Pékerman dio el "sí", pero con condiciones

El técnico argentino quiere tener el control total de los juveniles y que se fije una cláusula de salida después de la Copa América. Entre hoy y mañana se oficializaría su continuidad hasta Rusia 2018.

Cuentan que estuvo a punto de decir “no, muchas gracias”, cuando viajó a Miami junto a su representante, Pascual Lezcano, para juntarse con Luis Bedoya. Sin embargo, en suelo norteamericano, donde el presidente de la Colfútbol suele cocinar los asuntos importantes, José Pékerman quedó a un paso de cerrar su continuidad en la selección de Colombia. Después del gran Mundial que derivó en la mejor clasificación del equipo tricolor en toda su historia, esos cuartos de final en los que sucumbió con Brasil, el anfitrión, nada menos, el técnico argentino irá por la revancha en Rusia 2018. Sólo restan detalles para que se vuelva a sentar en el banco junto a su nutrido cuerpo técnico, pero en su entorno lo dan por hecho. El 5 de septiembre, justamente ante los brasileños pero en Estados Unidos, comenzará la segunda parte de su ciclo.

Don José dio el “sí”, aunque puso dos condicionamientos que, según cuentan las fuentes consultadas por El Espectador, no harán peligrar el acuerdo que se daría a conocer entre hoy y mañana, días en los que tiene previsto el entrenador viajar a Bogotá. El primero, como exigió su compatriota Gerardo Martino a la hora de tomar la selección albiceste, es tener el control total de las categorías menores, que ahora están bajo el mando de entrenadores colombianos: Carlos Restrepo con los sub-20 y Juan Camilo Pérez con los sub-16. Y esta iniciativa de Pékerman tiene que ver con la misma idea que sobrevuela en la cabeza del Tata: supervisar el recambio generacional de cara al próximo Mundial y, si se logra el pasaje en el Suramericano de Uruguay, estar al frente de la selección en los Juegos Olímpicos. Hasta ahora, los más chicos se manejaron de manera independiente. Y para tener relación directa con ellos, José tiene un nombre: Mario Alberto Yepes. Pékerman le ofrecerá al capitán de la selección en Brasil 2014 sumarse al cuerpo técnico y sería el nexo. Hasta ahora, a Restrepo le ha ido bien. Incluso, fue campeón suramericano. Parece difícil que muevan a Piscis, pero la presencia de Yepes ayudaría a tener un contacto más directo.

Bedoya no tendría demasiados reparos en aceptar este requerimiento de Pékerman, pero no está de acuerdo con una cláusula que pretende imponer el entrenador. En el caso de lo que lo convoque un equipo de la élite europea, podría sellar su salida después de la Copa América que el año que viene se disputará en Chile. En ese sentido, recibió varias ofertas. Una del Galatasaray —terminó arreglando Cesare Prandelli, ex entrenador de Italia—, otra de la selección de Japón —irresistible, de unos 30 millones de dólares— y una muy interesante de un club inglés. El técnico sólo aceptó escuchar el llamado de Gran Bretaña. Pero el mandamás de la Colfútbol, ahora miembro de la junta directiva de la Fifa, quiere a Pékerman al frente del equipo nacional en las eliminatorias y, por supuesto, en el Mundial de Rusia. Estos detalles terminarán de cerrarse en Colombia, a donde José volverá esta semana.

Ayer, el profesor argentino fue temprano a visitar a su madre, Raquel, quien continúa internada por los problemas de salud que arrastra desde el Mundial. Tal cual había informado este diario, a don José lo hacían dudar los afectos. Su mamá, los nietos de quienes casi no se separó durante estas vacaciones, el barrio de Hurlingham, donde es un personaje ilustre... Situaciones que Pékerman puso en la balanza, además del proyecto, para tomar una decisión. Las negociaciones no fueron sencillas. Hasta aquí llegó en persona el propio Bedoya para charlar, aprovechando la coyuntura del velorio de Julio Humberto Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y vicepresidente de la Fifa fallecido el 30 de julio. El hombre fuerte del fútbol colombiano cenó con Lezcano y habló por teléfono con Pékerman antes de emprender el regreso a su país. Sin embargo, la charla decisiva se llevó a cabo el fin de semana pasado en Miami. Allí se acercaron las posiciones y Pékerman dio el “sí”.

A cambio recibirá un contrato millonario, muy superior al de su primer vínculo con la selección de Colombia. Y a partir de ese cónclave, ya se comunicó con los integrantes de su cuerpo técnico para conocer si lo acompañarán en esta nueva etapa. Todos dijeron que sí. Serán, entonces, Néstor Lorenzo como mano derecha y ayudante de campo; Pablo Garavello, otro de sus colaboradores más cercanos; Patricio Camps, hombre que se sumó en la última etapa y que trabajó en el Mundial con los atacantes; Eduardo Urtasun como preparador físico; y hasta podría tener una chance en el futuro Faryd Mondragón como entrenador de arqueros, más allá de que fue Eduardo Niño el que se encargó de la preparación de los porteros en la Copa del Mundo de Brasil 2014.

Los pormenores se resolverán en Bogotá, ya en la sede de la Colfútbol. Sin embargo, el deseo de 46 millones de colombianos, de que Pékerman continuara siendo el entrenador, es un sueño que empieza a transformarse en realidad. A fin de cuentas, esta semana debe dar a conocer la lista para el amistoso con Brasil en Estados Unidos. Falta la firma, claro. Entonces, se dará la segunda parte del desafío con una vara muy alta: que Colombia se meta entre los cuatro mejores equipos del mundo en Rusia, la nueva tierra prometida.