Quindío y Cúcuta están al borde del abismo

Cafeteros y motilones definen este sábado el equipo que desciende directamente y el que jugará la promoción, ante el subcampeón de la Primera B.

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En apenas 90 minutos Deportes Quindío y Cúcuta Deportivo se jugarán este sábado su continuidad en la primera división del fútbol profesional colombiano por al menos un mes más. Desde las 5:30 p.m., con transmisión simultánea por RCN y Win Sports, los cafeteros recibirán al Chicó, mientras los motilones visitarán al Nacional, en los duelos que definen el equipo que desciende directamente a la B y el que disputará la promoción, a mediados de diciembre.

Cúcuta suma 111 puntos en el acumulado de los tres últimos años, que es el que determina el equipo que pierde la categoría. Quindío tiene 110, por lo que necesita ganarles a los ajedrezados y que los nortesantandereanos no triunfen en su visita al líder del torneo.

En 2011 ambos  jugaron 36 partidos, los rojinegros sumaron 41 puntos y los cafeteros 47. Con el mismo número de encuentros el año pasado, Cúcuta logró 35 unidades y Quindío 40. Esa  tendencia cambió en 2013, pues llevan 35 compromisos, en los que los cucuteños han acumulado 36 puntos, por apenas 24 de los de Armenia.

“Estamos en una posición muy incómoda, pero vamos a luchar hasta el final. Está claro que la responsabilidad no es solamente de este grupo, sino de las malas campañas desde 2011”, señaló el delantero Wilson Carpintero, uno de los pocos veteranos en la plantilla del conjunto de Armenia.

Julio César González, técnico motilón, señaló por su parte que “sabíamos desde que llegamos acá, que teníamos una misión muy complicada, pero aun así asumimos el reto. Hemos hecho cosas buenas y ojalá podamos mantenernos en la A, porque una ciudad y un afición como la de Cúcuta, se lo merecen. No hemos bajado los brazos y no los bajaremos”.

El oscuro panorama de las dos instituciones es consecuencia principalmente de la mala gestión administrativa, las errática decisiones deportivas y un desatinado manejo económico.

Quindío, por ejemplo, desde hace años le apostó a plantillas reducidas, de bajo costo, con muchos jugadores juveniles. Esa ha sido la política de Hernando Ángel, su máximo accionista, quien ha utilizado al club para mostrar a sus pupilos, promocionarlos y venderlos. Fernando Pecoso Castro, Eduardo Cruz, Arturo Boyacá y César Torres han sido los técnicos que han tenido que lidiar con  esa situación en tres temporadas seguidas.

Cúcuta ha manejado otro esquema. Intentó conformar nóminas de peso y prestigio, pero no consiguió la financiación adecuada y terminó perdiendo dinero y puntos. En tres años tuvo siete técnicos antes de González: Juan Carlos Díaz, Jaime  de la Pava, Óscar Quintabani, Einar Angulo, Guillermo Sanguinetti (con quien ganó la promoción de 2012 ante el América, Álvaro Aponte y Henry Vanegas, quien dirigió un solo partido.

Uno de estos dos clubes históricos del balompié criollo regresará hoy a la Primera B, pues ambos ya pasaron por ahí. El otro tendrá un mes para preparar el duelo de ida y vuelta ante el subcampeón de la B, un equipo que llegará con más ritmo de competencia y mayor motivación.