"Pékerman aprovechó lo que dejó Hernán"

Gabriel Jaime ‘Barrabás’ Gómez, habló de la clasificación de Colombia al Mundial de Brasil y de sus experiencias con la selección.

Gabriel Jaime Gómez se convitío en técnico después de dejar el fútbol / Luis Ángel

Gabriel Jaime Gómez, conocido en el mundo del fútbol como Barrabás, apodo que lo hizo famoso y que fue invención de su abuelo, es uno de los jugadores que tuvieron la oportunidad de hacer parte de una de las mejores generaciones de un seleccionado colombiano, la comprendida entre 1987 y 1994.
Actualmente se desempeña como director técnico del equipo sub-20 del Independiente Medellín, en donde dice que su trabajo es fundamental para formar y desarrollar nuevos jugadores que fortalezcan las bases del fútbol colombiano.
Por su trabajo y su pasado con la selección mayor de nuestro país, El Espectador dialogó con Barrabás Gómez sobre su experiencia en la Copa Mundial de Estados Unidos de 1994, cuando lamentablemente fue víctima de amenazas que perturbaron la tranquilidad del plantel.

¿Cómo fue el proceso de clasificación al Mundial de Estados Unidos?

Fue un proceso de diez años, porque esta selección venía desde la Copa América del 87. Llevábamos diez o doce años juntos. Fue un equipo de amigos, siempre fuimos compañeros, contábamos con grandes jugadores y muy buenos entrenadores, quienes le dieron un estilo y una identidad al fútbol colombiano, para llegar a hacer esa labor tan importante de ir a tres mundiales seguidos.

¿En dónde se concentraron y cómo fue ese período con la selección?

Estuvimos en Los Ángeles. Sin embargo, la concentración no fue buena, porque estábamos en un hotel muy pequeño, muy encerrado; había mucha gente en el lobby, más de 200 periodistas, y no había tranquilidad. Fue mucho mejor en la del 90, que estábamos solos y no podía entrar nadie.

Creo que eso no fue concentración, porque Estados Unidos no es un país futbolero, como sí lo es Europa o como lo que van a vivir los muchachos en Brasil, que es un país futbolero. En el 94 los días fueron estresantes, porque jugábamos y llegábamos al hotel a un cuarto muy pequeño. Los recorridos eran muy largos, entonces no teníamos posibilidades de nada, sólo de encerrarnos y ver televisión. No tuvimos tranquilidad.

¿Cómo era el ambiente del grupo, quién era el líder dentro y fuera de la cancha?

Todos éramos importantes, todos éramos amigos. Llevábamos mucho tiempo juntos, entonces hacíamos todo muy bien. Y eso se reflejaba en la cancha, ese equipo estaba muy sólido, nosotros entendíamos que cuando entrábamos al terreno de juego era muy difícil que nos enredaran algún partido.

¿Cómo fueron los momentos previos al primer partido?

El ambiente era muy bueno. Estábamos muy concentrados y orgullosos. Recuerdo que cuando iban 20 minutos, el partido estaba prácticamente ganado, tuvimos para liquidarlo, generamos muchas opciones de gol, porque Rumania no pasaba de la mitad, pero nos contragolpearon tres veces y nos hicieron los goles. Debimos haber salido con otra propuesta, porque lo hicimos con jugadores rápidos producto de nuestro convencimiento. Yo creo que a lo mejor menospreciamos a los rumanos y por eso nos ganaron.

¿Cuál es el hecho que más recuerda del Mundial?

Muchas cosas, pero para nosotros todo fue amargura, hubo mal ambiente, amenazas, gente del mismo país que vino a hacer daño. Las anécdotas no fueron buenas, más bien malas, porque el grupo se sintió incómodo después del primer partido con Rumania.

¿Cómo asimilaron la eliminación?

Nos sentíamos muy tristes, porque había muchas ilusiones en el país, en el entorno del fútbol; había mucha esperanza en esta selección, y entonces fue una decepción grande.

‘Es un buen grupo’

El director técnico de la sub-20 del Medellín también habló sobre el proceso actual que vive la selección de Colombia con José Néstor Pékerman.

“Es un grupo muy bueno. Este es un proceso desde la Copa América de Argentina, donde se armó un buen equipo. Colombia no pudo llegar a la final porque desafortunadamente se equivocó en el partido con Perú y se desperdició un penal. Pero teníamos un equipo para jugar la final. Ahí empezó el proceso con un estilo de juego definido, que abrió las puertas para llegar al Mundial con el profesor Pékerman”.

Agregó: “El orden que había en la selección fue importante. El profesor Pékerman aprovechó lo que dejó Hernán y lo complementó colocando jugadores importantes y manteniendo un grupo humano de primera”.

Barrabás, que estuvo por más de diez años con la selección mayor de Colombia, habló sobre lo que piensa su hermano, Hernán Darío Gómez, sobre el trabajo del profesor Pékerman: “Él dice que arregló la casa con jugadores bien puestos y les dio continuidad a muchos jugadores que hoy están ahí, y le dio un estilo de juego, un esquema táctico importante. El profesor Pékerman supo aprovechar todos estos momentos que ha tenido Colombia”.

Para el técnico Gómez, Colombia ya ganó mucho al clasificarse al Mundial, pero sabe que este es un proceso largo en el que todavía hay varios jugadores en período de formación.

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