Páez me trata en Millonarios como si fuera su hijo: Ómar Vásquez

El zurdo de 22 años dice que la experiencia del técnico venezolano es clave en el proceso del equipo, que este miércoles visitará al Boyacá Chicó en el primer duelo de la final de la Copa Colombia.

Al inicio del año, una noticia lo llenó de incertidumbre y preocupación: tendría que someterse a una operación de su rodilla derecha y la recuperación tardaría de cuatro a seis meses. Entonces, durante el torneo Apertura, tuvo que sufrir-como hincha- viendo por televisión a su Millonarios, al que llegó de 17 años y con el que fue campeón en la Primera C. “Me tensioné mucho en los partidos de cuartos de final contra Once Caldas y de semifinal contra Equidad”, dice el nacido en El Zulia, Norte de Santander, el 15 de agosto de 1989.

En su regreso no ha encontrado continuidad, apenas normal por la recuperación. Pero Vázquez, uno de los consentidos de la afición y del mismo técnico Richard Páez, analiza la campaña del equipo embajador, que jugará la final de la Copa Colombia ante Boyacá Chicó.

Una vez más, Millonarios alcanza la semifinal de la Copa Colombia…
Eso es fruto del trabajo. El equipo ha ido mejorando, todavía nos faltaba adaptarnos y sobre todo a mí que venía de estar inactivo por algunos meses. Pero todavía quedan por alcanzar, un nivel futbolístico por conseguir. Lo que siempre están en el equipo es la actitud y la mentalidad de salir a proponer. Eso te da una tranquilidad previa.

¿Todavía se debe mejorar en la parte defensiva del equipo?
Hemos mejorado en ese aspecto. La idea de nosotros es que hasta los atacantes ayuden a defender para evitar ventajas en esa línea. Este equipo debe tratar de sacar el arco en cero.

¿Estaba ansioso por regresar a las canchas?
Bastante. Ahora estoy tranquilo en haber vuelto. Pero no se trata simplemente de quedarse y ya, hay mucho más para dar. Sin ser sobrador, yo sé que puedo conseguir muchas más cosas. Que mis capacidades le pueden ayudar al equipo como tal. Espero poder seguir consiguiendo ritmo.

¿Sufrió más de la cuenta el semestre pasado con Millonarios, viéndolo desde la casa?
Claro. Sentí mucha impotencia. En los cuartos contra Once Caldas y en la semifinal contra Equidad, sobre todo. Sentí cosas diferentes, volví a ser un hincha. Me ponía tenso. Espero que esta vez pueda estar también en semifinal y ¿por qué no? en la final.

¿Cómo fue el recibimiento de los compañeros?
Estoy feliz porque he recibido total respeto hacia mí. Tanto afuera como en la cancha. El mismo Richard Páez volvió a darme un espacio en la titular y obviamente eso me pone contento: de jugar en El Campín, que es lo que más disfruto.

En medio del sinsabor de que lo reemplacen durante algún juego, ¿no lo consuela que la gente le reclame a Richard Páez?
(risas) Mucha gente se incomoda, lo sé. Pero son decisiones que él toma sin mala fe y hay que respetarlas. El profe trata de hacerlo por el bien del equipo y creo que la gente debe entenderlo así.

¿Qué significa Mayer Candelo para usted?
Un maestro en todo el sentido de la palabra. Por fuera y dentro de la cancha. No sólo se preocupa por uno en la parte futbolística sino que en lo personal siempre te está guiando, dándote el mejor consejo. Y en la parte deportiva, bueno, te das ese gusto de poder decir que juegas con Mayer Candelo.

¿Y Richard Páez?
Es muy sabio, tiene mucha experiencia. Pero más que eso te trata muy bien, es muy respetuoso. Cada día me sorprende más por eso, porque él me trata como si fuera su hijo. Y eso lo lleva a uno a entender mejor que se debe preparar más, a que no podemos conformarnos. Siempre nos recalca eso.