"Ningún equipo se conforma con clasificar"

Jorge Bermúdez jugó en el Mundial de Francia-98, el último en el que ha estado la selección de Colombia.

Jorge Bermúdez ahora hace parte del equipo del canal deportivo ESPN. / Cortesía ESPN

 Llevaba tres días entrenando con Boca Juniors. Acababa de llegar al fútbol argentino proveniente del Benfica de Portugal, en donde no había tenido mucho éxito. Boca iba a disputar la Supercopa Sudamericana frente al Cruzeiro de Brasil. Ese día debutaban Jorge Bermúdez y Martín Palermo con la camiseta xeneize. El partido terminó 1-0 con gol de Bermúdez, quien a lo largo del juego dio múltiples indicaciones a sus compañeros: “Ojo allá, cuidado con este, vuelven, salen, despejan”. Un periodista argentino dijo en su transmisión: “¿Cómo puede ser que este tipo que llegó hace tres días les dé órdenes a todos? Este es  el que manda. Llegó el patrón”. Ahí nació el apodo que lo hizo grande, que lo llevó a ser uno de los  ídolos del equipo argentino y figura en la eliminatoria camino a Francia-98 con la selección de Colombia, en la que jugó 17 de los 18 partidos, destacándose  en casi todos.

Su liderazgo fue tal que cuando llegó Carlos Bianchi a  Boca,  le dio toda su confianza. Llegaron al vestuario para el primer partido y luego de terminar su charla, Bianchi dijo: “Eh, discúlpenme muchachos, se me quedaba algo: el capitán de mi era va a ser el señor Jorge Bermúdez”. Y le entregó la cinta. Con la selección nacional, a pesar de no ser el habitual portador del brazalete, porque le pertenecía al Pibe desde 1987, siempre fue un líder y referente.

El Patrón actuaba como tal fuera y dentro de la cancha. Al final de su carrera en el fútbol argentino jugaba en Newells Old Boys. Luego de un partido entró al vestuario y había un hombre armado, de una barra del equipo rosarino, apuntando y presionando a sus compañeros. Se salió de casillas y le dijo: “Si al colombiano se la muestras es para utilizarla, a nosotros no nos da miedo ver un arma”, le dijo. El barrabrava amagó con pegarle, pero Jorge siguió envalentonado, hasta que el hombre se fue. Al partido siguiente la barra de Newells se repartió en lugares estratégicos del estadio para chiflar a Jorge cada vez que tocaba el balón. Terminó el primer tiempo frente a Chacarita y le dijo al Tolo Gallego, quien era el técnico: “Están poniendo nervioso al equipo. Sáqueme, le pido ese favor. Acá no juego más”. Su petición se cumplió y pasó a hacer parte del Barcelona de Ecuador.

Así fue Jorge Bermúdez, un líder sin pelos en la lengua y con una autoridad superlativa. Ya retirado de las canchas desde hace un tiempo y dedicado a analizar el fútbol en el canal deportivo ESPN, dialogó con El Espectador sobre el momento de la selección de Colombia, de la que hizo parte hasta el año 2000 y con la que jugó el más reciente Mundial en el que ha participado una selección nacional y del que comentó algunas anécdotas. “Nos demoramos en volver a una Copa del Mundo porque se cortó una generación exitosa de raíz y no se hizo bien el recambio. Las cosas se comenzaron a hacer bien, se consiguió un grupo humano excelente y por eso este logro”, reconoció El Patrón, en una charla que continuó así.

¿Cómo fue el proceso de clasificación a Francia 98?

La eliminatoria comenzó bien para nosotros, luego bajamos un poco y al final sufrimos para conseguir los últimos puntos en partidos jodidos como Perú, Ecuador y Venezuela. No perdimos la confianza y de ahí que fuéramos al Mundial. Había gente con experiencia, que ya sabía lo que era ir a una Copa del Mundo. El ambiente era único, el grupo sabía lo que quería, para dónde iba, y todo el camino hacia Francia en Barranquilla fue especial, un ambiente único, muy parecido al de ahora.

¿Recuerda cómo eran las concentraciones?

El ambiente de la selección depende de los entrenadores. Ese era cálido. Concentrábamos en el hotel Barranquilla Plaza.  Recuerdo un gran movimiento de gente, pero nosotros muy cubiertos. Se hablaba en ruedas de prensa luego de los entrenamientos. Aunque hubo roces todo se manejó bien en las eliminatorias.

¿Cómo fue la despedida de su familia para ir a Francia?

El compromiso de haber clasificado fue muy lindo. Mi cita con el Mundial es algo que me quedó para toda la vida. Mi familia estaba muy optimista. Mis hijos, que estaban pequeños, se quedaron en Colombia con mi esposa, así que la despedida fue emotiva y llena de buenos deseos.

¿Qué es lo más emocionante de jugar un Mundial?

Cuando uno entra a la cancha y oye el himno de su país. Es algo que no tiene palabras, es un orgullo, una satisfacción tremenda, un gusto y una responsabilidad gigante. Cuando uno salta al campo se le vienen a la cabeza todos los recuerdos de lo que tuvo que vivir para llegar ahí.

¿Cómo fueron los momentos previos al primer partido?

Fueron lindos. Los recuerdo con alegría porque nuestro vestuario siempre fue muy alegre y jovial. La camaradería era para todos y las ganas eran únicas. Los veteranos nos hablaban de lo que era jugar un Mundial y nosotros estábamos ansiosos por tener la oportunidad.

¿Cuál es el hecho que más recuerda de Francia-98?

El gol que me anularon en el partido frente a Túnez. Nunca encontré la razón por la que no lo valieron. Esa jugada me quedó grabada en la mente porque hubiese sido lindo para mí. Soñé con eso y haberlo conseguido habría sido increíble.

¿Cómo asimiló el grupo la eliminación?

El grupo lo sintió mucho, hubo problemas con la separación de Faustino Asprilla, se rompió la relación y el ambiente fue difícil. Frente a Inglaterra era un reto, pero nos superaron bien. El sentimiento fue de resignación, gran tristeza y amargura.

¿Cuál cree que fue la clave del éxito de esta selección para volver al Mundial?

La clave es la credibilidad que generó Pékerman para desarrollar un estilo de juego y una hoja de ruta sobre lo deportivo. Supo darle manejo al grupo y complementar un trabajo que ya venía avanzado.

¿Cree que Colombia cumple sólo con participar en Brasil o debe buscar algo más?

Ningún equipo del mundo se conforma con clasificar. Colombia debe seguir practicando un buen fútbol, creciendo, demostrando que lo que hizo en la eliminatoria no fue casualidad y, siempre con los pies sobre la tierra. Tenemos un grupo brillante, con jugadores de primer nivel, que se destacan con sus equipos y que tienen un recorrido importante. Creo que estos muchachos no se deben poner a pensar en octavos o cuartos, sino en jugar.