"No podemos creernos más que nadie"

El 10 de la selección de Colombia cree que, a pesar de llegar a Brasil con favoritismo en el grupo, hay que tener los pies sobre la tierra.

James Rodríguez será el 10 de la selección de Colombia en el Mundial de Brasil 2014. / AFP

Siempre estuvo destinado a jugar al fútbol. Desde que era un niño admiraba a su papá, Wilson James Rodríguez, quien jugó en la selección juvenil como su hijo, pero no tuvo tanta trascendencia en el mundo de la pelota. A fin de cuentas, fue un jugador más defensivo que James, una de las figuras de Colombia. Aunque, como dice el propio volante creativo del Mónaco, “la pegada es la misma”. De todos modos, el que lo impulsó en su carrera fue Juan Carlos Restrepo, esposo de su madre, Pilar Rubio. Lo que tiene claro este crédito de Cúcuta es cómo manejar los ritmos de un partido, así como cuando se mueve al ritmo de la salsa, su música favorita. Es eléctrico y letal el mediocampista de 22 años, cuñado de David Ospina, portero del equipo nacional.

Argentina no es un país desconocido para James, ya que aquí debutó en primera división, con la camiseta de Banfield, un club del sur de Buenos Aires que acaba de regresar a la máxima categoría del campeonato argentino tras un año en la B nacional. Hoy, claro, está muy lejos de aquellos primeros pasos que dio en estas tierras. Figura en el Mónaco, que extraña a Radamel Falcao García tanto como el seleccionado tricolor, el niño de oro de Colombia es una pieza clave para José Pékerman. Y si no jugó el primer partido en el estadio de San Lorenzo, se debió a que el técnico argentino quiso cuidarlo, ya que llegó de Francia con algunas molestias que, según confió el propio James a El Espectador, “están superadas”.

¿En qué momento deportivo llega al Mundial?
He tenido una excelente temporada. Ojalá pueda ayudar para que la selección pueda hacer un gran torneo en Brasil.

¿Cómo piensa manejar el desgaste físico que arrastra desde Europa?
Pienso que estamos dosificando los esfuerzos, que vamos a llegar de la mejor manera al Mundial. Lo importante es que, a nivel individual, tuvimos buenas actuaciones y eso incentiva el aspecto colectivo.

¿Cuánto pesa la ausencia de Falcao?
Mucho. Es un jugador importante. Estamos tristes, pero él es un hombre fuerte. Entonces, hay que seguir adelante. No podemos ponernos a pensar en que Falcao no jugará el Mundial. Hay que pensar en Brasil.

Aparte de Falcao, usted ha sido una de las grandes revelaciones de Europa. ¿Cree que ese cartel le va a dar una mayor responsabilidad en esta Copa del Mundo?
La responsabilidad pesa más, sin ninguna duda. Pero también hay que mirar que tenemos grandes jugadores que son muy buenos a nivel europeo, que han dado demostraciones en sus clubes y en la selección de que están preparados para los retos importantes.

¿Considera que la selección cambiará mucho sin Falcao?
No está Falcao, pero están Adrián (Ramos), Jackson y Bacca, delanteros de mucha calidad, con características diferentes, pero capacitados para hacer un gran papel en la Copa del Mundo.

¿Qué le aconseja a Juan Fernando Quintero, un joven de zurda prodigiosa, a quien Pékerman observa como su relevo?
Somos muy amigos, es una gran persona y futbolista. Pero me pregunto, ¿por qué no podemos desempeñarnos juntos? Juan Fernando es un 10 neto, puedo jugar abierto. Claro que depende del entrenador.

Esa dupla se observó en un partido contra Paraguay, aunque usted cambia.
No tengo problemas en cambiar de posición. Puedo hacerlo por derecha, por izquierda, por el centro, donde el profe quiera. Sólo deseo jugar y aportar mi granito de arena por el bien de la selección.

¿No cree que el hecho de que jueguen juntos puede ser fundamental por cómo se mueve Grecia?
Sí, claro. Pero la última palabra la tiene Pékerman. El técnico va a decidir en qué lugar de la cancha me tengo que mover.

¿Cuánto cambia para usted jugar con Macnelly Torres y hacerlo con Juan Guillermo Cuadrado?
Pienso que es un equipo más veloz. Cuando estaba Macnelly manejaba los tiempos, pero ahora está Juan, ojalá que seamos un equipo agresivo en ataque y que nos llevemos por delante a los rivales. Es como que tenemos mayor vértigo.

Al tener dos centrodelanteros y Quintero de enganche, ¿lo obliga a no ser tan lanzador, sino a atacar con mayor constancia?
Cuando estaba en Porto también me tocaba jugar por afuera, no es un puesto que desconozca. Tenemos varias opciones en ataque.

Muchos periodistas aseguran que Bélgica y Colombia van a ser las revelaciones del Mundial. ¿Cómo ves al equipo?
Lo veo muy bien, entrenando fuerte, pienso que hay que tomar sin ninguna presión alguna esos comentarios que llegan desde afuera. No podemos creernos más que nadie y tenemos que seguir trabajando con humildad.

¿Qué mensaje tiene para darle al pueblo colombiano que espera tanto de la selección?
Que tengan fe, que vamos a dar todo de nosotros. Hacía mucho tiempo que Colombia no jugaba un Mundial y queremos hacerlo de la mejor forma posible. Sería un orgullo para todos nosotros.

Banfield acaba de volver a primera división en Argentina y usted es, prácticamente, un producto de su cantera. ¿Cómo tomó el ascenso?
Con mucha felicidad, porque ya regresaron a la categoría que les correspondía. Lo he seguido mucho por televisión. Ojalá que pueda seguir en la “A” por muchísimos años.

 

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