Nicolás Vikonis, un líder innato

El arquero uruguayo, de 33 años, utiliza toda su experiencia como psicólogo para transmitirles liderazgo y tranquilidad a sus compañeros de Millonarios. Este domingo se coronó campeón por primera vez campeón de la Liga Águila.

Nicolás Vikonis, arquero de Millonarios. EFE

Uno de los momentos más críticos en la carrera deportiva de Nicolás Vikonis fue cuando pasó al equipo Huracán Buceo, en Uruguay. Las prácticas ahí eran por la mañana, porque por las tardes debía entrenar con la selección sub 17 de Uruguay y, por las noches, estudiar de 8 a 12. Dalma, su mamá, enfermera de profesión, se acostaba temprano, pero Otto, su padre, licenciado en hemoterapia, se quedaba despierto para acompañarlo a comer. Un día cualquiera su papá le preguntó cómo iba todo y él le confesó que “es muy duro este ritmo. Estaba pensando en conversar con vos porque quiero tomar un descanso del estudio. Mirá la hora que es y hasta ahora llego a casa…”. Sin compasión, Otto le respondió: “A vos no te falta nada. Tenés todas las comodidades que con esfuerzo te damos tu madre y yo. Ya sabés que una condición para seguir como futbolista es no descuidar el estudio”. Esas palabras calaron tanto en Nicolás, que incluso cuando terminó el colegio se inscribió para estudiar psicología, carrera que terminó y que no ha podido ejercer, por falta de tiempo.

“Me gustaba la docencia, quería ser historiador, luego abogado, pero me decidí por la psicología, porque me preguntaba cómo entender a las personas y a mí mismo. Desde el primer día la carrera me gustó mucho, pues me abrió la cabeza y comencé a pensar diferente”, le contó el arquero de Millonarios a El Espectador. Y aunque se muestra respetuoso y afirma que su papel hoy en día es ser futbolista y no psicólogo del equipo, reconoce que “obviamente me preocupo por leer mucho sobre mi carrera y mantenerme actualizado”.

Gracias a su formación como psicólogo y a la educación que recibió de sus padres, quienes siempre le dieron la opción de elegir, pero siendo responsable, el uruguayo de 33 años es un líder innato. Le gusta estar pendiente de los demás, dar consejos y ayudar cuando las soluciones de los conflictos están a su alcance. “De mi papá heredé la perseverancia y el trabajo. Es un hombre de hablar poco, pero de decir mucho. De mi mamá, la emotividad. Es complicado cuando uno llega a un estadio y ve niños llorando por ver el bus del equipo o la historia de un anciano que antes de morir quiere ver campeón a Millos. Esas cosas me mueven mucho”, asegura.

Así que aunque no es el capitán de Millonarios, es una de las figuras del equipo y en los últimos partidos se erigió como figura. Tapando pelotas imposibles. Ese rol lo asume con felicidad, pero con tranquilidad. Se siente preparado para guiar a sus compañeros, aunque reconoce que esto es algo por lo que no puede sentirse más que los demás. “Vivo con mucha alegría cada momento en este club y al mismo tiempo con mesura, porque entiendo que los liderazgos siempre funcionan mejor cuando se alejan del personalismo y se transforman en trabajos colectivos”, destaca Nicolás, quien cree que en el equipo embajador hay otros líderes que “cumplen la función de capitanes, como Andrés Felipe Cadavid, Jhon Duque y Ayron del Valle. Entre todos intentamos llevar al grupo hacia una convivencia armoniosa, lo que nos permitió llegar a cumplir el objetivo del título”.