'La Roca' sigue firme

Carlos Alberto Sánchez se ha convertido en el inamovible de José Pékerman en la zona de marca. Su fortaleza física será fundamental frente a Costa de Marfil

Carlos Alberto Sánchez, uno de los jugadores claves en el esquema del técnico José Pékerman. / EFE

A una casa del barrio La Floresta de Medellín, cerca del estadio Atanasio Girardot, llegó un grupo de jugadores provenientes de Quibdó con la ilusión de disputar la liga antioqueña de fútbol con la escuela Alexis García. Entre ellos estaba Carlos Sánchez, un flaquito de 14 años con pelo crespo que por esa época era volante de creación e incluso goleador.

Un veedor había visitado canchas chocoanas en busca de talento para reforzar al equipo y ver potenciales profesionales. Tras lograr su cometido los presentó a Ceferino García, el gerente de la escuela, y los cuidaron como tesoros. Le encargaron a Helena Gutiérrez que se hiciera cargo de ellos y les exigiera como si fuera su madre. “En Quibdó, si un joven de esa edad no está jugando fútbol, está tomando trago, así que tocaba cuidarlos bien y controlarlos para que no se desviaran”, le contó García a El Espectador. La comida se servía siempre en la mesa, había estrictas horas para bañarse y estar arreglados para salir a entrenar. Poco a poco se fue formando la personalidad de este grupo de jugadores que en la cancha no tenían discusión.

Tras destacarse tres años, cuatro de estos jóvenes fueron transferidos al fútbol uruguayo: Carlos Sánchez, Flavio Córdoba, Samuel Mosquera y Daley Mena partieron a equipos de la primera división de ese país. Ninguno de ellos sumó un minuto en la Liga colombiana, así que terminaron de formarse en Uruguay y allá debutaron. Por Carlos hubo interés por parte de Atlético Nacional, pero todo se quedó en conversaciones y por eso llegó a Danubio. Tras un año allí, con tan solo 18 años, pasó a River Plate, en donde se daría a conocer para Colombia gracias al técnico uruguayo Julio Comesaña, quien fue el que le habló a Jorge Luis Pinto, entonces entrenador de la selección de mayores, de este volante de marca que era figura en su país natal.

La llamada tricolor

Era verano en Uruguay y Carlos estaba descansando en su casa cuando el teléfono sonó. “¿Hablo con Carlos Sánchez?”, preguntaron. “Sí, ¿quién habla?”. “Soy Jorge Luis Pinto, el técnico de la selección. Lo he estado siguiendo y quiero que juegue con nosotros el amistoso frente a Panamá”. La emoción fue grande. Con 21 años la noticia era inesperada, pero desde entonces se comenzó a hablar de él en Colombia. Su juego sorprendió y por eso fue transferido al Valenciennes de Francia. “Esa misma ilusión la sigo teniendo intacta cada vez que voy a jugar con la selección”, aseguró Carlos luego del triunfo 3-0 frente a Grecia en el estadio Mineirão de Belo Horizonte, en el debut de la selección en el Mundial de Brasil 2014.

En Francia, donde jugó antes de llegar al Elche, un periodista lo bautizó La Roca por su estilo de juego. “Pero quiero aclarar que no me pusieron Roca por tronco, sino porque soy muy difícil de pasar”, dijo alguna vez. Hoy en día, La Roca casa perfectamente con lo que le pide Pékerman, con el estilo que quiere para sus volantes de marca, así que ha recibido la confianza para convertirse en indiscutido. “La clave es siempre dar el doble. Si me piden que corra 100 metros, yo voy 200. Hay que estar preparados muy bien físicamente para jugar un Mundial. Es el final de una temporada desgastante y larga, así que si uno cede ahora puede lesionarse”, aseguró.

Junto a Abel Aguilar ha formado una pareja que funciona bien. Cuando uno sale, el otro entra; si uno sube, el otro se queda; si un lateral se queda arriba, uno de ellos va a hacer el relevo. “Poco a poco nos vamos consolidando en esa posición, pero sabemos que todos los que estamos en el equipo tenemos algo para aportar. Sea cual sea el que juegue, el estilo no se puede perder, así que estoy feliz por estar jugando, pero debo ser consciente de que en esta selección no hay indiscutidos. Ni Abel ni yo lo somos”, aseguró.

En el triunfo inicial, Colombia demostró incluso más de lo que se esperaba. Se creía que Grecia sería un equipo defensivo al que no se le iba a poder llegar fácil, sin embargo, no fue así. Por eso mismo, Carlos cree que no se debe especular antes del juego frente a Costa de Marfil. “La felicidad es grande porque se comenzó bien, pero seguiremos con mucha humildad, paso a paso y disfrutando el momento tan lindo que estamos viviendo. Estamos dispuestos a corregir y a ir en ascenso en este torneo que es muy corto y en el que no se puede parpadear”.