“Ómar Pérez es un líder positivo”: Gustavo Costas

El nuevo técnico de Santa Fe, que este domingo llega al país, asegura que con el volante argentino nunca tuvo un problema y que es un ganador nato.

Gustavo Costas regresa a Independiente Santa Fe.
Gustavo Costas regresa a Independiente Santa Fe.

Son agitadas las últimas horas de Gustavo Costas. Casi tanto como esas olas que fluyen en Mar de Ajó, el destino que eligió para pasar las vacaciones de invierno porque su mujer es oriunda del Partido de la Costa. Ahí mismo, el estratega de 53 años recibió los llamados de César Pastrana y Agustín Julio. El último, con la confirmación que esperaba el propio entrenador argentino y los hinchas de Santa Fe. Después de 48 horas de negociaciones, cerró el trato vía telefónica y volverá a dirigir el equipo cardenal. Este domingo viajará a Bogotá y comenzará a transitar la segunda parte de esta historia que empezó a escribirse hace dos años, cuando de su mano sabia el rojo capitalino fue campeón de la Liga Águila y la Superliga.

“Estoy a mil. Tengo que volver a Buenos Aires, armar las valijas y tomarme un avión el domingo. Voy a estar en El Campín para ver el partido contra Envigado. Y el miércoles, ya tengo mi primer desafío contra Quindío por la Copa Colombia”, le dice Costas a El Espectador, el único medio con el que hablará antes de asumir su cargo en reemplazo de Alexis García. Pero ya se probó los famosos leggins, aquellos que utilizaba por cábala y volverán a ser parte de su atuendo en cada encuentro de Santa Fe. “Hace tanto frío acá, que me los traje para dormir, jaja”, dice.

¿Esperaba volver tan rápido a dirigir Santa Fe?

El fútbol es así. Uno nunca sabe cuándo puede volver. Y de pronto, ahí estás de nuevo, dirigiendo. Había hablado con Pastrana cuando yo estaba en México, pero no me podía ir en el medio de la competencia. Tenía contrato. Ahora es distinto. Y estoy contento de que me haya llamado Santa Fe y más feliz por volver a trabajar en Colombia, donde me quieren mucho.

¿Y qué lo motivó a regresar?, porque hay un dicho que reza que “segundas partes nunca fueron buenas”.

Pero nunca se me cruzó por la cabeza. Obviamente, me hubiera gustado llegar en otra circunstancia. Tengo claro que vuelvo porque le fue mal a un colega. Pero me entusiasmó, sobre todo, por las competencias internacionales. Y porque Santa Fe es mi segunda casa. Más allá del dinero, lo mejor que me dio fue el reconocimiento y el cariño de la gente.

¿Y no cree que arriesga ese afecto y el prestigio?

Siempre hay que arriesgar en la vida para ganar. Me gusta correr el riesgo, afrontar estas competencias. Soy un enamorado de la presión. Amo esa adrenalina. Quiero más títulos con Santa Fe, apostar a grandes campañas.

¿Por qué no le fue bien en México?

No me gusta poner excusas, pero no me respetaron. Estaba dulce por lo que venía logrando y pensé que podía irme bien, más allá de que no me hayan dado las armas que yo quería. Pedí que se fueran algunos jugadores y que vinieran otros. Y no tuvimos suerte. No armamos bien el equipo, no nos trajeron laterales. Y eso no fue una equivocación mía. Ojo, no tiro la pelota al costado. Pero me fui mal de Atlas porque los dirigentes me habían dicho que me iban a bancar, incluso lo manifestaron ante la prensa local, y me terminaron echando.

Ahora también llega a un equipo que ya está armado, sin posibilidades de traer sus jugadores. ¿No lo preocupa?

Ya casi no queda ninguno de los jugadores que había cuando salimos campeones. Es más fácil decirte los que permanecieron en el plantel que los que se fueron. Siguen Ómar Pérez, Anchico, Otálvaro, Sebastián Salazar, Roa, Zapata. Hay que ver cómo están. De mitad de cancha para atrás, estamos bien. Arriba, quiero ver a Osorio y a Falcón. Creo que van a andar bien.

¿Y cómo va a manejar la situación de Ómar Pérez, que en los últimos tiempos no rindió en todo su nivel?

Siempre tuve una muy buena relación con Ómar. Hablo con él permanentemente por whatsapp. Es un tipazo, son esos líderes positivos que siempre quiero tener en el vestuario, un ganador nato.

Pero ya viene pidiendo pista Kevin Salazar. ¿En este chico ve una posibilidad de recambio para Pérez?

Hay que ver cómo están los jugadores cuando llegue a Colombia. Santa Fe tiene cinco competencias por delante y vamos a necesitar de los 30 jugadores que hay en el plantel. Para lograr cosas importantes no podemos depender de un solo jugador. Hay que ir a Japón, después afrontar la Recopa, todo en un corto tiempo. Y no van a jugar solamente once. Lo que me tengo que ocupar es de que el grupo esté bien y con mente ganadora. Entonces, hay que darle ruedo a Ómar, a Kevin, que anduvo bien contra Sevilla; a Jonathan Gómez, otro enganche que está actuando en gran nivel.

Gerardo Pelusso se tuvo que ir por Ómar Pérez. ¿Usted es el técnico ideal para él? ¿No lo condiciona?

La verdad, me pareció raro lo que pasó. Pero cuando uno no está ahí, es difícil opinar. Con Ómar nunca tuvimos problemas. Es más, en la final con DIM estaba desgarrado y él quería jugar igual. No podía caminar, lo puse en los últimos minutos y nos fue bárbaro. Por el contrario, es una ventaja tener a un jugador de sus características.

¿Qué equipo se va a ver? ¿Uno parecido al que dejó?

Vamos a jugar con un 4-3-1-2, porque siempre me fue bien con enganche. Tengo futbolistas que saben administrar. Y esa es una ventaja. Después, quiero que se parezca al Santa Fe que fue campeón. Tuvimos un rendimiento bárbaro, con un equipo que presionaba en el campo rival, que salía a jugar en todos lados igual, que trataba de tener la pelota. Ojalá juguemos así. Con mentalidad ganadora.

Llega a Colombia y a la semana tiene que viajar a Japón. ¿Cuál es la competencia más importante?

Siempre el primer partido es el más importante. Estoy pensando en Quindío, aunque vamos a dejar todo ante Kashima Antlers. Y después, River. Serán lindos desafíos. A propósito, cuando dirigía Racing ganamos 3-2 y quebramos una racha de 22 años sin ganar en el Monumental. Ojalá se pueda repetir.

Lo llamaron de Millonarios. ¿Dijo que no por respeto a Santa Fe?

No hubiera sido bien visto que dirija Millonarios, más allá de que es un club grande. La gente de Santa Fe no me lo hubiera perdonado. Fue una sorpresa, pero dije que no.

¿Cómo será trabajar con su hijo Federico, que será su segundo preparador físico?

Era un anhelo y un sueño cumplido. Tuvo que elegir: era trabajar conmigo o seguir jugando al fútbol playa. Por suerte, eligió al padre.

La pregunta es recurrente, pero obliga. ¿Puede explicar por qué no es profeta en su tierra?

No lo sé. Sólo me llamó Temperley. Pero los dirigentes de acá se viven equivocando. Miren todo lo que pasa. Ya me acostumbré a trabajar en el exterior y que no me llamen de mi país. Pero mal no me fue en mi carrera, ¿no?

 

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