La noche de Ulises Arrieta

Los errores del central del encuentro entre Cúcuta y Quindío fueron determinantes en el resultado que definió al décimo noveno equipo de la primera división del fútbol colombiano.

Cúcuta Deportivo se convirtió en el décimo noveno equipo de la Liga Águila. Foto: Cristian Garavito

Con sobrados méritos por lo que demostró en el cuadrangular que jugó en las últimas semanas, el Cúcuta es el décimo noveno equipo de la primera división del fútbol colombiano. Sin embargo, por la importancia del juego que determinó el ascenso del rojinegro de la capital nortesantandereana, la noticia fue también el gol que rompió el cerrojo que había puesto Quindío para defender su ventaja de la primera parte. Lo hizo el paraguayo Lazaga con su mano derecha y el central Ulises Arrieta decidió validarlo.

De nada sirvieron las protestas de jugadores y cuerpo técnico del Quindío, ni la advertencia de lo sucedido por parte de uno de los jueces que acompañó al silbato en el encuentro que terminó empatado a tres goles. A lo Diego Maradona en el mundial de 1986 ante Inglaterra, en un entrevero en el área a la altura del minuto 22 de la segunda fase, el delantero Marco Lazaga empujó el balón con la mano y logró la paridad del juego a dos goles, lo que le permitió a Cúcuta romper el cerrojo que había planteado el equipo de Armenia.

De nuevo se dirá que algún día, cuando la dirigencia del fútbol lo permita, la tecnología va a hacer justicia en estos casos. Por ahora, Cúcuta es el nuevo equipo ascendido y del central Ulises Arrieta habrá que decir que se equivocó en un partido en el que se jugaba demasiado para los dos rivales. En el fondo, el único que sabe a conciencia que no fue un recurso legítimo es el mismo Lazaga, quien salió aplaudido por su afición cuando el técnico del Cúcuta decidió sacarlo para no exponerlo a los reclamos de los jugadores del Quindío.

Hasta ese minuto 22 del segundo tiempo, Quindío era el ascendido, pero también rondaba en el estadio la sensación de que el árbitro Ulises Arrieta había incidido en esa ventaja. Aunque el encuentro lo empezó ganando Cúcuta con gol de Lazaga a los 22 minutos de la primera parte, el empate quindiano llegó a los 33 por cobro de tiro penalti luego de una mano involuntaria de Diego Espinel en el área. Se la cobraron porque no tenía la mano pegada al cuerpo. La afición del Cúcuta no reclamó mucho a Arrieta porque el empate estaba de su lado.

Sin embargo, a tres minutos del cierre de la primera parte, otra vez Arrieta incidió en el destino del encuentro. Ni la pelota salió del campo ni la sacó uno de los defensas del Cúcuta, pero de la nada sancionó un cobro de tiro de esquina que capitalizó Jaime Barreiro y puso a celebrar a los seguidores del Quindío. Con ese 2-1 parcial, los dos equipos se fueron al descanso. Luego Quindío, disminuido por varias bajas en su titular y el acumulado de dos finales previas perdidas tratando de ascender a la máxima categoría, salió a jugarse la vida.

Entonces llegó la mano de Lazaga que cambió sus planes. Con el empate Cúcuta se reacomodó en el campo y empezó a contragolpear al necesitado Quindío. A los 34 minutos, el argentino Franco Sosa logró el 3-2 para el equipo rojinegro con un golazo de tiro libre que armó la fiesta en la tribuna, y a cuatro minutos del cierre, de nuevo Jaime Barreiro empató para el Quindío para el 3-3 definitivo. Lo demás fue de trámite, las demoras de siempre y el pitazo final de Ulises Arrieta para que empezara la celebración cucuteña.

Partido de auténtica final se vivió en el estadio de Techo en Bogotá y dejó al primer ascendido en el intempestivo torneo que se inventó la Dimayor para que dos equipos tradicionales de la A tuvieran la gabela de regresar a la máxima categoría en 2015. Hoy se jugará la segunda final entre Unión Magdalena y Cortuluá y después de lo visto anoche, el árbitro del encuentro sabe que estará en los ojos de todos. Como hoy lo está Ulises Arrieta que terminó siendo el mal protagonista inesperado de los inventos y rarezas del futbol colombiano.