De allí pasó a dirigir la mayores de su país, con la que consiguió el quinto puesto en el Mundial de Alemania 2006.

Llegó a Colombia y, sin lugar a dudas, les ganó el pulso a propios y extraños. Supo aprovechar el inmenso talento de los futbolistas colombianos. Blindó a la selección y la supo aislar en los momentos cumbres de la eliminatoria. Nunca se prestó para polémicas o confrontaciones.

Y es que Pékerman ha mostrado en todo este tiempo, sapiencia y sabiduría. Se ganó con estrategia y conocimiento su puesto en el Mundial. Por eso y por lo que viene, muchas gracias, don José.