Quintero, el hombre clave del futuro nacional

El niño de oro, al que muchos no veían en la lista final de José Pékerman para el Mundial de Brasil 2014, brilló con luz propia y majestuosidad.

Juan Fernando Quintero celebra el segundo gol de Colombia contra Costa de Marfil. / EFE

Juan Fernando Quintero, de los más chiquitos de la concentración, se comportó como uno de los más grandes, no sólo porque cambió el curso del partido contra Costa de Marfil, sino porque superó con altura a los jugadores africanos de más de 1,90 metros de estatura. Sagaz y gambeteador, con tan sólo 1,68 metros, Quintero logró el segundo gol con el que Colombia selló su triunfo ante los marfileños.

La historia de Quinterito comenzó en el minuto 53 cuando sustituyó a Víctor Ibarbo. Colombia cambió de inmediato. James Rodríguez pasó a marcar la izquierda en la zona de volantes y el 10 del Porto de Portugal manejó los tiempos y la tenencia del balón. Primero llegó el gol de James a los 64’. Pero el júbilo se sintió diez minutos después, cuando en el medio campo Rodríguez recuperó un balón que trianguló con Teófilo, quien habilitó perfectamente a Quintero. Con sutileza definió y puso el 2 por 0.

A pesar del gol de Costa de Marfil y su avanzada para empatar, Quintero jugó un rol especial: intentar bajar los ritmos del partido. Pocas veces pudo con el objetivo, pero cada vez que el balón tocaba sus pies, todo un país sentía tranquilidad. Con 21 años —cuatro jugando como profesional desde que debutó en 2010 con Envigado—, Quinterito llenó de ilusión a Colombia. Estas actuaciones permitirán que en un futuro no sea despreciado por ningún técnico, como lastimosamente le sucedió en el Pescara de Italia y en su principio de temporada en el Porto. Recuperar la confianza convertirá a este nuevo ídolo nacional en uno de los más grandes de la historia.